Ante la pandemia de Covid-19, hasta las organizaciones más pequeñas han optado por implementar el “home office” o trabajo a distancia, lo mismo como una medida para proteger a los colaboradores que como una estrategia para no detener la operación de la empresa.

Estamos viviendo una experiencia inédita y es muy importante cómo nos sentimos ante el cambio, porque disfrutar o no la oportunidad de trabajar en casa conlleva que podamos mantener e incluso elevar nuestra productividad.

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El coach José Lozano de León refiere que en una encuesta a 400 empresarios y directivos, a los que llega mediante conferencias virtuales patrocinadas por Coparmex, el 54% confesó que la necesidad de trabajar en casa lo tomó por sorpresa, que en su vida se había imaginado que tendría que hacerlo.

“Podemos decir entonces que la mayor parte de las personas que hoy están trabajando en casa no tenía una experiencia previa”.

“Ante esto, decidimos preparar un charla para decirles de qué se trata esto del home office”, comenta el especialista en Mentoría Profesional y Empresarial, quien comparte los puntos medulares de la conferencia.

Las implicaciones de estar en casa

Lo primero es hacer una reflexión para tomar conciencia de que el simple hecho de estar en casa nos hace corresponsables de todo lo que ocurre en nuestro hogar y con la familia.

Esto significa que estamos obligados a implicarnos en todo lo que tiene que ver con el aspecto organizacional de la casa: el aseo y el mantenimiento, el cuidado del consumo, los servicios…

“Sin importar de qué tamaño sea tu casa -puede ser de dos o tres habitaciones o una enorme residencia- quedarte a trabajar tiene sus implicaciones: ayudar a mantener el orden, participar en el aseo, vigilar el consumo apropiado de luz y agua…”

“Pero sobre todo garantizar la conectividad digital, lo que se ha vuelto muy relevante en estos días, tanto para poder trabajar como para estar comunicado con el resto de tu familia e informado del desarrollado de esta emergencia”.

Garantizar la conectividad digital, un aspecto importante para el trabajo en casa (Foto de publimetro.com.mx)
Garantizar la conectividad digital, un aspecto importante para el trabajo en casa (Foto de publimetro.com.mx)

Hogar, dulce hogar

De acuerdo con el mentor empresarial, por el simple hecho de estar en casa, la primera responsabilidad es darle a la familia la atención que requiere: escuchar a todos, convivir, estar pendientes de sus necesidades, cuidar su salud y participar en actividades comunes.

Para los hijos, esta es una gran oportunidad para aliviar la carga de trabajo doméstico de mamá y papá.

Muchos piensan que sus padres están obligados a recoger su ropa del piso, tirar la basura, lavar los platos, en fin, que deben estar a su entera disposición.

Y hoy están viviendo la necesidad de compartir con sus papás, con toda la familia, las responsabilidades de la casa.

Asesorías a los padres

Además, continúa, “los muchachos están ante la gran oportunidad de asesorarnos en nuestro trabajo, ya que cuentan con habilidades que los adultos no tenemos”.

“Nos enfrentamos en casa al uso de herramientas digitales que no dominamos y no tenemos a nadie del departamento de Sistemas para auxiliarnos”.

“Ante esto, los hijos jóvenes y adolescentes juegan un papel muy importante para ayudar a sus padres a superar los contratiempos relacionados con la tecnología”.

Hijos, amigos y vecinos

Pese a la estrecha convivencia a que nos está empujando el virus, como es natural suele ocurrir que aunque estemos juntos cada uno tengamos nuestras propias preocupaciones y manejemos de diferentes maneras nuestra emocionalidad.

“Y puede llegar el momento en que el desacuerdo detone una discusión o una molestia. Allí también tenemos la responsabilidad de mediar y ayudar a poner las cosas en su justa dimensión”.

Tolerancia y respeto

Otros compromisos que entraña estar en casa son colaborar con lo que se requiera para el bien de la comunidad y, esto es muy importante, ser tolerante y respetuoso con la forma como los vecinos están sobrellevando la cuarentena.

“Hay quienes la están pasando en silencio, confinados, algunos lo hacen con música a todo volumen, otros con asados al aire libre y quienes están aprovechando el encierro obligado para hacer albañilería o plomería y están todo el día taladrando o martillando. Hay que ser muy tolerantes con todos”.

El hecho de estar todo el día en casa nos lleva a tener que cumplir diferentes roles: afanador, electricista, administrador, diligenciero, mediador en el tema de los conflictos, cocinero, maestro, terapeuta para el control emocional, vecino vigilante…, entre otras cosas, más los papeles que nos toca jugar en la familia: esposo, papá o mamá, hijo, hermano…

“Todo esto es por el simple motivo de que no sales de tu casa, pero aparte tienes que ponerte a trabajar, cumplir las obligaciones por las que estás devengando un sueldo”, advierte.

“Y hoy más que nunca es importante ser productivo para responder a la confianza de que hagas en tu hogar las tareas que normalmente realizas en tu oficina y con las que contribuyes en el funcionamiento de la organización”.

Los “descarriladores”

Es motivo de satisfacción contar con la confianza de tus superiores. Sin embargo, si quieres corresponder a esa muestra de libertad y demostrar que eres productivo sin importar el lugar en el que realices tu trabajo debes conocer y evitar lo que el mentor Lozano de León llama “los descarriladores”, es decir 9 malos hábitos o comportamientos que afectan el “home office”.

1.- Falta de organización de los asuntos de la casa.

“Hay que sentarse a platicar con la familia de los roles y responsabilidades de lo que cada uno tenemos que hacer”.

“Por ejemplo: ¿quién va a atender al que lleva el agua o quién saca la basura? Siempre hay alguien, aun en esta cuarentena, tocando a nuestra puerta para ofrecernos o brindarnos un servicio”.

