La identidad de género, parte del desarrollo laboral
Tomar la decisión de salir o no del clóset puede afectar la productividad de una persona en el trabajo, pues hay estudios que hacen referencia al incremento de la productividad en aquellas personas que deciden asumir su identidad en el ambiente laboral.
Así lo afirma Dania Gutiérrez Ruiz, investigadora titular del laboratorio de procesamiento de señales biomédicas del Cinvestav Monterrey, quien narra desde su propia experiencia lo que sucede cuando no se asume la identidad.
Como mujer transgénero, comparte que hay una carga psicológica importante, que dificulta el pensar en otras cosas, lo cual en su caso se reflejó claramente en su productividad, ya que el área científica ésta se mide por el número de publicaciones científicas que se hacen.
En sus primeros años como investigador varón en 2006, la productividad que tenía era muy baja, pero al sumir su identidad en el ambiente laboral y hacer el cambio a mujer transgénero, a partir de 2009, su trabajo creció exponencialmente.
Las mediciones cuantitativas de la productividad en su área permiten ver ese crecimiento, y considera que en otras profesiones existen criterios para observar esas diferencias y ver cómo afecta en lo profesional el no salir del clóset.
Asegura que hay muchos estudios al respecto, en países como Estados Unidos hay claras referencias al interior de las empresas de un cambio significativo en la productividad una vez que la persona asume su identidad de género en el ambiente laboral.
Señala que eso se traduce en un beneficio para la empresa, mientras que en los casos en los que no se les reconoce y se les despide, tienen que reentrenar gente y esto sale más caro.
Falta de procesos
Enfatiza la importancia de asumir una identidad más decidida, que permita a las personas mostrarse como verdaderamente quieren ser, para poder desarrollarse al máximo en el ambiente laboral.
Con parte que hacerlo no es fácil, no sólo por la parte personal, sino también porque no existen protocolos en las empresas para asumir estas transiciones, como sucedió en su caso, que el cambio fue cuando ya era parte de la plantilla laboral del Cinvestav.
Aunque contó con el apoyo de su jefe inmediato y el director del Centro, había un desconocimiento sobre los procesos a seguir, y tuvo que llevar a su psicóloga y sexóloga para que explicara lo que iba a suceder a partir de aquel 1 de junio de 2009, cuando se debían referir a ella con el nombre de Dania, asumir su identidad como mujer y otros aspectos que se debían atender como comunidad para evitar la discriminación.
Promoción de protocolos
Como activista de la comunidad LGBTIQ+ suele trabajar en promover que las empresas e instituciones cuenten con protocolos que garanticen el continuo desarrollo al interior de la empresa del grupo social, y brinden el acompañamiento, que es darle herramientas a la persona para se sienta bien con la decisión que ha tomado en relación a la diversidad, y apoyo psicológico o administrativo.
Apunta que el INE es una de las pocas instituciones que cuenta con un protocolo de este tipo.
Dania Gutiérrez ofreció la charla a invitación de la empresa Covestro.
