Más de 600,000 yucatecos carecen de empleo formal
En Yucatán los trabajadores informales representan el 60.8 por ciento de la población ocupada, una cifra mayor que el promedio de todo el país, reporta la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Por las características de sus ingresos, ese sector es el más vulnerable ante la crisis del Covid-19, que detonará un aumento considerable en los niveles de pobreza, según indica reciente estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
En el caso específico de Yucatán, las estimaciones del organismo apuntan a 160,000 personas que se incorporarán a las filas de la pobreza en la entidad. Serán los nuevos pobres, a consecuencia de la pandemia.
Hasta el cuarto trimestre de 2019 el Inegi reportaba una población ocupada de 1.090,047 personas mayores de 15 años en Yucatán.
En el primer trimestre —de enero a marzo— de 2020, cuando la epidemia del coronavirus apenas se asomaba en el Estado, la población ocupada se movió ligeramente a la baja, al ubicarse en 1.086,8089 personas.
Está pendiente la evolución del segundo trimestre —de abril a junio—, al que corresponde la afectación más severa de la pandemia.
Considerando que la población total del Estado es de poco más de dos millones de habitantes, la cifra de quienes participaban en todas las ramas económicas en el cierre de 2019 y el arranque de 2020 representaba el 50%.
Con base en los mismos números oficiales, unos 620,000 yucatecos de 15 años en adelante (60.8% de la población activa) se desenvuelven en la informalidad.
Ese porcentaje es mayor que el promedio nacional, de 56.2 de acuerdo con el Inegi. La tasa de informalidad laboral más alta es de Oaxaca (de 80.5%), seguida de la de Guerrero (79.3).
Los estados vecinos
En la Península, Yucatán tiene mayor movimiento laboral en la informalidad que Quintana Roo (46.4%), pero menor que Campeche (63).
“Factores como un lento crecimiento, estancamiento o crisis económica propician que las personas jóvenes, en especial los que tienen menos experiencia o capacitación para el trabajo, ingresen al mercado laboral por medio de un empleo informal”, señala el Coneval en el estudio “La política social en el contexto de la Covid-19 en México”, que dio a conocer hace poco más de una semana.
Esto, subraya el organismo, podría profundizar las dificultades para acumular experiencia y también podría llevar a obtener menores ingresos en el futuro, lo cual, además, generaría problemas para acceder a jubilaciones basadas en sistemas de ahorro individual.
Miles en problemas
El Coneval alerta sobre los graves efectos de la pandemia en el sector laboral y, por consiguiente, en los ingresos de las familias.
“En el corto plazo, los efectos de la falta de liquidez, disminución de ventas y encarecimiento de los insumos, entre otras circunstancias adversas que enfrentan las pequeñas y microempresas ante la emergencia, puede llevarlas a su cierre definitivo, lo cual generaría, a su vez, la pérdida del empleo de sus trabajadores”, enfatiza.
En general, el Coneval calcula que la tasa de desempleo aumentará en porcentajes de 3.3 a 5.3% en el segundo trimestre de 2020. Y la pobreza laboral crecerá de 37.3 a 45.8% en el mismo lapso.
“Este aumento del Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) representaría la cifra más alta de este indicador desde 2005”,dice.
Algo más notorio es que las mujeres son el sector de la población que deberá afrontar esta pandemia con mayores desventajas.
El Consejo también advierte que la pérdida de empleos a causa de la crisis sanitaria y económica traerá como consecuencia no solo una disminución en los ingresos de los hogares sino la pérdida de prestaciones laborales que el empleo formal brinda.
Sin seguridad social
“De acuerdo con la medición multidimensional de la pobreza 2018, la carencia por acceso a la seguridad social fue la más alta, lo que significa que más de la mitad (57.3 por ciento) de la población no cuenta con seguridad social”, enfatiza. “Las personas más vulnerables en este sentido son las que se encuentran ocupadas en: I) trabajo subordinado, II) trabajo por cuenta propia, III) trabajo en los sectores más afectados, y IV) ocupados sin un seguro de desempleo”.
Con base en las estadísticas, el organismo señala que actividades del sector terciario —como los servicios turísticos y el comercio minorista, durante y después de la contingencia— son especialmente vulnerables, sobre todo porque se basan en interacción entre personas.
Duro golpe al turismo
En el caso del sector turístico la crisis afecta directamente a Yucatán. Según datos del Inegi que cita el Coneval, en 2008 Yucatán era el séptimo estado con más actividades económicas relacionadas con el turismo —se mide por su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) estatal—, detrás de Quintana Roo, Ciudad de México, Nayarit, Baja California Sur, Colima y Guerrero.— ÁNGEL NOH ESTRADA
Pandemia Focos rojos
El Coneval aconseja tomar medidas urgentes para frenar las consecuencias del Covid-19.
La población ocupada
En el aspecto de empleo dice que, de acuerdo con datos del Inegi hasta el cuarto trimestre de 2019, los trabajadores informales representan el 56.2% de la población ocupada, lo que equivale a 31.3 millones de personas.
Situación en Yucatán
En Yucatán, el 60.8 de la población ocupada mayor de 15 años se desenvuelve en la informalidad. Ese porcentaje equivale a poco más de 600,000 personas.
Más vulnerables
El Coneval hace notar que quienes trabajan en la informalidad son los más vulnerables ante la crisis sanitaria y la desaceleración económica, ya que no cuentan con seguridad social y sus ingresos son menores.
Balance de ingresos
En promedio, subraya, el ingreso de los trabajadores formales duplica el de los trabajadores informales.
