Aún se puede sentir en el aire el olor a madera quemada. Si bien los despojos de lo que fueron casas ya no humean, el ambiente está impregnado de olor a carbón y alrededor los esfuerzos de las familias por tratar de volver a la normalidad, resurgiendo de las cenizas, entendiendo que cuando se toca fondo el único camino que queda es subir.
Como informó el Diario, familias lo perdieron todo tras incendios en el sur de Mérida, uno el viernes 12 de noviembre en la colonia Emiliano Zapata Sur III y otro el sábado 13 en el asentamiento irregular de Dzununcán.
Para los afectados, quedarse de brazos cruzados no es opción y si bien algunas ayudas han llegado para mitigar el difícil momento que viven, se está dando a cuenta gotas, dificultando retornar a la normalidad.
Damnificados reciben ayuda en su hogar
La mañana de ayer lunes, las familias se daban a la tarea de levantar sus hogares echando mano de lo que pueden, muchos de los materiales que utilizan han tenido que adquirirlos con el poco dinero que ya no tienen.
Polines y varillas de madera, láminas de cartón y algunas de zinc, unos pocos clavos y alambre son los materiales con que cuentan, pero no son suficientes para todos y las inclemencias del tiempo ponen en riesgo la salud de los niños y adultos mayores.
En la colonia San Luis Sur de la comisaría de Dzununcán, en la calle 189-A con 82 muy cerca del Periférico, en la zona del desastre donde el fuego consumió siete humildes viviendas, la voluntad de levantarse los lleva a echar mano de todo cuanto tienen, hasta los niños colaboran mezclando cemento mientras los mayores colocan los polines que darán forma a la estructura.
Hay silencio alrededor, se trabaja casi sin comentar nada, la presencia de un reportero del Diario les permite hablar para agradecer la ayuda que se ha recibido de algunas personas, pero también para apremiar a los corazones generosos porque el apoyo está llegando muy de a poco.
Saidi Sosa acomoda algo de la ropa que les han hecho llegar algunas personas, al mismo tiempo explica cómo la solidaridad de los vecinos ha hecho más llevadera la tragedia. Pero precisan levantar a la brevedad posible un lugar donde rehacer sus vidas, y para eso se requieren materiales y herramientas.
Perdieron las herramientas para reconstruir su cada
Jazmín Santos, otra vecina que no pertenece al grupo de afectadas aunque colabora en la reconstrucción, advierte que levantar sus humildes casas no está resultando fácil debido a que se perdieron numerosas herramientas en el incendio. Palas, picos, barretas, martillos, serruchos, son pocos y los que hay no están en muy buen estado.
Ella explica que para recuperar sus casas los afectados necesitan polines y vigas de madera, paños de triplay y lámina de zinc para los techos, también clavos de cuatro y 2.5 pulgadas, cables, apagadores, soquets, focos, cinta aislante, lonas, cobertores, etcétera.
Intentan recuperarse poco a poco
No lejos de ahí, en la calle 171-A con 96 de la Emiliano Zapata Sur III, Arturo Sánchez Olán improvisa un toldo de plástico para guarecer de las inclemencias del tiempo algunas pertenencias que tuvo que sacar del único cuarto que quedó parcialmente afectado tras el incendio del pasado viernes.
El siniestro consumió buena parte de su propiedad y parte de otras cuatro casas.
De profesión jardinero, dejó de trabajar para atender las necesidades de su hogar, aun con una mano lastimada tiene que hacer varias cosas para brindar protección a su familia de seis integrantes.
“La vida sigue”, comenta el afectado haciendo una breve pausa en el trabajo. “En un segundo se fueron cinco años de esfuerzo, hoy tratamos de salir otra vez desde cero, solo Dios sabe cuánto nos tomará recuperarnos”.
Víctima del incendio, ya no confía en su experiencia
Los devotos de una iglesia evangélica cercana proveen a la familia de ropa y despensas, las autoridades municipales mandaron algunos apoyos en materiales como láminas de cartón, pero Arturo ya no quiere utilizarlas, no después del triste episodio del viernes.
El patio donde tenía su cocina de madera y cartón, hoy es un solar de despojos calcinados, sus vecinos también resultaron afectados.
Del menor que sufrió quemaduras, su vecinito como él refiere, solo sabe que sigue en el hospital O’Horán y que sigue delicado, los familiares del joven fueron a verle.
Incendios Sur de Mérida
La pieza de columnas y bloques donde hoy vive la familia de Arturo se encuentra parcialmente colapsada.
Daños
El calor y el fuego debilitaron la estructura, en la zona de Dzununcán. Ahora, al interior solo tiene dos hamacas porque ahí almacenan los alimentos y las despensas que le han hecho llegar.
Confianza y fe
“Dios pone, Dios quita, Él sabe por qué”, apunta el entrevistado. “Solo apelo al amor de Dios y a la generosidad de la gente para que se solidarice con mi familia, cuando lo pierdes todo en un instante es muy difícil, pero cuando comienzas a levantarte de las cenizas, entiendes que hay que seguir luchando porque hay quienes te necesitan y confían en ti”.
