Suplantaron a un empresario para borrarle páginas
El robo de identidad, uno de los delitos cibernéticos más frecuentes en los últimos años, agregó un caso más a las estadísticas en Yucatán con perjuicios a un empresario del ramo turístico.
El afectado es Carlos Aldana Herrera, propietario de Cenote San Ignacio, un parador ecoturístico ubicado en Chocholá que además del estanque natural de agua ofrece servicio de restaurante y hospedaje en cabañas.
Con ese ilícito, Aldana Herrera vio esfumarse en minutos un trabajo de promoción de varios años y hasta una cantidad económica, que no fue mayor porque se afectó una tarjeta de débito que tenía limitada cantidad.
El empresario accede a relatar la nada grata experiencia como una forma de alertar a otros negocios, sobre todo los pequeños, que tienen vinculadas sus cuentas personales en redes a las cuentas de sus empresas.
La historia se resume de la siguiente manera:
—A las 4 horas de anteayer fue “hackeada” la cuenta personal de Facebook de Carlos Aldana, quien se dio cuenta porque recibió avisos de que se había solicitado un cambio de contraseña.
—Como tiene vinculada esa cuenta a la de Cenote San Ignacio, de inmediato se puso en contacto con personal de esas instalaciones —hay otros administradores de la página— y le informaron que tampoco tenían acceso.
—Aldana fue suplantado como administrador de la página, igual que otras personas con esos permisos.
—Poco después de las 11 horas, la cuenta de Cenote San Ignacio en Instagram también fue eliminada. Lo lograron porque ya tenían el control y las contraseñas.
—En ese lapso se le colocó al perfil del empresario en Facebook una foto con leyendas en árabe. Un despacho que contrató Carlos Aldana le indicó que era publicidad del Yihad de los musulmanes. Esto fue premeditado, pues al detectar Facebook la imagen con “mensajes de odio” bloqueó la cuenta permanentemente.
—La situación no paró allí. La cuenta asociada a la de Cenote San Ignacio tenía vinculada también una tarjeta de débito, que su propietario utiliza para pagos de promoción en esa red social. Los “hackers” la usaron con el mismo fin, pero para difundir las leyendas del Yihad. Al percatarse de la maniobra, Facebook “bajó” la cuenta, aunque no devolvió el dinero, que son cerca de $30,000.
—Aldana Herrera considera que el blanco de esa acción era su negocio, no él en lo personal, y por eso borraron la cuenta de Instagram. No lo lograron en Facebook porque estuvo insistiendo en el acceso de muchas maneras y esa red, al ver los repetidos intentos, bloqueó la página de Cenote San Ignacio, que tiene cerca de 50,000 seguidores.
—El despacho que lo apoya ubicó en Kanasín la IP (huella digital) de los delincuentes cibernéticos, con dirección exacta. Mañana interpondrá denuncia en la Fiscalía General y espera que se actúe en la misma forma en que se ha detenido a algunas personas gracias al rastro de la IP.— ÁNGEL NOH ESTRADA
Suplantación de identidad ¿Cuál fue el motivo?
Carlos Aldana considera que su negocio, no él, fue el blanco del ataque cibernético.
Acción con destinatario
“Mi teoría es que se trata de una acción ordenada para dañar mi negocio. Es común que quienes lo hacen te contacten para pedirte dinero a cambio de devolverte tus cuentas, pero nadie me habló y no pusieron algo ofensivo en mis cuentas personales de Facebook e Instagram, más que una imagen con leyendas de odio en la primera red que llevó a que eliminaran la cuenta”, explica.
Se violaron normas
Otra señal, dice, es que usaron una tarjeta bancaria asociada al negocio no para un fin personal sino para promover mensajes que infringen reglas de Facebook, que de esta forma bloquea la cuenta.
