Mérida sigue creciendo y con ello aumenta la demanda de servicios e infraestructura, lo que ha motivado a la Comuna a buscar las estrategias adecuadas, que incluyen alianzas y buenas relaciones con otras autoridades, dice el alcalde Renán Barrera.
Todo eso, agrega, sin aumentar la plantilla laboral, pero sí siendo mucho más eficaces con el gasto. Se han priorizado las obras y programas a los que se asigna el gasto, pero además con mucha austeridad.
Siempre he dicho que una cosa es la austeridad y otra el austericidio, comenta. Un gobierno tiene que ser austero, pero eficaz, y cuando la austeridad mal entendida empieza a sacrificar los servicios a la población, eso es austericidio.
Para evitarlo, añade, “decidimos que todo aquello que no implique un mejor servicio al ciudadano, lo eliminamos del presupuesto”.
Enfrentarse a situaciones difíciles nos obligó a trabajar en equipo, a superar cualquier diferencia y a entender que por encima de las legítimas ideologías y pensamientos que hay en la ciudad de los diferentes órganos de gobierno, pues hoy estamos privilegiando cuidar a Mérida, y esa confianza solo se puede cumplir con resultados y con rendición de cuentas, indica el primer edil.
En entrevista con el Diario a unos días de que rinda su primer informe de esta administración municipal —el próximo lunes 22 a las 11 horas en el Centro Internacional de Congresos de Mérida—, Barrera Concha expresa agradecimiento a la población por la confianza que ha depositado en él, sobre todo en un momento tan difícil como el de ahora.
La pandemia en Mérida
El alcalde recuerda que fue reelecto en el marco de una pandemia que no se tenía en 80 o 100 años, y aun así permitió que la gente pudiera salir a votar y refrendar la confianza en él.
Ahora es el primer corte del primer año de esta nueva administración, explica. “Es el 33% del tiempo de una administración municipal con buenos resultados, poniéndonos al día en muchas de las cuestiones de infraestructura, que es la obligación principal de un Ayuntamiento, ver que la ciudad funcione, que tenga un sistema de recolección de basura adecuado, moderno, que podamos tener acciones de vialidades importantes”.
Para ofrecer una idea de la magnitud de la infraestructura, servicios y atención que requiere la ciudad, el alcalde expone que Mérida tiene más de 3,200 kilómetros de calles. Eso significa que esas vías, si estuvieran en línea recta, llegarían a San Diego, California, pasearían un rato y luego regresarían a Tijuana.
En otro comparativo para dar una idea de la dimensión de esas vialidades, cita que el puerto más cercano de Estados Unidos con Yucatán, Nueva Orleans, tiene solo 837 kilómetros de calles.
Calles antiguas
“De los 3,200 kilómetros de calles que tenemos —continúa—, el 50% o más tiene entre 40 y 60 años de haberse pavimentado. No se había dado el mantenimiento y la rehabilitación en tan poco tiempo, y además son varios conceptos con temas de bacheo, de rehabilitación en calles ya muy dañadas y pavimentación de calles nuevas”.
Uno de sus compromisos más tangibles, dice, es tener todas las calles pavimentadas al interior del Periférico, que ya no exista una vía mala dentro de Mérida, desde luego calles municipalizadas, porque los fraccionamientos hacen sus desarrollos y luego tienen que entregar las vialidades por donación al municipio.
“Todas las que están donadas estarían pavimentadas para el término de esta administración, vamos a buen ritmo en esa materia. En el caso de este primer año estamos ya cubriendo el 40% de la meta total, faltarían alrededor de 22 kilómetros de calles para concluir el 100% de las vialidades pavimentadas”, explica.
En la charla, el alcalde también manifiesta los siguientes conceptos:
—La ciudad sigue creciendo, y a pesar de eso ahora tenemos por ejemplo un gasto corriente que hemos mantenido de manera muy estable. A pesar del crecimiento de la ciudad, no se aumentó la plantilla laboral del Ayuntamiento y menos los gastos corrientes de Mérida; al contrario, se redujeron en algunos casos.
—El Ayuntamiento cumple con sus compromisos y metas fijadas con la ciudadanía, a pesar de las situaciones difíciles que nos ha tocado afrontar, como la pandemia y los fuertes recortes presupuestales.
