Habrá recuperación, señalan en ejercicio organizado por el Diario

Con base en la información disponible, se puede predecir que para la economía del país 2021 será un año mejor —o menos duro— que 2020. “Habrá recuperación… lo que no se sabe es de qué tamaño será ni a cuántos sectores alcanzará”, señaló ayer Luis Miguel González Márquez, director editorial del periódico “El Economista”.

Para los más pesimistas, el crecimiento será de apenas el 2%; los optimistas opinan que puede llegar al 6%, añadió. La incertidumbre explica la disparidad de los pronósticos, aunque hablar de 2, 3 ó 6% es referirnos a promedios, que son verdades a medias.

Decir que la economía mexicana cayó -9% significa realmente que hubo sectores o estados del país que registraron grandes pérdidas y otros con un crecimiento espectacular, señaló el periodista en un webinar organizado por el Diario y “El Economista”, en el que también participaron Ernesto Herrera Novelo, secretario de Fomento Económico de Yucatán; Álvaro Cano Escalante, catedrático de la Uady, y Patricia McCarthy Caballero, consultora empresarial y analista política.

González Márquez moderó el webinar junto con Luis Alberto González Uribe, director editorial del Diario.

Vacuna contra la crisis

La recuperación económica del país dependerá del éxito del programa de inmunización contra el Covid y del plan de reactivación de EE.UU., opina el director de “El Economista”

En los últimos días, la vacuna contra el Covid-19 ha cambiado la perspectiva de la economía mundial, ha inclinado la balanza hacia el lado positivo y propiciado una revisión al alza de todos los pronósticos de crecimiento.

“La vacuna ha generado optimismo. Sin embargo, vale la pena recordar que en economía y en negocios el optimismo es simplemente un sentimiento, exactamente igual que el pesimismo: se alimenta de la realidad, pero tiene algo de miopía”, puntualizó.

Todo mundo lanza las campanas al vuelo, pero no está de más recordar que hay muchos pendientes por resolver, prosiguió.

El más relevante es la implementación del programa de aplicación, un proceso que se le ha complicado a los países de Primer Mundo, lo que lleva a pensar que no será una tarea sencilla para México.

Otro detalle es que la vacuna, pese a que puede cambiar muchas cosas, tiene algunos límites: por ejemplo no tendrá un impacto generalizado hasta fines de 2021.

“O sea, no sabemos si será suficiente para convertir el miedo en confianza a fin de reanimar actividades como el turismo”.

El mejor remedio

En el corto plazo, más relevante puede ser el plan de reactivación económica de Estados Unidos que presentará Joe Biden, que incluirá un programa de estímulos para los grupos vulnerables, pero también un plan de infraestructura valorado en 2.5 billones de dólares.

“El plan tiene mucho que ver con infraestructura, por lo que podría tener efectos positivos para México, como la exportación de materiales de construcción y más empleo para nuestros connacionales que viven en ese país”.

Luego de recalcar que la vacuna y el plan de recuperación de EE.UU. son los factores que pueden tener un impacto más positivo para México, el periodista señaló que la gran pregunta es si todo esto será suficiente para poner en marcha a México en 2021.

De entrada, digo que no. Hay que recordar que la economía tiene cuatro motores: exportaciones, consumo, inversión privada y gasto público, de los que tres están echando aceite”.

“Sólo funciona la parte externa: exportaciones, remesas e inversión extranjera. ¿Podremos atraer algunas de las inversiones que ahora están en China? Es otra de las grandes interrogantes a despejar de 2021 en adelante”.

Una preocupación más es levantar el estado de ánimo de los inversionistas, que le está pegando con fuerza al país: hay menos capitales en títulos mexicanos y en deuda mexicana en los últimos tres meses.

“En ese sentido, estamos en los niveles más bajos de las últimas tres décadas”.

Las calificaciones

González hizo hincapié en la necesidad de prestar atención al tipo de cambio y a las calificaciones de la deuda que emiten Standard and Poor’s, HR Ratings, Fitch, Moodys…

“Desde el punto de vista de la estabilidad, el tipo de cambio ha dado buenas noticias, está pegado a los $20 por dólar”, comentó.

“Sin embargo, para los exportadores, que lo tuvieron durante meses a 25, evidentemente no es tan bueno… Y solo para ponerlo en perspectiva, el sector exportador representa el 30% de nuestra economía”.

De todos los factores internos, al director de “El Economista” le parece que el más preocupante será Pemex, donde hay muchos cabos sueltos que tienen que ver con el gasto público, las calificaciones y eventualmente con la reactivación económica.

