Mérida, Yuc a Martes 31 de Marzo de 2020 GNLOC Cubre Bocas DDA Aspectos de la maquila de cubre bocas de la marca Lizier de Grupo Textil Ixil, en la imagen diversas vistas del proceso supervisado por la propeitaria Lizi Ancona Chuc Foto: Emanuel Rincón Becerra

Con la pandemia, Lizi reinventó su compañía textil

Hace un mes a Lizi Ancona Chuc le preocupaban cosas como la ampliación del espacio físico de su maquiladora en el municipio de Ixil, la adquisición de nueva maquinaria y tener a tiempo la colección de primavera de sus creaciones, tradicionales hipiles y blusas frescas en coloridos bordados.

Hoy, ante la pandemia del coronavirus y la cuarentena decretada por las autoridades sanitarias, sus prioridades son otras. Reinventarse o morir.

Para una mujer como Lizi, lo segundo de ningún modo es opción; pudo haber cerrado y mandar a casa a sus colaboradores, pero algo que ha marcado su andar por el mundo de los negocios es que el empresario, legítimo y comprometido, es aquel que encuentra oportunidades donde otros ven una crisis.

Materia prima, maquinaria, insumos, capital humano… lo tenía todo, solo había que reenfocarse: nadie le compraría ahora un hipil o una blusa, ¿entonces qué se podía hacer que tuviera salida, generara ingresos y, de paso, coadyuvara en el esfuerzo de la sociedad para hacer frente a la emergencia?

Desde hace casi un mes Grupo Textil Ixil y la marca “Lizier” fabrican cubrebocas los cuales han tenido un rotundo éxito por la alta demanda de este producto tan escaso en estos momentos.

Se trata de cubrebocas de tela, un producto que si bien no es algo en que se especialice esta firma, las circunstancias le han puesto por este camino; un producto emergente mas no improvisado, pues para manofacturarlo Lizi tuvo que informarse muy bien de las características que los hacen eficientes y funcionales.

Filosofía de negocios

“El empresario no es quien abre un negocio y se dedica a hacer dinero”, comenta. “El empresario es agente de cambio, una persona empática con sus colaboradores, sabedor del valor del capital humano, sensible a sus necesidades, alguien que ve oportunidades donde otros ven obstáculos”.

“Las circunstancias que hoy vivimos me ponen ante la disyuntiva: reinventar el negocio o cerrar; lo segundo no es opción”, señala la entrevistada.

“Uno como sea puede tener los medios para subsistir hasta que las cosas cambien para bien, pero estas mujeres, muchas madres solteras que tienen en esta actividad su único ingreso, no pueden quedarse sin el sustento que llevan a su familia”, indica.

“Es muy duro, así que nos olvidamos de los hipiles, las blusas, los bordados, la moda y nos enfocamos a crear un producto hoy día escaso y muy necesario”.

Los cubrebocas que se producen bajo el sello de “Lizier” no son de modo alguno un trozo de tela con una liga. Se trata de un producto bien pensado, presentado y funcional, está hecho de un 60% poliéster y 40% algodón.

“La generalidad de los cubrebocas que se consiguen en el mercado tiene 40% poliéster y una vida útil de unas cuatro horas; nuestros cubrebocas tienen un poro más cerrado y la ventaja de que pueden lavarse y reutilizarse sin perder sus cualidades”.

“Cada cubrebocas que elaboramos está conformado de tres capas, poliéster-pellón-poliéster, tenemos dos versiones: liso y de pliegues, todos con elástico tipo ‘chipi’ y un tamaño un poco más grande que el promedio, logrando una mayor superficie de cobertura en el rostro”.

La maquiladora labora con una docena de colaboradores, que laboran un turno de 8 a 19 horas para sacar una producción diaria de 3,000 unidades desde unos días antes de que se declarara la contingencia y se diera la orden de quedarse en casa.

Como la maquiladora no estaba preparada para elaborar cubrebocas, la marca echó mano de su “stock” de materiales, por eso sus productos vienen en colores fucsia y beige, con un precio promedio de $10 por pieza, mientras que los modelos en blanco o negro cuestan $12 cada uno.

La empresa trabaja actualmente en un pedido de 20,000 piezas, muchas de ellas solicitadas por diversas empresas que precisan este implemento para operar, sobre todo aquellas vinculadas al ramo de alimentos y limpieza, pero ahora prácticamente cualquiera demanda cubrebocas.— Emanuel Rincón Becerra

Empresa

A raíz de la contingencia, Lizi Ancona Chuc hizo uso de su inventiva y pasó de crear ropa a elaborar cubrebocas.

Sello único

Algunos pedidos de cubrebocas hechos por la firma “Lizier” son especiales porque les solicitan sean bordados el nombre o marca de la empresa contratante.

Expectativa

“Lizier” seguirá elaborando estos cubrebocas mientras tengan demanda y en la medida de lo posible tratan de satisfacerla con un producto de calidad, eficiente y durable. Cada cubrebocas viene con instrucciones para su correcto uso y cuidado.

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