Un posible paso al amarillo en el semáforo estatal
De acuerdo con las últimas tendencias a la baja de coronavirus en Yucatán, el pico de la enfermedad ocurrido en agosto pasado y el aparente control de rebrotes en esta fase más activa de la reactivación económica, todo parece indicar que el cambio de semáforo epidemiológico estatal de naranja a amarillo será inevitable, considera el doctor Manuel Baeza Bacab, especialista en inmunología clínica y alergias.
Sin embargo, el médico advierte que no se debe echar en saco roto la desaceleración de la disminución de los casos nuevos y la tendencia de incremento de las hospitalizaciones.
Además, dice, se debe mantener estrictamente la única forma de prevenir el contagio: la nueva cultura higiénica del uso del cubrebocas, el lavado de manos y la sana distancia, cortar la transmisión en forma oportuna y aislar a las personas contagiadas.
El doctor Baeza Balam fue asertivo en cuanto a los pronósticos de contagio, pues en un foro organizado por Grupo Megamedia al inicio de la pandemia predijo que Yucatán tendría más de 20,000 contagiados de coronavirus, cifra que ya se rebasó al día de hoy.
“La primera ola de la reactivación económica se inició en junio, acompañada y complicada por la presencia de dos tormentas consecutivas: ‘Amanda’ y ‘Cristóbal’”, recuerda.
“A partir de ese momento tuvimos un incremento que llegó a su pico máximo a mediados de agosto con una gran mortalidad y saturación de algunos hospitales”.
“El 1 de septiembre comenzó una nueva etapa al aplicarse el acuerdo de reactivación económica segura con un incremento de actividades económicas y sociales, las cuales se han completado esta semana”.
“A pesar de esta reactivación, septiembre se caracterizó por una disminución sostenida del número de casos, de hospitalizaciones y de mortalidad. Sin embargo, el impacto de la pandemia por SARS-CoV-2 se ha dejado sentir con más de 20,400 casos y 2,400 fallecimientos, con una letalidad del 12%”.
El médico dice que esta disminución sostenida de los índices de la enfermedad ha mostrado una desaceleración en los últimos días, ya que el descenso de casos nuevos no muestra la misma intensidad que se había observado en las semanas previas.
Incluso hemos tenido días con más de 150 casos, lo que se refleja en el número de hospitalizaciones, las cuales han pasado en los últimos 10 días de 147 a 180 internamientos, un alza del 20%.
¿Una recaída?
Algo semejante se observa con los fallecimientos, los cuales son una consecuencia directa de la transmisión de coronavirus.
“Estas señales podrían interpretarse como cambios tempranos de un recaída de la enfermedad, lo que nos obliga a plantear la necesidad de revisar los protocolos de prevención”, explica el especialista.
“Nos ha quedado claro que lo único que tenemos para combatir la pandemia son las medidas de prevención inespecífica”, señala.
“Hoy, cuando el ‘quédate en casa’ ya no es viable ni posible, tenemos que cortar la transmisión identificando los contactos de los infectados, aislarlos para evitar el contagio y utilizar equipo de protección en las personas susceptibles, o sea, en todos los que no se han infectado, en especial en la población de mayor riesgo”.
“Al principio de la pandemia en Yucatán, durante un foro de Megamedia pronosticamos que tendríamos más de 20,000 casos si no se respetaban las medidas de prevención”, recordó.
“Este mes alcanzamos el pronóstico y todavía no sabemos cuándo terminará la pandemia”, apunta. “La promesa de la llegada de una vacuna se ha ido incumpliendo a causa de problemas inherentes a su desarrollo, como son los efectos secundarios, aunque aparentemente son biológicos con efectividad incluso en las personas de la tercera edad”.
“Ante un eventual rebrote, como está ocurriendo en varios países de Europa y que aparentemente se ha iniciado en varios estados de nuestra República, debemos estar alertas y tomar las medidas de prevención, por dolorosas que sean, para salvaguardar la salud de los yucatecos, disminuyendo en lo posible la mortalidad, que ha alcanzado cifras que eran impensables”, advirtió.
“El cambio al semáforo amarillo parece inevitable; sin embargo, no se debe echar en saco roto la desaceleración de la disminución de los casos nuevos y la tendencia de incremento de las hospitalizaciones”.
El caso de Yucatán
La pandemia tiene un comportamiento diferenciado en los tres estados de la península de Yucatán y merece un análisis cuidadoso.
