Reyna Estrella Escalante

Brindar alegría a los niños, entre lo mejor de su oficio

Reyna Candelaria Estrella Escalante, mejor conocida como “Candy”, ha dedicado más de la mitad de su vida en darle vida a personajes de las caricaturas y películas por medio de las piñatas.

Aunque sabe cuál será el final de sus creaciones, la piñatera da forma a los personajes con mucha dedicación y cuando es “temporada alta” a su trabajo le mete mucha velocidad.

Una de las fechas de mayor venta es el Día del Niño, recuerda la piñatera de 25 años de edad. Otras temporadas fuertes son las de Halloween, Navidad y vacaciones de verano.

“Candy” comenzó a hacer piñatas cuando tenía 13 años siguiendo el ejemplo de sus hermanas mayores, quienes comenzaron en el negocio.

Ella relata que ha trabajado de manera interrumpida en las piñaterías debido a que se casó y fue madre. Además, por un tiempo trabajó en una tienda departamental como promotora.

Ha pasado por otros talleres de piñatas, donde aprendió más, y desde hace varios meses trabaja en la piñatería “La muñeca”.

Hacer piñatas es lo suyo y en la actualidad se dedica al 100 por ciento a ese oficio. La cercanía de su casa con el taller facilita sus labores.

Su sueldo es a destajo y mientas más piezas haga más gana, explica.

La joven hace todo el proceso de elaboración de una piñata, iniciando desde el moldeado. Las otras fases son el cerrado, el vestido y la decoración.

“Candy” elabora todo tipo de piñatas y diseños especiales que en algunos casos requieren pintura y tela.

La joven piñatera comenta que en “temporada baja” de ventas elabora de 10 a 15 piñatas al día y en “temporadas fuertes”, de 20 a 25 piezas.

Luego detalla que en épocas altas solo se dedica a una actividad del proceso de elaboración de piñatas. Por ejemplo, si su trabajo es decorar, a eso se dedicará únicamente.

Le gusta mucho vestir a “las princesas” y los perritos. Dice que las estrellas son fáciles.

No hay algún modelo que sea difícil, comenta, pero sí llevan tiempo cosas como la elaboración de las caras de las “princesas”.

La joven comenta que cuando se tiene ánimo se puede aprender cómo hacer piñatas u otros oficios, para trabajar y ganarse la vida. En el trabajo de las piñatas hay que tener paciencia.

Una de las mayores satisfacciones es ver los rostros de alegría de los niños cuando ven las piñatas, comparte la madre y esposa.

Igual dice que con lo que gana se da sus gustos para comprar sus “chucherías”.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

 

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