A escasos días de que concluyera —el viernes pasado— la segunda prórroga de un mes (agosto y septiembre) que dio el gobierno del Estado, fuentes oficiales dijeron que más del 40% de los propietarios de vehículos en Yucatán no habían cumplido con la renovación de las placas.
El gobierno anticipó que, ahora sí, los vehículos que desde ayer, 1 de octubre, circulen con las placas vencidas serán retenidos y llevados al corralón. Los propietarios se harán acreedores a las multas correspondientes y para recuperar sus automóviles deberán ponerse al día en cualquier pago que tuvieran pendiente, además del pago por el corralón y posiblemente otros conceptos que nunca faltan.
Ante esta situación, ofrecemos en esta página las opiniones de ocho periodistas que trabajan en las distintas plataformas informativas de Grupo Megamedia, quienes analizan el tema del reemplacamiento desde distintas ópticas e incluso sugieren algunas opciones para que el cumplimiento de la ley sea más llevadero.
Se puede destacar, entre otras cosas, el señalamiento de los periodistas de que es buena la seguridad pública y es conveniente para todos mantenerla, pero tal vez éste no sea el momento más adecuado para que las familias yucatecas absorban un compromiso financiero más, sobre todo considerando que apenas se está saliendo de la grave crisis económica derivada de la pandemia, que muchos padres de familia se quedaron sin trabajo y además en estas fechas tuvieron que hacer gastos adicionales por las clases.

Valentina Boeta Madera- Coordinadora de la sección Imagen del Diario
Es una práctica común —no por ello saludable— dejar para lo último el cumplimiento de las obligaciones, sean domésticas, laborales o legales. Era, por tanto, de esperar que en los últimos días del plazo hubiese aglomeraciones en los módulos de reemplacamiento.
Sin embargo, creo que esta vez la tendencia a procrastinar no es la única razón de que el 40% de los propietarios de vehículos en Yucatán no haya hecho el trámite. Un motivo es el costo del reemplacamiento, que es exactamente el mismo para cualquier modelo de automóvil y que hay que cubrir sin importar si en casa ya se superó la afectación económica de la pandemia o si la inflación está golpeando el ingreso.
Además, se modificó el requisito del trámite a través de terceros: ahora se exige presentar una carta poder notariada, lo que dificulta el reemplacamiento para quienes tienen facturas a nombre de otras personas.
Y, finalmente, una de las herramientas que dio el gobierno del Estado para cumplir el trámite, la de hacerlo en línea, está demostrando sus limitaciones ante el número de personas interesadas en solicitar sus placas por ese medio.
Jessica Elizabeth Ruiz Rubio- Editora web de contenidos especiales
No considero que se justifique el cambio de placas periódicamente en Yucatán. La SSP sostiene que es el mecanismo para mantener actualizado el padrón vehicular; sin embargo, existen otros trámites ante dicha secretaría que también deben realizarse de manera periódica, como lo es la renovación de las licencias de conducir. También están los que tienen que ver con el cambio de propietario de vehículo. Es decir, hay otros procesos que también son obligatorios y con costo para el ciudadano y en los cuales se debe proporcionar datos similares a los que piden cuando se hace el reemplacamiento.
Por la forma en la que se realiza el cobro, el reemplacamiento parecería más “un impuesto” que le permite hacerse de recursos al gobierno estatal. Por otro lado, es una medida cada vez más impopular entre la población, por considerarse un trámite “caro” para varias personas y al cual no se le encuentra utilidad. Al ciudadano común podría parecerle innecesario pagar por una placa metálica con números nuevos para colocar sobre su auto.
Sobre la pertinencia del cobro, se debe tomar en cuenta que hay sectores cuyas actividades apenas se reanudaron al 100% este año, por lo que pagar por unas placas nuevas podría no ser una prioridad. A esto se agregan los altos niveles de inflación registrados recientemente.
Sobre los tiempos otorgados, no creo que se requiera una nueva prórroga, pero sí sugeriría que pudieran evaluarse situaciones especiales con base en el nivel de ingresos de los propietarios de vehículos. Pudiera ser que haya un segmento que no ha realizado el trámite por decisión propia, para protestar contra la medida o por desinterés o negligencia; para ellos, aunque se amplíen los plazos, de cualquier forma no cumplirán. Sin embargo, también hay quienes no lo han hecho por falta de recursos y para quienes un vehículo podría ser una herramienta de trabajo. Para ellos, podría haber descuentos, becas o más prórrogas.
