Las inversiones y el gobierno: obras sin pies ni cabeza
Después de analizar los detalles y el impacto de grandes proyectos de infraestructura que se promueven en la entidad, Luis Ramírez Carrillo, investigador del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), considera que en el aspecto económico el gobierno de Mauricio Vila Dosal tiene más perfil de agente de bienes raíces y de inversión inmobiliaria.
En su opinión, el gobierno sigue la lógica de sus antecesores, de generar obras que beneficien a unos cuantos grupos.
Y de esa forma, apunta, se termina por favorecer a constructores y dueños de tierras, entre otros, sin cuidar realmente el beneficio de la sociedad, ni siquiera la rentabilidad económica de los proyectos.
El doctor en Sociología indica que la política económica más visible en el actual gobierno es la que se vincula a los grandes capitales, a la inversión extranjera y a fuertes grupos y corporaciones, que, como en el caso de los proyectos de construcción de infraestructura, se terminan reflejando en grandes obras inmobiliarias para aprovechar el valor que tiene Mérida como polo de atracción para mucha gente.
“Parece más un agente inmobiliario que un gobierno que se arriesga a invertir en áreas verdaderamente productivas que generan empleos”, enfatiza.
Hace notar que es buena la estrategia de atraer capitales grandes y grupos corporativos que llegan con grandes inversiones, pero es una política que por sí sola no beneficia más que a un pequeño grupo de empresarios.
En el otro lado, añade, están empresarios locales que necesitan apoyo, particularmente los vinculados a la industria.
Ayer publicamos la primera parte de una entrevista con el doctor Ramírez Carrillo, quien se refirió a los aciertos y fallas que percibe al cumplirse la primera mitad de la administración de Vila Dosal.
Al ampliar sus comentarios, el analista político señala los pendientes del gobierno y abunda sobre los errores más notorios, algunos de los cuales, precisa, se pueden corregir en lo que resta del sexenio.
Entre los desaciertos menciona los nombramientos de Liborio Vidal Aguilar y María Cristina Castillo Espinosa como nuevos titulares de las secretarías de Educación (Segey) y de las Mujeres (Semujeres). Califica esos movimientos de muestra de desconocimiento y de desinterés en oír la opinión de los sectores que representan.
“Hay muchas materias pendientes, en las que el combate a la violencia de género es de oropel y más de declaraciones que de políticas efectivas”, sostiene.
En relación con las obras de infraestructura y los desarrollos, cita que, por ejemplo, la remodelación del Centro de Convenciones Siglo XXI fue un gasto inútil, una muestra de decisiones que parecen continuar la línea de los gobiernos priistas de favorecer la generación de elefantes blancos y grandes obras para disponer del erario y beneficiar a unos grupos empresariales y políticos para conseguir ganancias.
“Si la remodelación del Siglo XXI se ve inútil, el proyecto del Estadio Sostenible es otro error en lo que respecta a infraestructura”, continúa. “Todo el proyecto resulta verdaderamente ridículo, partiendo de generar estadios de fútbol como el de Wimbledon en lo que era el terreno de la Normal Superior. Parece un negocio de tierras, un negocio inmobiliario en el que acabarían siendo favorecidos grupos de empresarios particulares. Definitivamente, es algo que no tiene pies ni cabeza, que afectaría brutalmente a las zonas cercanas al terreno”.
El entrevistado dice que, ante esas circunstancias de favorecer a grupos de particulares con el manejo del erario, el gobierno actual no marca diferencias con sus antecesores y tampoco se ve algo distinto a Ivonne Ortega Pacheco con el Museo del Mundo Maya, o a Rolando Zapata Bello con el Palacio de la Música y el Centro Internacional de Congresos.
“Son obras costosísimas, elefantes blancos que hay que mantener y que no aportan mayores beneficios a la sociedad”, subraya.
Otro aspecto a considerar, apunta el investigador de la Unidad de Ciencias Sociales del “Hideyo Noguchi”, es que el gobernador está mostrando un acercamiento “excesivamente inútil e innecesario” con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la 4T en general.
Agrega que se puede tener una relación respetuosa, sea cual sea el gobierno, pero sin caer en actitudes serviles. Se refiere específicamente a las declaraciones de absoluto apoyo del jefe del Ejecutivo al proyecto del Tren Maya, aun en etapas que causarían gran afectación al Estado y a Mérida en particular.
“Me parece innecesario que diga que le parece terrible que no se haga una estación de trenes en Mejorada cuando se pretendía hacer un túnel del Periférico al centro de la ciudad”, prosigue. “Era un túnel acuático, considerando el suelo de Yucatán… Un proyecto que en términos arquitectónicos, sociales y económicos era un gravísimo error. Eso me alarma. El gobernador debió analizar, escuchar la opinión técnica correcta y señalar lo que era una locura”.
El académico recalca que no se trata de pelearse abiertamente con el gobierno federal, pero sí adoptar una posición más tibia y menos entusiasta ante lo que parece ser un proyecto condenado al fracaso, lo que sería otro elefante blanco pero aquí con el aplauso del gobierno del Estado.
En cuanto a los pendientes para los próximos tres años, dice que se deben solucionar errores y aspectos débiles. Entre otras cosas, poner fin a la impunidad de las fuerzas policíacas, establecer un control para los delitos patrimoniales, aumentar los apoyos a la pequeña empresa —sobre todo en Mérida y otras 30 ó 40 cabeceras importantes que han estado luchando solas en la pandemia— y reforzar los apoyos al campo, que siguen a cuentagotas o ausentes en las políticas estatal y federal.
“No se está frenando el desplome de la producción ni se está revirtiendo la migración del campo a la ciudad, que continúa aceleradamente”, puntualiza.— ÁNGEL NOH ESTRADA
Los pendientes Apoyo al campo
Uno de los grandes pendientes del gobierno está vinculado al campo, dice Luis Ramírez.
Efectos visibles
El investigador del “Hideyo Noguchi” de la Uady recalca que llega muy poca infraestructura al campo y los efectos visibles son más pobreza, el abandono de la actividad agrícola y la acentuada migración a las ciudades.
Obligación de dos
También dice que no se percibe una política pública a resolver esos problemas y, aunque muchas de las actividades orientadas a ese fin han sido acaparadas por el gobierno federal, el Ejecutivo del Estado también tiene la obligación de generar iniciativas que puedan revertir gran parte de la situación. No hay acciones para frenar el desplome de la producción.
