Es sábado. Son las 4:30 de la tarde y hace calor, pero en la fila para entrar en el Sendero Jurásico ya hay unas 20 personas. El sol está a todo lo que da por lo que la mayoría se resguarda en la sombra que dejan la tienda de recuerdos en lo que se abre la taquilla.

A las cinco de la tarde la entrada por fin se libera, para entonces en la fila ya hay unas 60 personas.

El acceso es rápido. En el arco de entrada donde se lee el nombre del atractivo un guía recibe a los visitantes y explica las reglas, sobre todo “no alimentar a los dinosaurios”.

Entre los paseantes hay un niño de unos cinco o seis años que apenas ve a la primera figura de dinosaurio, explica a las dos mujeres que lo cuidan (quizá su madre y su abuela) todo lo referente a aquel, incluyendo qué come. Para quienes no saben de dinosaurios, se han instalado letreros con códigos QR para bajar la información al celular.

De esa manera es posible conocer sobre el velocirraptor, brachiosauro, triceratop, dakotaraptor, pachycephalosaurus, parasaurolophus, apatosauro pequeño, stegosaurus, ceratosaurio, coelophysis y tiranosaurio Rex.

En su mayoría los modelos son estáticos. Solo cuatro tienen movimiento y son donde muchos en vez de fotos prefieren tomar vídeos.

Además de las figuras, en los 550 metros de sendero hay otros atractivos, asegura un guía. Y uno se pregunta qué podría ser más atractivo que un tiranosaurio Rex en movimiento o un apatosaurio rodeado de tres flamencos (éstos sí son reales).

Pero basta avanzar un poco para descubrir que esos atractivos son un tortugario, un cráneo semisumergido en la ciénaga, un costillar gigante y un modelo de la caída de un meteorito.

También hay varios puestos de emprendedores de Chicxulub Puerto. En uno venden macetas, en otro imanes, en otros refrescos, en otros frituras. También hay una máquina saca peluches con forma de dinosaurio.

A mitad del camino, hay un área de comedor con varios puestos de refrescos y comida, incluyendo pizzas con forma de dinosaurio.

Sí, todo es dinosaurio, y sí los dinosaurios o más bien las esculturas dominan el paisaje. Uno se pregunta si realmente era así como vivían esos seres que, según dice la ciencia, se extinguieron por el impacto del meteorito en Chicxulub hace 66 millones de años.

El recorrido acaba con la figura del T-Rex, pero se puede volver a disfrutar de regreso. Los más divertidos son los niños. Anteayer había muchos y varios tienen camisetas con estampados de dinosaurios.

Una hora después (el recorrido puede durar más o menos, dependiendo de cada quien) termina el paseo. Para entonces, han ingresado unas 100 personas, mientras en la fila de la taquilla ya están formada otras 50.

La entrada al lugar, que abrió sus puertas el 8 de junio pasado, vale $200 adultos, $150 adolescentes y $100 niños. De lunes a viernes los progreseños entran gratis mientras que la gente de otros municipios de Yucatán tiene 50% de descuento esos días. Extranjeros entran por $300. El lugar abre todos los días de 5 de la tarde a 11 de la noche. Los días que llega crucero abre desde las 10.— IVÁN CANUL EK

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.