Respecto al artículo “Gobierno Ponchado” escrito por el doctor en Filosofía Antonio Salgado Borge, el exdirector del extinto Instituto de Cultura de Yucatán Domingo Rodríguez Semerena nos envió un escrito, cuyas partes medulares dicen:
Un antiguo filósofo afirmó: “Solo sé que no sé nada”; otros, contemporáneos, pareciera que lo saben todo.
Esta semana entró en funciones la maestra Loreto Villanueva Trujillo como titular de Sedeculta, sustituyendo a Érica Millet Corona; hay que reconocer que la señora Millet Corona, desde que fue nombrada, levantó dudas sobre si era la persona idónea para el cargo, no estaba del todo preparada y menos estrechamente relacionada con el sector cultural.
Es una comunicadora competente, fue integrante de un grupo universitario de música popular, pero este antecedente no la convertía en la candidata idónea para sacar adelante tan difícil encomienda, tampoco parece ser una persona con amplios conocimientos en materia de arte y cultura.
Su paso por “Mérida Capital Americana de la Cultura” tampoco le otorgaba las credenciales ni la experiencia suficiente para ocupar la titularidad de Sedeculta. El título de CAC, acreditado por la OEA, es un nombramiento muy caro de comprar, cuesta 400,000 dólares y no deja de ser un “festivalote” cuyo circo y pirotecnia dejan réditos más en lo político que en lo cultural.
Mauricio Vila aspira a ser el mejor gobernador que jamás haya tenido Yucatán, espero lo logre por el bien de todos los yucatecos; en este sentido la señora Millet debió tener, como meta inicial, llegar a ser la mejor titular de Cultura que Yucatán jamás hubiera tenido, superando a todos y cada uno de los que hemos pasado por responsabilidades similares.
Sí, a la hoy exsecretaria le faltaba experiencia en la creación y admiración de instituciones culturales, en la implementación de programas de apoyo a creadores, en el diseño de políticas culturales a largo plazo, en la creación de infraestructura cultural, etcétera.
Cuando fue nombrada muchos le dimos el beneficio de la duda y le deseamos el mayor de los éxitos; quizá con mucho trabajo, humildad y un buen equipo hubiera hecho una gestión digna. Pero decidió operar a puertas cerradas. Le tocaron tiempos difíciles, pero ¿dónde ve el filósofo su destacada gestión como titular de Sedeculta? Destacada sí, por mala, prepotente, ineficiente, falta de imaginación y compromiso.
Además de organizar algunos festivales, esos que devoran presupuesto sin piedad y poco contribuyen al desarrollo cultural, ¿cuál es el legado de la exsecretaria Millet para las nuevas generaciones?, ¿por qué se puede afirmar que hoy en materia de cultura estamos mejor los yucatecos que hace tres años?, ¿cuáles fueron sus logros más relevantes?, ¿fue la mejor secretaria que Yucatán haya tenido?
Son preguntas que quizá solo un filósofo puede responder para ayudarnos a comprender las razones por las que debemos recordar a la señora Millet como una gran titular de Sedeculta.
Cuando me hice cargo de la responsabilidad de la cultura en Yucatán, lo primero que hice fue escuchar a la comunidad, escuché voces de artistas destacados y de los que no lo son tanto; escuché a músicos, pintores, escritores, hubo reuniones masivas para que nadie quedara fuera, porque un proyecto cultural no lo hace un hombre o mujer en la soledad, un proyecto cultural tiene que responder a las demandas de quienes son generadores de cultura. Cuando se trabaja duro, se cometen errores y aciertos.
Hoy puedo decir que hay algunas acciones que impulsé de las que todavía hoy me siento orgulloso y que siguen dando frutos y contribuyendo al desarrollo cultural de Yucatán, que me dejan dormir tranquilo sabiendo que serví a mi estado, que no me corrompí y que puse mi granito de arena para construir el futuro.
Así, luego de escuchar a la comunidad, de ver también las limitantes y carencias que teníamos, incluí a destacados mexicanos de otras latitudes, a artistas internacionales; y todo ello con el único fin de enriquecer a Yucatán.
Antes, cuando estuve a cargo de la cultura en el Ayuntamiento de Mérida, fundé y eché a andar el Centro Cultural Olimpo, que revolucionó y diversificó la actividad cultural del Ayuntamiento de Mérida. La Dirección de Cultura de Mérida, que cohesionó la actividad cultural de la ciudad y que tantos programas coordina en beneficio de la ciudadanía.
Ya a cargo del Instituto de Cultura de Yucatán, fundamos y echamos a andar la Orquesta Sinfónica de Yucatán, que tantos frutos ha dado difundiendo la música, y cuyos integrantes han sido formadores de nuevas generaciones de ejecutantes.
Echamos a andar la Escuela Superior de Artes de Yucatán, que tan buenos frutos y oportunidades está dando a los jóvenes que quieren hacer del arte su medio de vida. Hicimos los centros de investigación artística, los coros, el centro de artes visuales, el museo de arte popular, las producciones operísticas, un amplio programa editorial, etcétera.
De eso me siento orgulloso y también, pero no tanto, de los innumerables festivales organizados “fuegos fatuos” (Capital Americana de la Cultura incluido), la participación de Yucatán como estado invitado en el Festival Cervantino, otoños culturales, bienales de artes plásticas, ciclos de cine, coproducciones de teatro, exposiciones y demás.
Ilumínanos, filósofo, humildemente te pido: enumera el legado de la destacada gestión de la señora Millet como titular de Sedeculta.
Por otro lado, la maestra Villanueva asume una muy difícil encomienda, quizá no tenga tampoco gran experiencia ni esté estrechamente relacionada con el medio cultural, nadie lo sabe todo, pero quizá tenga cualidades que a la secretaria saliente le faltaron; si se rodea de un equipo competente, si escucha y dialoga con la comunidad artística y cultural, si busca asesores que la orienten en los campos que desconoce, sin duda hará una gestión muy digna.
No la descalifiquemos de entrada, es más, apoyémosla en la medida de nuestras posibilidades, hagamos equipo como comunidad, no creo que pueda irnos peor que en los últimos tres años. Le deseo de todo corazón a la maestra Villanueva el mayor de los éxitos y deseo también que el gobierno de Mauricio Vila, sea el mejor que los yucatecos hemos tenido, incluyendo en materia de cultura.