—Creo que eso nos ha enseñado a hacer mejor nuestro trabajo. Cuando hay una falta de instrumentos para acelerar el crecimiento de la infraestructura de la ciudad surge la creatividad, que pudiéramos decir casi casi se asemeja a lo que se llama adrenalina cuando hay un temor.
—Pero esto solo es posible con el trabajo de todo el equipo del Ayuntamiento. Somos casi seis mil colaboradores. Por ejemplo, con los directores y subdirectores hicimos varias reuniones para suspender cualquier acción que no tenga que ver con el apoyo directo a la población en materia de la contingencia durante la pandemia.
Sesiones en línea
—Nos vimos en la necesidad de reorientar los recursos que estaban destinados a otras cosas cuando llegó la pandemia. Por cierto, fue la primera vez en la historia que un ayuntamiento modifica su plan municipal de desarrollo.
—Uno de los cambios importantes consistió en que los regidores de Mérida fueron los primeros en aprobar el tener sesiones virtuales, a los tres meses de haberse iniciado la pandemia. Para esto se aplicó toda la infraestructura tecnológica que se tenía para esas reuniones y continuar las actividades de manera virtual.
—En este caso, ayudó mucho que el Ayuntamiento había invertido en temas administrativos y de tecnología en trámites y servicios, casi el 100% de los servicios que se prestan en ventanillas.
—Es decir, si no hubiéramos hecho esto durante muchos años, hubiese sido muy complicado que la gente pudiera acceder a los servicios de desarrollo urbano, de catastro, de desarrollo económico, o gobernación, porque hubiéramos tenido que empezar a diseñar o fabricar esas plataformas que muchos otros gobiernos tuvieron que implementar de manera improvisada.
—Por ejemplo, en materia de predial, cuando se implementó el pago en línea en mi primera administración solo el 4% de la población lo pagaba por internet. Hoy casi llegan al 50% los que lo hacen de modo electrónico.
—Eso nos habla de dos cosas: una, de cómo vamos simplificando los trámites administrativos, y dos, de la confianza, porque para poder hacer un pago por internet, tienes que confiar y más en estos tiempos cuando todo mundo habla de “hakeo” y fraudes. Eso nos da mucho gusto.
—El haber afrontado la pandemia sin descuidar los servicios de la ciudad nos hizo valorar mucho lo que teníamos antes.
—Nos hizo cuidar más cada peso, cada centavo que esta administración tiene, pensar dos veces en qué se va a invertir, saber si eso en que se va a invertir tiene impacto realmente positivo para la población de manera directa, y también conocer habilidades que no sabíamos que teníamos.
—Una de esas habilidades fue el hecho de ser gestores, hacer planes de gobierno conjunto. Por ejemplo, el plan 20-50 con el gobierno del Estado, que si no lo tuviéramos, posiblemente nos hubiera costado unos 200 millones de pesos más hacer lo que podemos hacer.
La experiencia
—La primera vez que llegué al Ayuntamiento lo hice con mucho entusiasmo pero con poca experiencia, solo de haber sido regidor y legislador, y llegamos con las condiciones más adversas que haya tenido un Ayuntamiento en los últimos 50 años.
—Nos encontramos con los problemas que todos conocimos en su momento, con una polarización social, una quiebra prácticamente del Ayuntamiento, con servicios públicos disfuncionales; Servilimpia tenía camiones de basura sin llantas, sin motores, pepenados; había deudas con proveedores de más de 500 millones de pesos, el problema de las luminarias, pago a colaboradores incluso problemas sindicales.
Hambre de cambiar
—Pero esa situación nos hizo sentir esa hambre de cambiar las cosas y poner a Mérida al día. Es lo que nos ha hecho siempre estar en condiciones adversas o difíciles, pero en ese entonces se podía tener la posibilidad de que si eras un buen gestor, si tenías una buena relación con el Congreso de la Unión o secretarías de Estado, se podían lograr cosas.
—Uno de esos logros fue el Centro Municipal de Danza que está en el poniente de la ciudad, la pavimentación de la calle 60 norte con concreto hidráulico, de la Prolongación Paseo Montejo, el proyecto del Centro Cultural del Sur y muchas primeras cosas que hoy están y se lograron porque en esa primera administración se logró gestionar del gobierno federal recursos extraordinarios para Mérida por mil millones de pesos. Así se ha trabajado desde entonces a favor de la ciudad.
