Las festividades del Día de Muertos o el Hanal Pixán, con todo el sincretismo y la fuerte carga espiritual que le distingue, es una de las expresiones de identidad y de la cultura yucateca que se nutre de raíces mayas e hispánicas y se manifiesta de muchas formas, desde la cosmovisión de la relación entre vivos y muertos, hasta la ofrenda con todo el color, olor y sabor que convergen.
Cada elemento refuerza esta tradición y la identidad de lo que somos y nos hace únicos: el mucbilpollo, las velas, la cruz de madera en color verde, el mantel, el incienso, las fotografías, las flores y todo aquello que gustaba al que se fue y ahora recordamos, abona a esa atmósfera propia de estas fechas.
Pero sin lugar a dudas si de tradiciones y simbolismos se trata, la gran variedad de dulces típicos de la región, que en estos días se hacen presentes en las ofrendas de todos los hogares, poseen esa peculiaridad que los hace únicos, todos están hechos con productos de la región y cultivados en esta tierra.
Frutas, hortalizas, tubérculos, semillas, todos revestidos del cristalino dulce del almíbar, miel o el licor en que alcanzan su madurez e irresistible sabor.
El mercado Lucas de Gálvez, en el corazón de la capital yucateca, se convierte por estas fechas en el lugar ideal para conseguir variedad y buen precio estas delicias.
Dulces para el altar de Día de Muertos
Así podemos conseguir el nance en almíbar, la calabaza melada, el dulce de papaya, la yuca con miel y el dulce de camote, estos sólo para abrir boca.
Existen también las tradicionales figuritas de frutas y verduras de mazapán de pepita, casi siempre; también están los de cacahuate y los de almendra, estos últimos sustancialmente más costosos y muy escasos.
Palanquetas de cacahuate, dulce de pepita de calabaza, dulces de coco, limones rellenos, dulce de leche, manjar blanco, merengues, cremas de coco, arepas, ciricote y ciruela en almíbar, la variedad y la oferta es tan amplia que incluso abarca otros dulces típicos del país, como los camotes poblanos, las calaveritas de azúcar, piloncillo, chocolates de leche, dulces de cajeta, turrones, polvorones, sunchos y melcocha.
Valor
Los precios son variables, las porciones de los postres melados, en almíbar o al licor, van desde los $20, los mazapanes en forma de frutitas y verduras en miniatura algunos de ellos ofrecen a $5 pieza o tres por $10.
En la víspera del Hanal Pixán la demanda de estos dulces se incrementa, de modo que en los alrededores de los puestos suele generarse una gran aglomeraciones para conseguir la mejor calidad y el precio más atractivo.
“Vengo aquí porque los tiene todos y a buen precio” comentó Ana Segovia Basto, quien llevaba un poco de cada uno de los melados.—Emanuel Rincón Becerra
