La Península de Yucatán continúa con las tarifas de energía, comerciales e industriales, más altas del país. Y no hay vuelta de hoja: la mejor manera de reducir el costo energético en la zona es con un aumento de la generación de energías limpias, a base de fuentes renovables y de gas natural, manifiesta Jorge Abel Charruf Cáceres, presidente en Yucatán de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra).
“No basta con la generación de energía de manera económica para atraer inversiones”, subraya. “Necesitamos que el Yucatán industrial se convierta en oferente de energía limpia”.
El dirigente de los industriales yucatecos recalca que las altas tarifas actuales, de un 17% más que en otras partes del país, generan una desventaja competitiva para los productos locales.
También plantea una nueva opción que complemente la generación de energía de fuentes renovables y, al mismo tiempo, contribuya a reducir los costos energéticos: las baterías de almacenamiento.
“¿Por qué no buscar mecanismos para incluir en nuestras leyes incentivos para que las inversiones de las fuentes renovables vengan de la mano con inversiones en baterías para almacenar energía?”, pregunta.
Jorge Charruf, también vicepresidente nacional de Comercio Exterior y Asuntos Internacionales de Canacintra, consideró esos conceptos en una ponencia para el Foro IMEF 2022, al que finalmente no pudo asistir por motivos de salud.
Propuestas para reducir los costos de energía en Yucatán
La tercera pregunta que debía responder —las respuestas a las otras dos las publicamos la semana pasada— era cómo se puede abatir el costo elevado de la energía en Yucatán, que tiene fuerte impacto en el desarrollo de la entidad, y hacer frente a las intermitencias.
Al respecto, el presidente local de Canacintra dice lo siguiente:
Me gustaría empezar por hacer una importante aclaración. Cuando se habla de intermitencia en la generación de energía por fuentes renovables se comete una imprecisión. La energía que proviene de fuentes renovables no es intermitente. Es variable, y hay un gran diferencia entre intermitencia y variabilidad.
—Empecemos por aclarar que ni el sol ni el viento se apagan y se prenden con un “switch” una y otra vez, de manera intermitente. Lo que sí puede pasar es que la energía solar, por ejemplo, baje su intensidad por el paso de una nube, para después recuperar esa intensidad de manera gradual. Es lo mismo que sucede con el viento.
—No debemos hablar de intermitencia, sino de variabilidad.
—Ahora, ¿se puede hacer frente a esa variabilidad? Buena noticia: sí se puede.
—La primera manera de hacerle frente es complementando fuentes de energía. Normalmente, cuando no hay sol, hay viento, y cuando no hay viento, hay sol. Teniendo las dos fuentes de generación, la complementación se da de manera natural.
La energía variable es predecible; señala
—La siguiente es que la variabilidad de las renovables es altamente predecible y esto puede ser resuelto con capacidad firme, como lo son, en la Península, las plantas de ciclo combinado y la línea que viene del centro del país; con ellas se cubriría cualquier probable variabilidad.
—Hay otra opción, en la que si tenemos visión de futuro y entendemos que este futuro ya alcanzó al mundo, puede dar confiabilidad, certeza y certidumbre a la generación de energía renovable: son las baterías de almacenamiento.
—Entonces me pregunto : ¿por qué no buscar mecanismos para incluir en nuestras leyes incentivos para que las inversiones de las fuentes renovables vengan de la mano con inversiones en baterías para almacenar energía?
—De esta manera seríamos eficientes en la generación y uso de la energía, al mismo tiempo que le daríamos confiabilidad al sistema eléctrico nacional.
—Hablar de baterías para almacenar energía es hablar nada más y nada menos que de eficiencia energética.
—En el tema del costo energético, la Península de Yucatán continúa con las tarifas, comerciales e industriales, más altas del país, en alrededor de un 17%.
—Esto genera una desventaja competitiva cuando intentamos vender nuestros productos, no solo en los mercados globales sino en los mercados nacionales, por el simple hecho de tener costos más elevados que los demás estados de la República.
—El sistema eléctrico peninsular se alimenta de dos maneras: La primera es a través de la línea de transmisión nacional, que nos trae energía del centro del país. Si bien es energía que se genera de manera económica, tiene un alto costo de transmisión hasta la Península, lo que ocasiona energía cara para todos los yucatecos.
—Y la segunda es por generación local, la cual tiene un componente de energías limpias, que son las fuentes renovables y las plantas que funcionan con lo que recibimos de gas natural. Otro componente, que no es ni limpio, ni económico, es el de la que se genera con diesel o, en el peor de los casos, con combustóleo.
—La manera de reducir el costo energético en la Península de Yucatán es incrementando la generación de energía local en su componente limpio, es decir, aumentando la generación a base de energías renovables y de gas natural, al mismo tiempo que reducimos la generación local cara y sucia a base de diesel y combustóleo y eliminamos la dependencia de energía barata que nos llega cara del centro del país.
Energías limpias, la apuesta
—El mundo cambió para siempre. No basta con la generación de energía de manera económica para atraer inversiones, necesitamos que el Yucatán industrial se convierta en un oferente de energía limpia.
—Necesitamos que Yucatán, ante esta “relocalización” de industrias en todo el mundo, capitalice su posición geográfica y conectividad marítima respecto a Estados Unidos, de la mano del acceso no solo a energía económica sino también a energías limpias, que atraigan a las empresas globales que buscan acercarse a sus mercados y a sus metas hacia la transición energética.
—De esta manera Yucatán continuará su paso firme en su industrialización, lo cual se traducirá en cada vez mejor calidad de vida para los yucatecos.
