Pasado evento de “Así es la guayabera”. La Canaive habló de 2020

La del vestido se reinventa ante llegada del Covid

En 2019 se sentaron las bases de lo que sería un importante apoyo al desarrollo de la industria del vestido en Yucatán con la adquisición, por parte de la Canaive, de una máquina estampadora, capaz de utilizarse no sólo en poliéster, sino también en prendas de lino o algodón, afirmó Fernando Muñoz Carrillo, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido en la entidad.

“El 2020 pintaba para ser un año importante para la cámara. Con la realización en suelo yucateco del Tianguis Turístico, teníamos la expectativa de hacer de la guayabera una prenda icónica de este evento, que los participantes se revistieran de esta tan apreciada y distinguida prenda. Estábamos seguros que así sería, esto además de los planes con el gobierno del Estado, la maquila de ropa para Estados Unidos y Europa y los vínculos con el sector privado”, dijo el empresario.

“Pero en lugar de eso llegó la pandemia y con ello un cambio en las estrategias, un reinventarse para hacer frente a los nuevos retos ante la emergencia sanitaria. Pero algo que tiene esta industria es que nos tomamos en serio el dicho aquel de tenemos aún mucha tela de donde cortar en Yucatán”, afirmó el dirigente.

El presidente de los industriales del vestido hizo un balance de cómo esta cámara, con el apoyo de los socios y los colaboradores, afrontaron en Yucatán los retos del Covid-19, las limitaciones a la movilidad y la crisis económica.

Como primer paso se tuvieron que adaptar protocolos y normas sanitarias para continuar laborando dentro de estrictas normas de sanidad que garanticen la seguridad de los colaboradores que tienen a su cargo la producción.

En el caso de las maquiladoras, industrias que reciben materia prima e insumos y las transforman en prendas de vestir para abastecer a las marcas en el extranjero, estuvieron operando con relativa normalidad unos meses, porque si bien ya no recibían materia prima e insumos, sí tenían en bodega material para seguir produciendo, y así lo estuvieron haciendo mientras eran reabastecidas.

El reabastecimiento se dio hace poco como resultado de una reapertura gradual de la actividad, de modo que las líneas de producción van recobrando la normalidad.

“Algo que distingue a la industria del vestido es que es muy versátil en cuanto a los conceptos de la moda. Cuando se cuenta con la maquinaria, el personal capacitado y toda la logística, puedes reinventar su producto, y eso le tocó a las marcas locales más reconocidas; tuvieron que adaptarse a las nuevas necesidades, lo más urgente era ropa hospitalaria y cubrebocas, incluso cubrebocas con especificaciones sanitarias muy estrictas emitidas por la Cofepris, pero había la capacidad para hacerlos”, explicó el entrevistado.

Muñoz Carrillo agregó que las ventas de guayaberas y ropa típica se fueron a cero tras el cierre de negocios y de la actividad turística, segmentos que se atendían con grandes volúmenes, especialmente hacia Quintana Roo con la producción de uniformes para la industria turística.

Otro aspecto que fue determinante para que la industria del vestido no resultara tan afectada por la situación fue el papel que jugó el gobierno del Estado. Se capacitó a colaboradores de 76 pequeños talleres del interior del estado para hacerse cargo de la maquila de 420 mil camisas escolares y 210 mil chamarras que el gobierno del Estado solicitó en apoyo a los alumnos de escuelas públicas.— Emanuel Rincón Becerra

Difícil momento

Uno de los momentos más duros de la crisis sanitaria fue cuando los establecimientos de menos de 140 metros cuadrados no permitían el acceso de clientes.

Complicación

La venta de ropa se complicó, pues los clientes no tenían la oportunidad de entrar, mirar, escoger y probarse la ropa. Un intento por cambiar las cosas fueron las ventas en línea, y aunque se registró una mejoría, las personas prefieren recorrer las tiendas, dijo Fernando Muñoz Carrillo.

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