Urgen estrategias para proteger a la mujer —advierten
“La ley seca está bien, lo que creo necesario es señalar que no se hace solo para disminuir la violencia, sino porque es una acción adecuada que da fortaleza política a las autoridades que la emiten, y eso está bien, solo que no culpen a la violencia de género por eso”, afirmó ayer Gina Villagómez Valdés, investigadora social del Centro de Investigaciones Regional “Hideyo Noguchi”, de la Uady.
Como una de las principales causas de la violencia contra la mujer, la investigadora consideró que se podría señalar más a la inacción de las mismas autoridades que al alcohol, y la “ley seca” más la usan para dar una imagen dura de la autoridad que otra cosa.
“El problema no es solo el alcohol, el problema central es el encierro con el agresor y la falta de estrategias de emergencia para atender la violencia contra las mujeres durante el confinamiento, así como la falta de políticas públicas focalizadas por municipios para prevenir, atender y sancionar la violencia familiar”, consideró.
La investigadora fue entrevistada sobre la disposición del gobierno del Estado de ampliar la “ley seca” alegando principalmente que esta medida ha ayudado a reducir la violencia intrafamiliar en esta contingencia.
Gina Villagómez comentó que “lo que sí podría argumentarse a favor de la ley seca es que el alcohol favorece las reuniones de socialización y ahí se rompe la sana distancia y se promueve el contagio”.
Entrevistada, señaló que el alcohol es un detonante de violencia contra las mujeres, el alcoholismo contribuye a la violencia en Yucatán, eso es innegable; también es detonante para el suicidio y un activo que desinhibe a los agresores cuando al calor de las copas se desatan peleas que terminan en homicidios. — DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
Ampliación A favor
Gina Villagómez señaló puntos a favor de la “ley seca” que, como publicamos, se amplió.
Promueve el contagio
“Lo que sí podría argumentarse a favor de la ley seca es que el alcohol favorece las reuniones de socialización y ahí se rompe la sana distancia y se promueve el contagio”.
Detonante
El alcohol es un detonante de violencia contra las mujeres, el alcoholismo contribuye a la violencia en Yucatán, eso es innegable; también es detonante para el suicidio y un activo que desinhibe a los agresores cuando al calor de las copas se desatan peleas que terminan en homicidios, dijo.