Paulina Eunice Capetillo Guillén- Coordinadora administrativa de medios tradicionales
Considero que el reemplacamiento tiene aspectos positivos, otros que se pueden mejorar y otros más que de plano resultan complicados para la economía de los yucatecos.
Parece algo contradictorio que el gobierno trate de justificar la obligatoriedad del reemplacamiento con el argumento de la seguridad pública y a la vez imponga tarifas y derechos tan elevados para los trámites que tienen que ver con la tenencia de un vehículo. No se dice abiertamente que es para recaudar dinero vía impuestos, pero si se considera, por ejemplo, que solo por el canje de placas hay que pagar más de 1,700 pesos, resulta fácil pensar que para el gobierno es una manera muy efectiva de hacerse de recursos cada determinado tiempo.
Si además del reemplacamiento hay que pagar licencia, cambio de propietario o alguna multa, resulta una cantidad prohibitiva para el yucateco promedio, que tiene un nivel de ingresos que no da para tanto.
Entonces, una propuesta sería que las placas puedan tener una vigencia de dos, tres, cuatro o cinco años, por poner un ejemplo, para que el propietario del vehículo pueda elegir el plazo que más de adapte a sus posibilidades económicas y no tenga que hacer fuertes desembolsos obligatorios.
En cuanto al elevado número de morosos, puede ser por tres motivos: por irresponsabilidad, por una manera de expresar desacuerdo o por no tener los recursos suficientes para cumplir con los trámites vehiculares. Si se tienen los recursos, hay muchas opciones para cumplir con el canje u otros trámites; el gobierno tiene una buena infraestructura y equipo bien capacitado para facilitar los trámites.
Mariana Pacheco Ortiz- Editora de yucatán.com.mx
Pocos estados pueden presumir, como Yucatán, los controles para tener un padrón vehicular confiable. Acá, existen varios filtros para verificar la propiedad y legalidad de un vehículo. Desde la revisión minuciosa de la factura hasta la forzosa toma de la serie. Procedimientos que, tal vez, lleguen a desesperar a los ciudadanos.
Emplacar en Yucatán no es fácil, como sí ocurre en otros estados, donde basta llevar la factura que es revisada a juicio del empleado que no se mete en complicaciones y la avala, aunque sea un clon. Solo piden identificación y un comprobante de domicilio que puede conseguirse hasta prestado.
Lo meticuloso del procedimiento hace la diferencia entre emplacar solo para recaudar y hacerlo, como en Yucatán, porque se apuesta por la certeza legal y la seguridad. Por eso, las placas yucatecas, hasta ahora, no suelen verse envueltas en ilícitos. Pero este privilegio no se dimensiona cuando se tiene. No se valora lo bueno, sino hasta que no se conoce lo malo.
Los ciudadanos que hemos hecho trámites de reemplacamiento y cambio de propietario hemos comprobado que la rigurosidad ha permitido detectar hasta irregularidades en alguna gerencia de una agencia de las grandes marcas internacionales de vehículos.
Lo que, en su momento, afrontamos molestos como un problema para un trámite se convierte, al librarnos de un atraco, en un agradecimiento por evitarnos un conflicto, pérdida de dinero o nuestro patrimonio. Reemplacar implica un esfuerzo económico, pero es contribuir a nuestra propia certidumbre como familia, sociedad y estado.
Patricia Eugenia Garma Montes de Oca- Reportera y editora de la sección Imagen del Diario
El gobierno del Estado ha ido disminuyendo de manera progresiva el presupuesto en materia de seguridad; como se ha propuesto, debería reemplacarse únicamente si las placas ya están en mal estado o que se cobre solo el valor de placa, que serían alrededor de 300 pesos, y no otros conceptos. En todo caso, se debería cobrar de acuerdo con las posibilidades económicas del contribuyente con alguna forma de comprobante de nómina o ingresos o que el reemplacamiento fuera cada sexenio.
La inflación nos está afectando de manera global e impacta directamente en los bolsillos de los yucatecos al ser Mérida una de las ciudades más caras para vivir en México. La canasta básica sigue al alza y la gasolina se está sosteniendo a duras penas; a eso hay que sumarle que en estas fechas muchos padres de familia están haciendo un gasto adicional por el regreso a clases en inscripciones, uniformes, útiles escolares y demás.
Esto hace necesaria una nueva prórroga. El gobierno debió esperar a que la situación económica mejore, ya que, como se pronostica, la inflación podría seguir aumentando en 2023 y si aparte hay que pagar placas, simplemente por más tiempo que den, la gente no va a poder acudir a pagar, es un gasto extraordinario para muchos de nosotros que puede incluso ocasionar que nos endeudemos.
