Los fideicomisos: desvestir santos para vestir a otros
Se podrá extinguir a los fideicomisos por decreto, pero la necesidad que les dio origen sigue vigente. Eso no cambia, afirma el investigador Luis Ramírez Carrillo.
En ese sentido, enfatiza, la desaparición de los fideicomisos es un golpe muy fuerte. La decisión del Estado, particularmente del presidente López Obrador, de eliminar esos instrumentos pensando que ya eliminó los problemas es una expresión de la política del avestruz, de meter la cabeza en un hoyo y decir: “¡Listo, ya no hay problema, se acabó el problema!”
El profesor investigador del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) subraya que no es válido aludir a la corrupción como argumento para acabar con los fideicomisos.
Más bien, dice, suena a pretexto para disponer de muchos recursos que terminarán en la campaña política del próximo año o servirán para alimentar los programas de asistencia y de compra de votos con el disfraz de política social.
Los votos yucatecos
También dice que los dos senadores que votaron contra la eliminación de los fideicomisos —el priista Jorge Carlos Ramírez Marín y el panista Raúl Paz Alonzo— atendieron al sentido común y la lógica correcta, ante la evidente necesidad de esos instrumentos jurídicos, sobre todo del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).
En cambio, agrega, la senadora que votó en contra —Verónica Camino Farjat del PVEM— ejerció un voto “totalmente advenedizo, buscando congraciarse con el partido en el poder y buscando una posición política que la impulse como candidata” en 2021.
“Allí creo que es un voto convenenciero, un voto perverso. La senadora pensó en sus intereses personales exclusivamente”, apunta. “Nadie con un mínimo de información en su cabeza, nadie con un mínimo de responsabilidad política puede apoyar la extinción de los fideicomisos sin que se haya planteado su sustituto”.
No por buena gente
Un punto importante, hace notar el doctor en Sociología, es que los fideicomisos nacieron como fruto de una larga demanda, ante las necesidades en varios sectores, no como un acto de buena voluntad del gobierno.
El politólogo también formula, entre otros, los siguientes conceptos:
—Mientras no cambie el mecanismo de asignación de recursos y de programación del presupuesto del gobierno federal, los fideicomisos seguirán siendo una necesidad. Eliminarlos por capricho presidencial, sin nada que los sustituya, vuelve a poner a la gente en los problemas que dieron origen a esos instrumentos.
—Las necesidades siguen allí, no han cambiado. Dejar de ver esto es hacer lo que el avestruz, meter la cabeza en un hueco y decir que el problema no existe. ¡No, sí existe! Y en el caso del Fonden, en el próximo terremoto nos vamos a enfrentar a un problema de manejo de recursos, en el próximo huracán y en la próxima inundación en Tabasco vamos a enfrentar un problema de manejo de recursos. ¿Por qué? Primero porque no va a haber recursos para eso, se va a tener que jalarlos de otra parte. Se va desvestir un santo para vestir a otros.
—¿Dónde están los instrumentos alternos? No hay, el gobierno no los ha desarrollado. Es lo que ha pasado con otras cosas, pasó cuando se eliminaron los guarderías, como si se eliminaran las necesidades de las madres de familia, pero no: allí siguen las madres trabajando y los niños en las casas.
—Se repite una y otra vez la tendencia de usar el pretexto de la corrupción para centralizar el manejo de los recursos. Simplemente se esconde y demora la solución de los problemas, que además empeoran.
¿Qué se debe hacer?
—Si hay corrupción en cualquier negocio, ¿qué se debe hacer? Poner una demanda y meter a la cárcel al que lo está haciendo. Si están robando en tu casa no lo vas a solucionar quemando en tu casa sino atrapando al ladrón.
—La estrategia de este gobierno es diferente. ¿Hay un ladrón en la casa? Perfecto, ¡quema la casa! Alguien se está robando el Fonden. Ah, perfecto, ¡quema el Fondo!
—Y la corrupción suena a pretexto como sonó a pretexto en el caso del aeropuerto (de Texcoco, que fue sustituido por el de Santa Lucía que está en construcción), porque a pesar de todo lo que se dijo no hay una sola persona en la cárcel, no hay comprobación de un robo. Es lo mismo que pasó con las guarderías: ¿dónde están los ladrones?
—Podríamos suponer que había corrupción, pero el gobierno no debe agarrarse de suposiciones. Es la autoridad y tiene la obligación de investigar a quien estuviera robando, pero vemos que eso no sucede.
—Aquí vemos nada más el eco del sentido común del mexicano que dice que todo es corrupción. Si seguimos con esa lógica, el siguiente paso va a ser clausurar a México con el argumento de que es corrupción: “Clausuremos el país, pongamos una tacha porque hay corrupción” (Continuará).— ÁNGEL NOH ESTRADA
Estrategia Opinión
El doctor Luis Ramírez dice que hay una visión electorera tras el fin de los fideicomisos.
Revisión de cajones
El gobierno abrió los cajones del escritorio y dijo: “Aquí hay dinero, aquí hay fondos. ¡Cambiemos el destino de ese dinero!”, opina el investigador de la Uady.
Estrategia electorera
“¿En qué se lo van a gastar? En la campaña política del año próximo o en los programas de asistencia y compra de votos”, subraya. “Ahora están con muchos problemas porque no tienen suficiente dinero para regalar y destinarlo a la compra de votos. Es compra porque si a alguien le están regalando un cheque mensual o bimensual va a ir a votar por Morena, por AMLO… Para eso necesitan el dinero”.
2022, una incógnita
El sociólogo pregunta qué pasará en 2022, porque al grupo gobernante no le importa seguir desmantelando el país en función de estrategias para conservar el poder. “Es una visión electorera y suicida en términos de desarrollo económico y de progreso”, dice.
