Con un rápido repaso de cómo se impartía la justicia hace varios años en las comisarías y zonas rurales, se desarrolló ayer la primera mesa de trabajo “Hacia la mediación comunitaria en Yucatán”, en el Congreso del Estado.
A pesar de la importancia que hoy día tiene la mediación para impartir justicia, Verónica Moyano Acuña, directora del Instituto de Mecanismos Alternativos de Solución en Yucatán, recordó que este sistema se inició en la entidad en 2008, pero en los últimos nueve años se ha estancado, incluso aunque la ley establece que los municipios deben contar con un Centro de Mediación, solo Mérida lo tiene.
La primera mesa de trabajo “Hacia la mediación comunitaria en Yucatán” fue convocada por Dafne López Osorio, diputada del PAN, con miras a preparar una iniciativa de ley.
En el encuentro participaron cuatro alcaldes, una ex presidenta municipal, un ex comisario, funcionarias relacionadas con ese tema y Samuel Furlong Bojórquez, miembro de grupo de abogados municipalistas.
Gaspar Canul Nahuat, ex comisario municipal de Xocén, recordó ante varios diputados panistas presentes, que cuando fue autoridad en su pueblo en una ocasión se presentó un caso donde encontraron a un hombre casado en casa de otra mujer casada, y aunque las mujeres no reclamaron, el padre de esa persona pidió se les castigara.
“De castigo se ordenó darle al hombre 10 cintarazos con soga vaquera y a la mujer cinco, con la advertencia de que si volvían a repetirlo les daríamos el doble de cintarazos a cada uno, así impartíamos justicia”, comentó Canul Nahuat.
El comisario recordó que a los niños cuando le pagaban a alguien les pegaban en las manos con un bejuco, o los ponían de rodillas sobre piedras y bajo el sol, a los adultos que cometían faltas los ponían a hacer calles en castigo.—DAVID DOMÍNGUEZ
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