De acuerdo con el médico, Yucatán y en particular Mérida siempre han sido considerados un polo de atención a la salud. Se sabe que un número importante de personas viene a la ciudad en busca de atención médica y es notorio el desarrollo y la calidad de la atención.
Sin embargo, somos el estado con mayor número de casos y en consecuencia mayor mortalidad.
Al inicio de la pandemia, Quintana Roo nos aventajaba en esos rubros, pero con el paso del tiempo sus cifras mostraron un menor crecimiento y nosotros los aventajamos. Campeche se cuece aparte, todo el tiempo tuvo baja transmisión reflejado por un menor número de casos y de mortalidad, y llegaron más pronto al semáforo amarillo, indica.
Todo lo anterior debe llevar a realizar un análisis profundo, dice. Se debe investigar qué hicieron los estados vecinos en materia de políticas públicas de salud que les permitió tener controlada la infección, con la finalidad de replicar el modelo, si es que existe, y mantener la enfermedad bajo control para evitar un rebrote.
Siempre hubo el temor de que la epidemia empeorara a causa de la movilidad entre los estados, pero ahora la mejor situación epidemiológica de Campeche y Quintana Roo parece traducirse en una movilidad más segura para nosotros, con menor probabilidad de casos importados.
¿La reactivación cada vez más amplia es un riesgo de rebrote?, se le pregunta.
“Se ha demostrado a nivel mundial que a medida que se incrementa la reactivación y el número de actividades públicas pueden aparecer rebrotes de la enfermedad, tal como ocurrió en las últimas semanas en varios países de Europa, donde han tenido que regresar al confinamiento y a una reducción de sus actividades”, señala.
“Por lo anterior podemos decir que existe una correlación directa entre movilidad poblacional y riego de recaída; en otras palabras, a medida que aumentan las actividades de la reactivación también se incrementa la posibilidad de un rebrote de Covid-19”.
“A pesar de que se han disminuido los casos nuevos, y en consecuencia las hospitalizaciones y las defunciones, el control no es absoluto. La mejor recuperación se ha visto en el número de defunciones y de hospitalizados, aunque los casos nuevos han disminuido significativamente, en un 50% comparado con el mes de agosto, el peor mes de la pandemia, la transmisión todavía es importante, en promedio 100 casos diarios en la última semana”.
A pesar de los riesgos, considera que es necesario continuar con una reactivación segura, que permita una recuperación económica sin menoscabo de la salud. A la población le corresponde ser responsable y solidaria, respetando los protocolos de seguridad sanitaria para auto protegerse, y a la autoridad corresponde una amplia vigilancia de todos los sectores involucrados.
“La vida ya no es igual que antes”, enfatiza, “tenemos que planearla con prevención individual y comunitaria”.
¿Ve una nueva cultura de higiene y prevención en Yucatán a raíz de la pandemia?, se le plantea.
“Definitivamente una buena parte de la población yucateca ha adoptado una ‘nueva cultura’ higiénica, el lavado frecuente de manos que con anterioridad se limitaba al personal de salud hoy es una costumbre casi universal en la población, lo mismo podemos decir del uso correcto de cubrebocas”, responde.— Joaquín Chan Caamal
Coronavirus Yucatán
El doctor Manuel Baeza Bacab ve un mayor cumplimiento de las medidas sanitarias.
Auxiliar
El uso del cubrebocas es algo que se ha generalizado, pero que todavía no es universal, indica, aunque sabemos que ayuda no solo para prevenir la infección, sino también a disminuir la intensidad del inóculo viral, lo que traería como consecuencia una infección de menor intensidad.
Aglomeraciones
“A pesar de lo anterior, tenemos problemas para mantener la sana distancia, sobre todo en las actividades públicas. Se sabe que las aglomeraciones por necesidad laboral o simple esparcimiento social son en estos momentos la forma más frecuente de transmisión”.
Lo positivo
“Una buena parte de los yucatecos, por nacimiento o adopción, hemos modificado nuestro estilo de vida con acciones para la prevención de la transmisión de enfermedades no solo de Covid-19, sino también de otras infecciones respiratorias como influenza. De hecho, la población se ha vuelto más receptiva a las recomendaciones que emiten las autoridades de salud pública, como está ocurriendo con la vacunación contra la influenza, que se agota con rapidez”.
