Recibimos una carta del señor Jorge E. Torre Loría, exsecretario de Turismo, que dice lo siguiente:

En estos últimos días se han venido ventilando en la prensa dos proyectos muy importantes para el estado, uno ya en marcha y el otro todavía como una propuesta.

Me refiero al Tren Maya y al nuevo aeropuerto internacional de Mérida.

Respecto al Tren Maya, hay una disputa entre los vecinos y Fonatur (Fondo Nacional de Fomento al Turismo) por la ubicación de la terminal en los terrenos de La Plancha y el parque que los vecinos han estado soñando desde hace algunos años.

Entre un grupo de turisteros que nos reuníamos antes de la pandemia y ahora lo hacemos de manera virtual surgió la propuesta de que ambos proyectos se podrían complementar, el parque y la terminal, con un cambio sustancial y más económico, desechando por completo que el tren llegue a la estación.

La propuesta consiste en que los pasajeros lleguen a la estación en los terrenos de La Plancha y los trasladen a la terminal fuera de la ciudad con un servicio de autobuses (“shuttle”), exactamente igual al que se usa con los pasajeros que llegan en los cruceros a la terminal remota del puerto de altura y los llevan a la ciudad, donde se podrían utilizar autobuses de dos o tres vagones.

De esa forma se ahorrarían miles de millones de pesos y no se meterían a la ciudad con todos los perjuicios que acarrearía.

Por otro lado, el proyecto del nuevo aeropuerto no es nuevo. Recordemos que en el gobierno de Patricio Patrón se consideró esta idea y que, como ahora, no le costaría ningún centavo al gobierno, pues se iba a financiar con la venta de los terrenos del aeropuerto actual.

Esta propuesta fue ampliamente socializada con todos los organismos del sector social y empresarial y bien aceptada, pero el gobierno necesitaba un crédito puente para realizar la obra y necesitaba la autorización del Congreso, que era priista en su mayoría en ese entonces. ¿Y qué sucedió? Como el PRI estaba muy dolido con la pérdida de la gubernatura por primera vez en la historia e iba a ser el proyecto estrella de Patricio, no autorizó el crédito y la obra no se pudo llevar al cabo.

Ahora sí no lo podrán bloquear, pues es inversión privada y no le costará ni un centavo al gobierno, como en aquel entonces.

 

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