Filtro de entrada al centro de vacunación de Villa Palmira

Eustolio Meneses Jiménez, vecino de la colonia Mercedes Barrera y de oficio mecánico, salió muy contento del módulo de vacunación de Villa Palmira después que recibió la primera dosis de la vacuna AstraZeneca contra el coronavirus.

Es del segmento de población de 40 a 49 años de edad, pero no acudió en la fecha que le correspondía por razones de trabajo, según explicó. Fue a Villa Palmira para probar suerte y sí la tuvo, porque los auxiliares, servidores de la nación y personal médico lo pasaron sin problemas y le aplicaron la primera dosis.

“Pensé que no iba a alcanzar la vacuna, ya llevo 15 días desde que me tocaba, estaba atrasado. Afortunadamente me atendieron”, relató en entrevista. “Me siento contento, pensé que me iban a rechazar porque esta vacuna es para los jóvenes de 30 a 39 años. Qué bueno que lo alcancé, ahora solo a esperar si me da alguna reacción”.

Eustolio Meneses informó que se enfermó de Covid en diciembre pasado y es muy duro soportar esta enfermedad. Se sintió muy mal, no aguantaba el dolor de cuerpo, estuvo decaído, le dio depresión, dejó de comer y no podía realizar ninguna actividad física porque perdía la respiración.

“Tuve mala suerte de enfermarme, creo que me contagié en el Seguro Social porque fui por un análisis de sangre para un reporte de trabajo y al día siguiente ya estaba enfermo”, contó. “Me costó mucho recuperarme, gracias a mi empresa pude guardar más tiempo de reposo, que es lo que uno necesita para no agravarse. Gracias a Dios salí avante, ya puedo comer de todo y hacer un poco de ejercicio. Es importante cuidarnos para que no nos dé el coronavirus, puedes perder a un ser querido por esta enfermedad”.

A su decir, no se había enfermado por mucho tiempo a pesar de que padece diabetes y la crisis que pasó por el Covid es lo peor. No estuvo hospitalizado y cree que fue lo mejor porque la atención de la familia ayuda mucho, en cambio en los hospitales Covid te abandonan. Si en consultas normales te hacen esperar de tres a cuatro horas para la atención, con una enfermedad contagiosa debe ser peor.

Luego dijo que no le dolió la pinchada en el brazo, no tuvo ninguna reacción, se siente muy bien y estará pendiente de la segunda dosis. Pero aun cuando tenga las dosis completas continuará cuidándose para que no le dé el Covid.

Quien no corrió con la misma suerte fue Gabriel Contreras Azcorra porque acudió al mismo módulo para que le apliquen la segunda dosis de AstraZeneca, pero el personal médico le informó que es reciente su vacuna, tenía que esperar 48 días para que reciba la segunda dosis o cuando le avisen. Él es del grupo de 50 a 59 años de edad y el 2 de mayo le aplicaron la primera dosis en ese mismo lugar.

Otras personas que tuvieron suerte ayer fueron Fátima Cetina Ayil, de la colonia Delio Moreno, y Begonia Ojeda Alayón, de la Melitón Salazar, porque fueron para preguntar por las fechas y de inmediato las pasaron a vacunación.

“Me toca el sábado, pero por mi trabajo no podía venir ese día, pues vine a preguntar si podría venir otro día y me pasaron”, informó. “Tardé cuando mucho 40 minutos, fue muy rápido y con buena atención. Las chicas (auxiliares) y las enfermeras son excelentes, además, no había mucha gente. Es muy ágil”.

“La verdad me siento contenta, yo quiero vivir muchos años, me falta muchos años todavía por vivir y la vacuna es una forma de protegerme, proteger a mi esposo, a mis hijos, a mis papás. Todos deberían vacunarse y cuidarse. No hay que confiarse de que si ya te dio el Covid quedas inmune, es mentira, te vuelve a dar esa enfermedad. Tenemos que cuidarnos por los demás, por el núcleo familiar”.

Fátima comentó que estáb terribles los contagios en Mérida, hay mucha gente confiada, descuidada e inconsciente. Vas al centro de la ciudad y ves gente comiendo en la calle, sentados en la banqueta o en el parque platicando sin cubreboca, como si no hubiese pandemia. “Esta remal, la gente tiene que salir a trabajar, a ganar dinero para sostener el hogar, más nosotros de nuestro grupo de edad (de 30 a 39 años), pero no hay que salir para perder el tiempo en la calle y arriesgar a los demás”, indicó.

“Ya sabemos que hay varias variantes del virus, que los síntomas ya no son iguales y puedes estar junto a una persona contagiada y no lo sabes. Tengo familiares enfermeros que me dicen que puedes usar cubrebocas, puedes ponerte gel antibacterial, pero no es suficiente, hay que lavarse las manos y brazo con agua y jabón, no se debe tocar la cara, no ir a lugares con aglomeraciones. No es momento de ir a fiestas, tener reuniones ni ir a la playa, es momento de cuidarse y agradecer que estamos vivos”.

Sobre las vacaciones de verano que inicia hoy y la costumbre de los yucatecos de ir en forma masiva a la playa, Fátima Cetina dijo que ella y su familia no van de vacaciones desde hace dos años porque la prioridad de la familia es que todos estén bien y completos.

“Ya habrá tiempo de ir a la playa. No pasa nada si no vamos esta temporada, vivimos cerquita del mar, no se va a acabar el mar. Es preferible que esperemos un tiempo más, cuando bajen los contagios, cuando acabe la pandemia o cuando la gran mayoría esté vacunada”, señaló. “No hay por qué desesperarse, no se está acabando el mundo, hay que cuidarnos, para que no se acabe el mundo porque la pandemia está matando a miles de personas”.

Tampoco está de acuerdo con el pretendido regreso a las clases presenciales en agosto próximo, ella lo califica como una tontería porque habrá alto riesgo porque si bien es cierto que ya vacunaron a los profesores (con la vacuna CanSino que no está avalada por la OMS), la vacuna tiene un cierto tiempo de efectividad y no garantiza que en el curso escolar haya contagios. Tiene una hija menor que es asmática y no la llevará a la escuela, prefiere que pierda un año escolar o que continúe sus clases en línea, que perder a su hija si le diera el coronavirus Covid-19.

La vacunación del grupo de 30 a 39 años transcurre con buena afluencia en los módulos. No se vio aglomeraciones durante el día, excepto durante la lluvia que cayó por la tarde y que obligó a las personas a romper la sana distancia en el módulo del Kukulcán, porque todos se cobijaron en el toldo de afuera. La vacunación para personas de este segmento termina el domingo 4.— Joaquín Chan Caamal

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