Delega autoridad a los gobernantes, no la cede, dicen
No es solo oportuno presentar ahora la iniciativa del Organismo Promotor de Instituciones para la Democracia (OPD), sino que es el momento necesario para hacerlo, manifestó Víctor Arjona Barbosa, asesor de la presidencia y la dirección de Coparmex Mérida.
También subrayó que la participación que propone ese organismo, del cual es consejero asociado, es posible política, jurídica y éticamente.
No hay que olvidar, enfatizó, que la base y el origen de todo es la sociedad, que tiene el poder y lo ha delegado, no cedido, a los gobernantes.
Añadió que, además de que la sociedad tiene todo el derecho de demandar mayor participación, el gobierno debe alentarla y propiciar las condiciones para que se cumpla esa petición.
El abogado Arjona Barbosa participó el lunes pasado en la presentación virtual del OPD, que condujo Eduardo Seijo Gutiérrez, presidente de Cáritas Yucatán y también consejero fundador del organismo.
Esta iniciativa, como informamos, propone que la sociedad intervenga de manera directa en la designación de los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey) y el Instituto Estatal de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (Inaip).
Para alcanzar este objetivo sería necesaria una reforma constitucional que se impulsará mediante la figura de Iniciativa Popular.
Al hablar de la importancia del OPD, don Víctor Arjona dijo, entre otras cosas, lo siguiente:
—Lo que hay que tener en cuenta es el concepto de la democracia… La democracia es la expresión de una cultura, una forma de vida antes de ser una fórmula política, una forma de gobierno. Responde a la vocación social y política del hombre.
—Para alcanzar esa plenitud humana se requiere de un orden social… No hay que olvidar que el poder fundamental, la base y el origen de todo es la sociedad.
Riesgo de autoritarismo
—Creer que el Estado lo puede todo y que al individuo hay que restringirlo o limitarlo es el camino a una “estatolatría”, a un autoritarismo. En la medida en que se abran los espacios para que el sujeto primario y fundamental de la soberanía que es la sociedad tenga esta mayor participación, en esa medida el diálogo gobierno-iniciativa privada, la sociedad, estará en mejores cauces.
—La experiencia histórica reciente nos ha mostrado que no basta con que el Estado exista y que la población sea parte integrante del Estado. Lo que ha hecho la sociedad es delegar. Ese poder, la soberanía, se lo delega a los funcionarios, a los gobernantes, pero lo sigue teniendo.
—El gobernante tiene un poder delegado, una autoridad delegada que consiste en el ejercicio de ese poder. ¿Qué nos ha dicho la experiencia histórica? Que ha sido insuficiente la actividad estatal para responder a esta vocación democrática y a este bien común al que aspiran todas las personas que integran una sociedad.
—Por eso es que la mayor parte de los países tiene la figura del ombudsman, que es la voz de la sociedad y precisamente protege y defiende contra los abusos del gobierno. ¿Por qué razón? Porque se ha visto que no hay nada mejor que la propia sociedad vele por sus derechos. Teóricamente el Estado es el primer responsable de fomentar el bien común, pero lamentablemente la experiencia histórica nos dice que no ha sido así.
Nada que lo impida
—Por consiguiente, no hay nada que limita o que impida que la sociedad tenga mayor participación y que el Estado, en virtud de esta evolución democrática, abra espacios para esa mayor participación.
—Si estos representantes de la Comisión de Derechos Humanos y del instituto garante de la información responden a un bien de la sociedad, que de esa forma quiere proteger a sus ciudadanos o informarse para ejercer vigilancia sobre los órganos de gobierno, entonces qué mejor que la propia sociedad los designe.
—Como dijo don Eduardo, es posible política y jurídicamente realizar este cambio. Claro que habrá ortodoxos, entre comillas, que digan que esto no es posible porque ya está hecho. ¡No! El Derecho no se limita a determinado momento o tiempo, sino que está en evolución. Como decía el jurista alemán (Rudolf) Von Jhering, es la lucha por el Derecho. Igualmente, y de manera concomitante, se da la lucha por la democracia.
—¿Y quiénes son los protagonistas de este esfuerzo, de esta lucha por avanzar? La propia sociedad. Precisamente por eso surge de la sociedad esta iniciativa. Es una iniciativa de un grupo de personas que quiere precisamente un perfeccionamiento, un perfeccionamiento continuo, porque no se acaba. Siempre la democracia pedirá más, siempre estará en la vía de crear condiciones para el desenvolvimiento, la plenitud del ser humano.
—Las autoridades deben respetar esta vocación, protegerla, promoverla. Por lo tanto, es totalmente posible política y jurídicamente —yo agregaría éticamente— la acción de crear este órgano que va a designar, nada más, a sus propios representantes para que limiten, constriñan y vigilen a la autoridad para que ésta mejore su cometido de bien común en beneficio de la sociedad.— ÁNGEL NOH ESTRADA
El OPD y sus alcances Más conceptos
Los objetivos del OPD se extienden más allá de los límites de Yucatán.
Primero en la esfera local
Eduardo Seijo Gutiérrez, consejero fundador del organismo, recalca que en una primera etapa se propone reformar la Constitución del Estado para dar al OPD la facultad de designar, previa convocatoria a la sociedad para que presente propuestas, a los integrantes de Codhey e Inaip.
El siguiente paso, nacional
Un siguiente paso, enfatiza, es que la reforma se replique en otras partes del país. En este aspecto opinó que las fuerzas políticas pueden ayudar a impulsar el proyecto.
