Tomar decisiones es una actividad constante del ser humano. Desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir, todos los días nos enfrentamos a la necesidad de decidir entre varias opciones, basados en nuestras opiniones o posibilidades.
Algunas veces escoger es tan sencillo que lo hacemos de forma rutinaria, sin darnos cuenta, pero a veces resulta tan complicado, por la relevancia de la decisión y sus consecuencias, que se convierte en un quebradero de cabeza.
Debido a que la toma de decisiones es una de las tareas más importantes de un líder y que no todos tenemos la misma facilidad para hacerlo rápidamente y bien, ni el mismo criterio, ni la misma seguridad, es buena idea saber la mejor manera de sobrellevar el proceso, comentan Licinio y Felipe Moreira, consultores de Uniflex Pro.
Uniflex Pro es una firma especializada en la transformación de empresas en negocios de crecimiento rentable y sostenible, así como en la transformación de personas en líderes desarrollados en resiliencia e inteligencia emocional.
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En el marco del ciclo de diálogos “Valor humano para generar riqueza” de la USEM (Unión Social de Empresarios de México), los consultores, padre e hijo, charlaron en forma virtual con socios e invitados de USEM el lunes 1 pasado sobre “Inteligencia emocional y resiliencia”.
¿Quién decide?
Si bien cada persona es distinta y piensa de diferentes formas podríamos decir que en el proceso de tomar una decisión todos empleamos el cerebro, la racionalidad: sopesamos los pros y los contras, apelamos a la memoria de episodios pasados, proyectamos los posibles escenarios, etc.
Pensamos que lo mejor para tomar una buena decisión es dejar que el cerebro haga su trabajo. Sin embargo, continúa Felipe, existe otro órgano que al momento de elegir nos guía de manera tan decisiva –o más- que el cerebro: ¡el corazón!
Aunque se piensa que las emociones son cuestiones meramente espirituales, la verdad es que no, señala. El corazón influye en nuestro cuerpo, en nuestra mente, todo el tiempo.
Muchos creen que las emociones son lo opuesto a la razón, pero investigaciones neurológicas aseguran lo contrario, señala el experto. Se ha encontrado evidencia de que el cerebro y el corazón están íntimamente conectados, que entre ambos órganos existe un camino de ida y vuelta.
El corazón, mucho más que un músculo
Nuestro corazón es mucho más que un músculo que bombea la sangre a todo el organismo, indica.
“Es el primer órgano en formarse en el vientre de la madre, comienza a latir de manera autónoma mucho antes de que se forme el cerebro y después, probablemente, le envía a éste información de qué es lo que necesita hacer para formar el resto del cuerpo”.
Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40,000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.
De esta manera intercambia información con el cerebro de manera continua, aunque “la información que sube es significativamente más numerosa que la que baja”.
Tres tipos de conexiones
Además de las neurológicas, hay otros tres tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza:
Biofísicas, a través de las ondas de presión del ritmo cardíaco y sus variaciones.
Bioquímicas, mediante hormonas y neurotransmisores. El corazón produce la hormona responsable de la homeostasis (equilibrio general del cuerpo), la cual inhibe la del estrés y estimula la conocida como “hormona del amor” (oxitocina). Los poetas tenían razón, cuando nos enamoramos, el corazón manda.
Energéticas. El campo electromagnético generado por los latidos del corazón, que es cien veces más potente que el del cerebro y se ha logrado cifrar su alcance en al menos dos metros de nuestro cuerpo. “Es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón”.
Vemos entonces que decir que el corazón tiene cerebro no es una simple metáfora.
“Es más, el cerebro del corazón procesa la información de manera directa antes de que ésta llegue al cerebro de la cabeza”, comenta.
Dos maneras en que el corazón se comporta
Los estudios realizados en el HeartMath Institute apuntan incluso a la capacidad del corazón para intuir o anticiparse a algunos estímulos.
“Hay dos maneras en que el corazón se puede comportar: una es desordenada, incoherente, en la que late de manera descoordinada, como si tuviera pisados el acelerador y el freno al mismo tiempo. Eso disminuye nuestro desempeño, amplifica la pérdida de energía, nubla la función cerebral”.
La otra variación de la frecuencia cardiaca es armónica, coherente. Acelera y disminuye su ritmo de una manera acompasada, lo que quiere decir de que los sistemas nerviosos simpático y parasimpático están turnándose, están trabajando en conjunto para un objetivo. Eso promueve el desempeño, desarrolla resiliencia y facilita la función cerebral.
En todas las personas el corazón se puede comportar de las dos maneras.
Resultados de un estudio
En un estudio, se pidió a un voluntario que tratara de sentir una emoción de frustración o de ira: su corazón se portó de manera caótica.
