A bordo de su bicicleta

José Isabel Ojeda Ortiz, de 63 años de edad, es un “milusos” del oriente de la ciudad. Todos los días se gana el sustento realizando diferentes actividades para las que es contratado o que se presenten y estén a la altura de sus posibilidades.

Es plomero, electricista y tiene conocimientos de mecánica. Es cocinero especialista en pescados y mariscos, bajador de cocos, entre otros oficios, indica. También dice que hace toda labor para la que le sea solicitado excepto la albañilería y robar.

José es originario de Hecelchakán, Campeche, y vecino de Kanasín, y todos los días sale con su bicicleta para ganar el sustento especialmente en las labores que realiza en el fraccionamiento Pacabtún, donde ya es conocido porque vivió ocho años en ese lugar.

Según comenta, le gusta ser sincero y por ese motivo le han cerrado las puertas para diferentes trabajos.

No tiene pena en decir que fue contagiado de Covid-19, virus que lo “tiró” más de dos meses y se recuperó hace tiempo.

Igual recuerda que ha llegado a lugares donde lo han llamado para trabajar y cuando le preguntan si ha tenido Covid y responde que sí, lo retiran con palabras “amables”, pero con las que se da cuenta del miedo que le tienen a la enfermedad y de la que él ya se curó.

Con decir que tuviste Covid no te sanitizan, te satanizan, lamenta el entrevistado.

José Ojeda refiere que una de las cosas buenas que le dejó la pandemia fue dejar de fumar. Una secuela que le dejó el coronavirus es que se agita y tiene que hacer pausas cuando anda en bicicleta o está realizando una labor, cuando antes no le sucedía esto.

Además, comenta, con la pandemia quedó reducida su especialidad que es la plomería, aparte le perjudican empresas proveedoras porque ellos hacen “plomeros emergentes y al vapor”.

“Ellos recomiendan a estas personas que su trabajo consiste en solo pegar un tubo u otra cosa, no es lo mismo cuando yo aprendí, el trabajo se llamaba fontanero”.

Así aprendí metiéndome a los pozos, reparando veletas, cortando tubos, sacando roscas con la tarraja etcétera. Tenía 13 años cuando comencé ahí en Hecelchakán, recuerda.

La plomería de ahora es puro PVC prácticamente y eso es rápido, es pegar nada más un tubito, considera.

Del mismo modo, expone que si bien le han cerrado las puertas y le ha ido de la patada en la pandemia, se esfuerza todos los días para ganar su comida.

El que quiere, puede. Una cosa es que haya pandemia y otra cosa es que haya flojera, subraya.

José Ojeda está separado de su esposa y sus hijos son independientes, lo que para él representa un alivio porque trabaja para su comida únicamente y a veces sí le da un poco de trabajo.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

De todo un poco Sustento

En el oriente de la ciudad un hombre superó el Covid y hoy es un trabajador “milusos”.

En la milicia

José Ojeda Ortiz comenta que sus hijos lo apoyan en lo que pueden. Recuerda que estudió hasta tercero de secundaria, estuvo en el Ejército —en el Décimo Batallón de Infantería— y trabajó en una empresa que construyó el puente de Isla Aguada.

Carrera

Si en el pasado hubiera conocido la carrera de chef la hubiera estudiado porque le gusta mucho cocinar.

El Covid-19

Entrevistado, comparte que algo positivo que le dejó la pandemia fue dejar de fumar. Una secuela que le dejó el virus es que se agita y tiene que hacer pausas cuando anda en bicicleta o está realizando una labor, antes no le sucedía esto. Por fortuna, se curó del Covid-19 hace tiempo.

Contacto

Las personas que deseen contratar los servicios de José Ojeda pueden llamar al 9994-56-13-45.

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