También habrá siempre la necesidad de ejecutar tareas como limpiar la casa o cocinar y es muy importante platicarlo desde el principio, ponernos de acuerdo, sobre quién va a salir a comprar los alimentos y cada cuándo”, dice el experto, quien aconseja hacer una lista de todos los quehaceres y asignar un responsable para cada uno.

2.- No saber qué hacer.

Es un error estar esperando a que el jefe me diga lo que debo hacer en casa, porque estamos inmersos en una realidad distinta: han cambiado la dinámica del trabajo, las tareas, las metas.

“Una diferencia radical entre trabajar en casa o en la oficina es que tenemos que lograr cosas diariamente”, subraya.

Trabajar con metas, no con tareas

Tal vez en la oficina estamos acostumbrados a realizar tareas, que en consecuencia llevan a resultados. Las buenas prácticas indican que cuando trabajas en casa te sientes productivo al cumplir metas específicas, al lograr un objetivo a diario, cada tercer día o cada semana.

Trabaja con metas (imagen de ideakreativa.net)
Trabaja con metas (imagen de ideakreativa.net)

“Es un tema de trabajo no con tareas, sino con metas. No tener propósitos que alcanzar es un descarrilador”.

“En lugar de hacer una lista de las tareas que debo hacer al trabajar en mi casa tengo que hacer una relación de los objetivos que tengo que lograr”.

3.- Atender las redes sociales en horario laboral.

Estar pendiente de tus grupos de WhatsApp, Facebook o Instagram, ver lo que comentan los demás de los temas del momento es muy relajante, muy interesante, pero te distrae y te hace perder tiempo.

Y no solamente eso: si en los mensajes aparece algo que haga sentirte mal, ponerte triste, que te moleste o entusiasme, te vas a olvidar de lo primordial: cumplir tu trabajo.

4.- Excederte en la cantidad de tiempo dedicado a llamadas de carácter social.

Ahora, por el resguardo, mucha gente está llamando a amigos a los que no ha visto desde hace mucho tiempo… y es bueno hacerlo, pero fuera del horario de trabajo. No hay que permitir que el deseo de saber de tus amigos te distraiga de tus obligaciones laborales.

5.- Trabajar acostado en la cama, el sillón o la hamaca.

No adoptes posiciones que favorecen el sueño o la distracción. Hay que imponerse trabajar en la mesa, sentados y bien erguidos frente a la computadora.

6.- Poner alimentos o bebidas en la mesa de trabajo.

Si se llega a derramar el líquido, echas a perder el equipo que tienes a tu disposición o puedes dañar documentos que estés usando. Lo mismo aplica para alimentos sólidos.

En ocasiones comer en el área del trabajo en casa puede ser perjudicial (imagen de observatoriorh.com)
En ocasiones comer en el área del trabajo en casa puede ser perjudicial (imagen de observatoriorh.com)

Además, comer mientras se trabaja puede afectar la concentración, lo mejor es detener un rato lo que se está haciendo y darse tiempo para comer.

7.- Dejarse dominar por pensamientos negativos.

Debido a las circunstancias que estamos viviendo, un descarrilador común en estos días es sostener diálogos internos tóxicos, que no son otra cosa que los pensamientos que tienen su origen en la inseguridad personal, en la duda, la suposición, el resentimiento, la falta de paz interior y que llevan a imaginarte cosas acerca de tu persona, tus capacidades, tu relación con los demás, tu permanencia en el trabajo, etc.

Para esto, Lozano de León recomienda leer “Tus zonas erróneas”, de Wayne W. Dyer, un libro que nos va guiando de la mano para saber cómo manejar nuestros diálogos internos.

También propone buscar vídeos, audios, podcasts de temas de superación personal, que pueden ayudarte a encontrarte contigo mismo.

8.- Trabajar con hambre, cansancio y estrés.

Se recomienda que la jornada laboral frente a la computadora se divida en sesiones de 60 minutos o 90 minutos a lo sumo y hacer pausas de 10 ó 15 minutos.

También advierte que no es bueno pasarse todo el tiempo viendo la pantalla, sino que de vez en cuando hay que dirigir la mirada a otro lado, parpadear, mover la cabeza en varias direcciones y luego reanudar la labor.

Esto podría ayudar a evitar contracturas musculares, dolores de ojos o espalda, que a la postre pueden incidir en la productividad.

9.- Hablar de otros temas cuando se trabaja.

Este es un gran distractor, uno de los “descarriladores” más comunes. Hay que hacérselo saber a la familia, decirle que hay un tiempo para cada cosa y mientras estemos trabajando no podemos conversar de cosas que no tienen que ver con el trabajo.

Es importante definir con la familia los tiempos en que podemos convivir y hablar de lo que sea, pero es un error que en el espacio dedicado al trabajo hablemos de otras cosas porque nos distraemos.

No hay que olvidar que en la empresa o en otra casa están esperando y confiando en que estamos haciendo nuestra parte para lograr un resultado.

“Señales” de disponibilidad

El experto recomienda usar algunos símbolos, letreros, artefactos, prendas de ropa, etc., para avisarle a la familia cuándo estamos disponibles.

“Si ven que tengo puesta la gorra de los Yanquis, no puedo atender a nadie. Si no la traigo, estoy a su disposición”.

Como señala el coach empresarial, el tema del “home office” es un reto cultural más que tecnológico, ya que este esquema laboral representa un cambio en ideas, costumbres y rutinas.

Y una buena manera de comenzar a gestionarlo es evitar estos “descarriladores”. Si tenemos ese cuidado estaremos en camino a ser productivos trabajando en casa.