Luego se le pidió a la misma persona que tuviera pensamientos y emociones generosos, de amor, cariño por alguien y su ritmo cardíaco fue otro, armónico, regular, coherente.
“La conclusión es que si desde el cariño, el aprecio, el amor, podemos tomar mejores decisiones es también desde el amor que podemos ser mejores líderes”, sentencia.
Hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco. O sea, el corazón arrastra a la cabeza. Luego entonces, el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.
Técnica nueva e infalible
La pregunta entonces es ¿cómo podemos llegar a la coherencia cardíaca?
Es aquí donde Felipe y Licinio nos introducen en la “Técnica de coherencia rápida”, un método innovador, eficaz para cultivar la armonía del corazón y en consecuencia poder tomar mejores decisiones, ser mejores líderes y mejores personas.
Además esta técnica aporta múltiples beneficios para la salud emocional y física, explica Felipe.
Durante los últimos 25 años, HeartMath Institute ha estudiado la capacidad humana de auto-regular los pensamientos, las emociones y la conducta, y ha desarrollado una variedad de técnicas y tecnologías para facilitar esto.
Tres pasos de la “Técnica de Coherencia Rápida”
La “Técnica de Coherencia Rápida” es bastante sencilla, señala. Solamente hay que seguir tres pasos:
1. Enfócate en el corazón
Centra tu atención en el área alrededor de tu corazón, en el centro de tu pecho. Si lo prefieres, el primer par de veces que lo pruebes coloca tu mano sobre el centro del pecho para ayudar a mantener tu atención en el área del corazón.
2. Respiración del corazón
Imagina tu aliento entrando y saliendo del área central de tu pecho, respirando un poco más lento y profundo que lo usual: cinco segundos para inhalar, cinco segundos para exhalar… Continúa respirando con facilidad hasta que encuentres un ritmo interno natural con el que te sientas bien.
Técnica de respiración
“¿Qué es lo que sucede? Aunque sabemos que hay un impacto espiritual cuando haces oración o meditación, esto es ciencia, es fisiología: cuando disminuyes y creas conciencia de tu respiración, ayudas a que tu mente se tranquilice”.
“Hay bastantes técnicas de respiración, incluso hay algunas que son para exaltarte. Esta no, esta busca, primero, que te tranquilices. Y cuando te enfocas en el corazón pasan dos cosas muy importantes: funciona mejor –que no es poca cosa considerando que es tu centro, por así decirlo- y te desenfocas de todo lo demás, lo que te permite ver lo que está ocurriendo desde otra perspectiva”.
3. Sentimiento del corazón
A medida que mantienes tu atención en el corazón y en tu respiración activa sinceramente un sentimiento positivo, como el aprecio, el cariño por alguien en tu vida, un momento en que te sentiste bien interiormente y trata de volver a experimentar la sensación.
Recuerda un logro o a un familiar
Una de las maneras más fáciles de generar una sensación positiva basada en el corazón es recordar un lugar especial al que has asistido, un logro, o enfocarte en el amor que sientes por un amigo cercano o miembro de la familia o una mascota apreciada. Este es el paso más importante.
“Cuando yo hacía esto los primeros días decía: ‘Los momentos más importantes para mí son los nacimientos de mis hijos y en el día en que casé’, así que sólo pensar en eso me traía una emoción renovadora”.
“Pero poco a poco se me fueron agotando los momentos relevantes, entonces busqué sensaciones de cariño y gratitud en situaciones más cotidianas, como podría ser éste en que converso con ustedes, que me brindan su tiempo y su atención”.
Contra las emociones negativas
Esta técnica, explica, es especialmente útil cuando comienzas a sentir una emoción negativa, como la frustración, irritación, ansiedad o estrés.
Usando la Técnica de Coherencia Rápida cuando estás comenzando a sentir emociones negativas, cuando son menos intensas, puede evitar que se conviertan en algo peor.
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Puedes hacer la técnica en cualquier momento, en cualquier lugar y nadie sabrá que lo estás haciendo. En menos de un minuto crea cambios positivos en tus ritmos cardíacos, enviando señales de gran alcance para el cerebro que puede mejorar la forma como te sientes.
“Usando el poder de tu corazón para equilibrar los pensamientos y emociones puedes conseguir mayor energía, claridad mental y sentirte mejor rápidamente en cualquier lugar”, indica.
“El objetivo de esta técnica es hacer que nuestro corazón se comunique con nuestra mente. No es tanto buscar la tranquilidad, que eso lo podemos hacer con técnicas de yoga, sino sentir emociones positivas renovadoras, como empatía, compasión, amor, gratitud…”
“Busca ayudarte a acceder a la inteligencia de tu corazón para estar más en sintonía con la vida”, concluye.