El gobierno federal, sin un plan

Y aunque a estas alturas pueda resultar muy obvio, el experto también quiso recordar que uno de los mayores obstáculos para la recuperación de México es que no existe de parte del gobierno federal un plan estratégico de relanzamiento.

“Francamente, parecería que su prioridad son las elecciones de mediados del año próximo. Para ser francos y citando a Dante en la Divina Comedia: ‘Hay que abandonar toda esperanza’ en el gobierno”.

En este escenario, las expectativas están en manos de los gobiernos locales y los empresarios, dijo.

“Por eso es tan importante un espacio de discusión, de diálogo como este seminario. ¿Qué se puede hacer desde las regiones? ¿Qué vamos a hacer desde los estados? ¿Qué planes tiene, cómo se ve a sí misma una región como la Península y un estado, Yucatán, que lleva años siendo referente de progreso?”.

Confianza en el futuro

En su turno, Novelo Herrera echó mano de datos y cifras para mostrar los cimientos sobre los que se levantan las esperanzas de recuperación de la entidad.

Según el funcionario, pese a que resintió más que otros estados el impacto de las crisis sanitaria y económica, Yucatán está en estos momentos en una buena posición para retornar en 2021 a la senda del crecimiento.

Insistiendo en las ventajas competitivas de la entidad —seguridad, certeza jurídica, calidad de vida— hizo valer el interés de varias compañías extranjeras que recientemente han invertido en el Estado para vaticinar que serán superadas todas las dificultades.

YouTube video

Yucatán apunta a la recuperación

Los analistas lanzaron el mensaje esperanzador de que la economía yucateca comenzará a recuperarse en 2021, aunque lo hará muy despacio y de manera irregular:

Algunos sectores y actividades podrían retornar al crecimiento y otros tardarán más en salir del coma profundo en que los sumió la epidemia.

En términos generales las cosas tienden a mejorar, aunque en el ámbito del Covid 19 toda predicción tiene un enorme grado de incertidumbre, no se puede disociar la recuperación económica de la recuperación sanitaria, recalcó Cano Escalante.

Buena noticia

Para Yucatán, una buena noticia es que la industria manufacturera recuperó el dinamismo que había perdido en la primera década de este siglo y se ha convertido, por mucho, en el principal generador de valor productivo con 36%, rezagando al comercio, que había tenido tradicionalmente el mayor peso en el PIB yucateco.

El repunte de las manufacturas es alentador, porque es el sector que más valor puede aportar, lo que podría permitirle al Estado encender nuevamente los motores del crecimiento, destacó.

Es positivo, pero sus efectos todavía son limitados, porque se trata de un comportamiento reciente. La industria yucateca necesita ratificar ese buen paso, consolidarse.

Cano Escalante, maestro en Economía y Administración Pública, señaló que de los tres estados peninsulares, Quintana Roo podría presentar curvas de recuperación más rápidas, debido a que se espera que el turismo, su principal actividad, regrese pronto a estándares de buena afluencia.

Campeche, en cambio, que tiene una economía atada al petróleo, es el que correría mayores riesgos de una contracción.

“Año de regalos”

La activista Patricia McCarthy ve el proceso electoral de 2021 como un riesgo para el desarrollo económico y social de Yucatán.

Desde luego que las elecciones tendrán implicaciones económicas. Como en cualquier año electoral, habrá mayor circulación de recursos, tanto legales —el financiamiento a los partidos políticos— como aquellos que se manejan debajo del agua, dijo, para citar enseguida un estudio del Instituto Mexicano contra la Corrupción que reveló que por cada peso reportado hay 25 pesos que no son fiscalizados.

“Lo que me preocupa, más que el impacto del proceso electoral en la economía, es saber cuál es el origen de los recursos que entrarán en juego, cuál es su destino y cuál es el efecto que podrían tener”.

Compra y coacción

Es innegable que esos recursos van a activar la economía: muchas personas recibirán dinero por sumarse a una estructura partidista, muchos comerciantes van a vender materiales de construcción, enseres domésticos, alcohol al por mayor, carne por montones, que serán repartidos en los mecanismos de compra y coacción.

Ese dinero va a reactivar la economía y aliviar la situación de muchas personas… por un rato.

“El destino de los recursos puede estar en tratar de influir en el electorado, pero el efecto está en algo verdaderamente trágico: la perpetuación de la pobreza y la desigualdad, porque en lugar de aprovecharse para generar desarrollo y bienestar, el dinero se malgastará para mantener clientelas”.