La falta de impermeabilizante o una mala aplicación propician que los techos se filtren cuando hay lluvias intensas

El material para impermeabilizar los techos “vuela”

La gran cantidad de lluvia que trajo la tormenta “Cristóbal” dejó en claro algo que al parecer no preocupaba mucho a la mayoría de los dueños de predios: la impermeabilización de los techos es una tarea prioritaria y se debe realizar de forma periódica.

Las altas temperaturas registradas en la región en los últimos años, aunado a un bajo volumen de precipitación pluvial, hacía de la impermeabilización en la entidad un asunto de una importancia relativa, generalmente sujeto a contar con recursos para realizarla o solo cuando se tratara de algo en extremo urgente.

Una inspección superficial y un desempeño aceptable del impermeabilizado ante una lluvia promedio era suficiente para considerar la idea de impermeabilizar hasta el siguiente año.

Pero el legado de “Cristóbal” fue torrencial y dejó una cantidad de agua que rápidamente puso en evidencia las deficiencias en los trabajos de impermeabilización de numerosos inmuebles, antiguos y nuevos, que se tradujeron en filtraciones, escurrimientos, goteras e, incluso, auténticas cascadas y líneas de agua al interior.

El resultado: en menos de cinco días desaparecieron de los establecimientos especializados casi todo el inventario de productos para impermeabilizar en la capital yucateca y en algunos incluso escasea la tela o malla para impermeabilizado.

Las tiendas han tenido un inicio de ventas de productos para la temporada de lluvias como hacía mucho no tenían, y es que “Cristóbal” fue solo el comienzo, y para los afectados ahora es de enorme importancia aprovechar los días de sol y calor para hacer reparaciones en los techos, esas partes de la casa de la cual solo nos acordamos cuando dan problemas.

Aunado a ello, se ha registrado una elevada demanda de mano de obra para aplicar el impermeabilizante, y quienes prefieren hacerlo ellos mismos han propiciado un incremento notorio en el número de visitas en sitios de tutoriales de “cómo aplicar impermeabilizante en la casa”.

Existen en el mercado una gran variedad de productos para impermeabilizar, cada uno con sus múltiples ventajas específicas, precios variados y promesas de garantía en su duración, tantas que es difícil saber qué elegir, y el problema de dejarse llevar por el precio es que cuando se trata del techo, lo barato puede salir caro.

Antiguamente los techos de las casas en Yucatán eran tratados con una pasta a base de agua y cal, quizá este sencillo lechado pudiese parecer insuficiente pero la estructura de los techos de antaño era distinta.

Antes de realizar cualquier tipo de impermeabilización, primero es importante que esta se realice en una ambiente seco y cálido, es decir, asegurarse de que no lloverá en por lo menos 24 horas, pues casi todas las técnicas y productos para este fin funcionan sobre superficie seca.

Posteriormente es necesario consolidar adecuadamente el techo. Hay que limpiarlo muy bien de mugre, materia orgánica, verdín, polvo, tierra, grasa, etc.

Antes de impermeabilizar hay que ubicar los puntos críticos del techo, lugares donde se evidencian filtraciones, escurrimientos y goteras, una vez ubicados hay que determinar el tipo de daño que presenta e intervenir para sellarlos.

Generalmente cuando se trata de goteras estas se presentan por grietas. Las grietas se pueden resanar con la aplicación de algunos productos especializados (resanadores). Estos trabajan mejor cuando se trata de grietas gruesas o distendidas, donde el producto puede penetrar y formar un “tapón”, pero si la grieta es muy fina lo más recomendable es picar a lo largo de la misma de tal forma que se pueda aplicar una mezcla de cemento blanco, polvo fino o pegazulejo.

Caballetes y rincones del techo, así como puntos de desagüe deben reforzarse con un acabado de cemento blanco, polvo fino y pegazulejo, para protegerlos de las filtraciones o escurrimientos por capilaridad.

Las reparaciones de grietas y de puntos críticos pueden complementarse con la aplicación de impermeabilizantes asfálticos, generalmente en color negro a base de aceite, o bien una capa de impermeabilizante blanco puro.

Es muy importante verificar el correcto funcionamiento de los declives y que los desagües o bajantes estén despejados, libres de elementos que puedan obstruirlos, pero sobre todo que sean suficientes. Muchos de los problemas de goteras y filtraciones se dan por el prolongado estancamiento de agua en el techo; si llueve mucho y el agua no tiene por dónde salir, el techo se convierte en una piscina. El impermeabilizante puede resistir pero no por mucho tiempo. Deshacerse del excedente de agua rápidamente es parte fundamental de la mecánica del techo que conforman declives y bajantes.

El siguiente paso es propiamente la impermeabilización. Una técnica sugerida es la que combina el producto del mercado con malla o tela. Esta delgada membrana al contacto con el impermeabilizante se convierte en una película que se adhiere al techo haciendo más durable el trabajo. Esta tela se vende en rollos de 1.10 mts de ancho por 100 mts de largo, es muy parecida al pellón y su costo promedio es de $500.

Los impermeabilizantes se ofrecen en galones y cubetas de 19 litros, con garantías de 3, 5, 7 y hasta 12 o 15 años, dependiendo del fabricante y las propiedades del productos; las cubetas pueden tener precios de entre $800 y $2,000, las opciones son tantas como calidades hay.

En promedio una cubeta de producto cubre hasta 20 metros cuadrados de superficie en dos capas. Un techo de 100m2 requeriría entonces por lo menos un rollo de malla y cinco cubetas de impermeabilizante.

Otra técnica de impermeabilización es la membrana vulcanizada, una película de entre 3 y 4 milímetros de espesor cuya aplicación requiere el uso de sopletes ya que hay que calentar el producto para asegurar su adherencia. Esta técnica requiere mayor especialización de quien la aplica. Esta técnica logra resistencias de hasta 15 años pero su costo es mucho mayor que el de las técnicas ya mencionadas.— Emanuel Rincón Becerra

Algunas presentaciones

Una técnica sugerida de impermeabilización es la que combina el producto del mercado con malla o tela. Al contacto con el producto se convierte en una película que se adhiere al techo haciendo más durable el trabajo. Hay galones y cubetas de impermeabilizante, con garantías de 3, 5, 7 y hasta 12 ó 15 años, dependiendo del fabricante y propiedades del producto.

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