Una vista del convento de Izamal.- Foto de Luis Uriel Zapata Noh

Ociosa y de mal gusto

¿Son realmente efectivos los “influencers” para vender un producto? ¿Vale la pena apostar por ellos al montar una estrategia de marketing digital? La respuesta puede variar —dependiendo del lugar donde se busque— desde el sí rotundo hasta acusaciones de fraude: “La mayor parte de su comunidad es falsa y su audiencia es de muy baja calidad”.

Pero más allá de que esas preguntas sean fundamentales para decidir cómo invertir en la promoción de un negocio o una marca, hay otras cuestiones de igual o mayor peso… que la Sefotur pasó por alto al momento de lanzarse al vacío con una “campaña de promoción” que, de inicio, ni siquiera venía al caso.

“Fue una campaña ociosa. No vale la pena darle importancia”, opina el Dr. Luis Ramírez Carrillo. “Lo de verdad relevante es lo que esta polémica está sacando a la luz: una opinión pública adversa a la secretaria de Turismo”.

A juicio del investigador de la Uady, causa irritación todo lo que hace Michelle Fridman porque desde que llegó ha ido acumulando un capital político negativo que le rebota a cada paso que da.

Mal momento

La visita de los “influencers” definitivamente estuvo de más, insiste. Para empezar, el momento de promoción turística es inoportuno, el peor imaginable. En las actuales condiciones de pandemia no hay un mercado turístico, habría que esperar unos meses más para definir mejor las estrategias.

Y además se trató de una campaña de pésimo gusto. “Las reacciones de los yucatecos fueron de molestia porque los comentarios de los ‘influencers’ pudieron sonarles a burla, como que hubo una actitud de ‘venimos a salvarlos, pobres yucatequitos’. Y ese no es el mejor tono para promover el turismo”.

En resumen, como estrategia turística parece poco efectiva y es muy difícil que puedan tener efectos positivos en estos difíciles tiempos de enfermedad.

Gasto innecesario

El doctor en Sociología por el Colegio de México cree también que traerlos fue un gasto inútil y no ve que exista una correlación directa entre este tipo de campañas y lo que debe ser el objetivo concreto: incrementar la afluencia de turistas a Yucatán.

Da la impresión de que no es la vía ni el canal por el que van a llegar los turistas, dice. En un producto con las características de Yucatán lo mejor es la organización a través de las agencias de viajes extranjeras, las aerolíneas extranjeras y las promociones directas.

Y Yucatán no necesita publicidad de ese tipo y las zonas arqueológicas menos, continúa.

¿Un caso de xenofobia?

El investigador de la Uady no cree que la animadversión evidente que despierta la funcionaria, oriunda de la capital del país, sea un caso de xenofobia. “Más bien se trata de una persona que no ha sabido cómo hablar de lo yucateco. Se siente en ella un rechazo que está entre el desprecio, el tratamiento superficial y la burla”.

“No estoy diciendo que esa sea su intención. De hecho seguramente no lo es. Sin embargo, eso es lo que se percibe”.

Por decirlo de manera amable, hay un problema serio de comunicación entre lo que la funcionaria quiere desarrollar y vender y su impacto en los yucatecos. No ha podido ni querido integrarse a Yucatán, su actitud suena a soberbia, es el tono de alguien de afuera para gente de afuera”.

El investigador tiene la impresión de que el trabajo de la licenciada Fridman no aportará grandes beneficios, “primero porque así lo señalan los números de turismo y, segundo, porque genera demasiadas reacciones en contra”.

Normalmente, dice, de lo que los yucatecos se hubieran quejado es de cómo dejaron pasar a los “influencers” a la zona arqueológica. De cómo pudo frivolizarse un sitio sagrado para nuestros antepasados. Nada más. Como cuando cantó Plácido Domingo en Chichén Itzá, pero nadie puso en duda el canto del tenor español.

Pero ahora la queja es que percibimos que los “influencers” no entendieron lo que es Yucatán y vinieron a burlarse de nosotros desde una posición de presunta superioridad.

“En conclusión, el efecto fue el contrario del que se buscaba”, concluye.— Megamedia

Mala estrategia Los “influencers”

Traer a los “influencers” fue no sólo una mala estrategia, sino además innecesaria.

Error de apreciación

Yucatán no necesita mucho y las zonas arqueológicas menos este tipo de campañas. ¡Por favor, quién puede pensar que se necesita dar a conocer las zonas arqueológicas por medio de “influencers”!, señala el sociólogo investigador Luis Ramírez Carrillo.

Lo importante

Para el investigador de la UADY, lo importante de este caso es advertir el general rechazo de la opinión pública yucateca al trabajo de la secretaria de Turismo, Michelle Fridman.

Bien ganado

La funcionaria no ha sabido encontrar el tono para hablar de lo yucateco, opina.

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