Los que no han cumplido es porque no tienen dinero para ese gasto adicional, que nos está afectando a todos; debería ser una llamada de atención para que el gobierno del Estado deje de insistir en este tipo de gastos para la ciudadanía. De qué nos sirve más seguridad si no vamos a tener ni para comer.
Aarón Montero Bonilla- Coordinador de yucatan.com.mx
Considero que primero debemos entender que los impuestos o derechos, como resulta ser el reemplacamiento de vehículos, son de las formas que tienen los gobiernos para obtener recursos para la prestación de servicios públicos y otras cosas.
Además, coincido en que llevar un registro de vehículos actualizado sirve para mantener un control que ayude a prevenir hechos delictivos y/o llevar a resolverlos.
Sin embargo, también el gobierno debe entender que los ciudadanos estamos en una situación extraordinaria, estamos “saliendo” de una pandemia que complicó las finanzas de muchísimas familias que ahora apenas están buscando la manera de reponerse económicamente al levantarse todas las restricciones.
Y por si eso fuera poco la inflación en el país está a niveles no vistos en muchos años, ya sea por razones externas o internas, que quizá sea materia de otro análisis.
Los precios han subido a tal grado que, aun con los aumentos de sueldos, el poder adquisitivo es menor que en años anteriores para cubrir las necesidades cotidianas, ya no digamos para “juntar dinero” para el cambio de placas, quizá a eso se deba que el 40% del padrón aún no cambia las placas.
Por ese motivo creo que se debió dar un año más de “gracia” a los ciudadanos para reponer sus finanzas y reanudar el cambio de placas, ese tiempo creo que sería algo razonable o “aguantable” para el gobierno del Estado.
Hernán Casares Cámara- Reportero de Central 9
Llama la atención el alto porcentaje de yucatecos que no cumplieron con el reemplacamiento de sus vehículos, pese a las dos prórrogas autorizadas por el gobierno.
La falta de interés y de cuidado de muchos puede ser, en efecto, una de las causas de este incumplimiento, pero también, y quizá en forma preponderante, la escasez de recursos económicos.
Muchas familias atraviesan dificultades por el aumento en el índice inflacionario, de 8.7 en general, pero que en la práctica se traduce en un incremento generalizado, mucho más alto, de los precios de la comida, el transporte y la salud.
No basta con detener a los autos morosos y remitirlos al corralón con la multa respectiva. El gobierno debería aplicar una estrategia menos drástica y firmar convenios con los deudores que así lo deseen para facilitar el pago de sus placas, tal y como lo hace la Junta de Agua Potable con miles de sus clientes que no pueden pagar a tiempo sus servicios.
Ángel Eusebio Noh Estrada- Reportero de Central 9
En definitiva, un padrón actualizado de vehículos abona a la seguridad pública. Hemos tenido varias muestras de la importancia de ese registro y es algo que debe continuar.
Lo que debería modificarse, en mi opinión, es el período de canje de placas. Hacerlo cada tres años, como establece la ley en Yucatán, me parece inadecuado por cuestiones económicas de los propietarios de automotores y también por factores administrativos y de tiempo.
Quizás podría considerarse la opción de un reemplacamiento cada cinco años, aunque con la obligación de un refrendo anual o bianual que permita conservar actualizado el padrón vehicular y, por consiguiente, preservar los índices de seguridad.
Hubo mucho tiempo para el reemplacamiento. Recordemos que el proceso se inició antes de la pandemia, en 2020, y se suspendió con la expansión de ésta. Se reanudó al mejorar las condiciones sanitarias del país y el Estado, y este año se concedieron prórrogas que llegaron a su fin esta semana. Hubo tiempo suficiente para cumplir y por eso no deja de llamar la atención que alrededor del 40% de los propietarios de autos no haya realizado el trámite en un período en el que incluso se otorgaron beneficios fiscales.
Sin duda, detrás de ese incumplimiento hay inconformidad con el reemplacamiento, gente que no está de acuerdo con algo que considera una imposición y se resiste a cumplir, pero también hay quienes se enfrentan a dificultades económicas para un gasto de ese tipo y tampoco faltan los desidiosos y apáticos que dejan todo para el último momento.
Por supuesto, es una obligación y hay que acatarla, pero creo que se debe modificar el período y el mecanismo de canje para hacer más ágil y fácil el incumplimiento. También debe considerarse el costo de las placas.
