Los sindicatos patronal y de los trabajadores están convencidos que los trabajadores formales deben vivir con dignidad, y por ello coinciden que el aumento del 20% al salario mínimo que anunció el lunes pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador va en esa línea del bienestar familiar.

En entrevistas por separado, la presidenta de la Coparmex Mérida, Beatriz Gómory Correa, recalcó que este sindicato patronal trabaja desde hace varios años para llegar a la línea de bienestar familiar y ese aumento va en esa línea.

“El organismo está convencido de que toda persona que trabaja en sus empresas debe vivir con dignidad”.

Por ello, después de un arduo trabajo en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, representantes de los trabajadores, empresarios y gobierno federal llegaron a acuerdo sobre el aumento salarial que combina dos factores: 10% de incremento en función de la inflación y 15.72 pesos que es el Monto Independiente de Recuperación (MIR).

De esta manera, el salario mínimo general pasará de $172.87 a $207.44 que corresponde al 20% de aumento que anunció el presidente López Obrador.

La realidad golpearía al salario mínimo

Sin embargo, la dirigente empresarial dice que siendo realistas, el próximo año será complicado para las empresas, sobre todo para las más pequeñas, no solo por el pago del aumento que entrará en vigor el próximo año, sino porque también se autorizaron más días de vacaciones con toda la carga que implica y el incremento a las cuotas patronales del IMSS.

“Considero que en cuanto a todo lo que sea en beneficio de las personas, hay que hacer el esfuerzo por cumplirlo y ser cada vez más eficientes, creativos, innovadores y productivos”, señaló.

“En Coparmex nos esforzaremos y pondremos el foco sobre estos temas. Sin embargo, el problema mayor es que además de todo lo anterior, se suman costos no productivos como todo lo que gastan las empresas en temas de cumplimiento, regulaciones, dificultad y atrasos en citas y devoluciones de IVA por parte del SAT, así como requerimientos de toda índole, solo por mencionar algunos”.

“Aquí podemos agregar también el tema de que las prestaciones a nuestros colaboradores no son deducibles al 100%, nos exigen incluso hacer trabajo que debería corresponder a la autoridad, como la vigilancia de que nuestros proveedores y clientes también cumplan con todo”.

La presidenta de Coparmex Mérida hizo un llamado a las autoridades para que apoyen con lo anteriormente señalado. Que cada uno haga su parte para que todos pongan a las personas en el centro de las organizaciones y trabajen juntos buscando el bien común, sin el riesgo de perder fuentes de empleo porque no pueden absorber toda la carga que vendrá.

Lado obrero

Pedro Oxté Conrado calificó de extraordinario el anuncio del aumento del 20% porque sin duda ayudará a la recuperación del poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores formales, pero también tuvo sus peros.

“Somos realistas, el salario pierde poder adquisitivo con la inflación que tenemos en estos momentos”, señaló. “Si vamos al supermercado o al mercado para comprar lo necesario para una familia de 4 integrantes si disuelve todo el aumento del 65% al salario que nos ha dado el presidente en sus cuatro años de trabajo”.

“Viene la cuesta de enero, febrero y marzo y si no hay un buen control de precios de la canasta básica, los 34 pesos y centavos que nos aumentaron se pierden”.

Oxté Conrado, quien es presidente del Congreso del Trabajo de Yucatán y secretario general del sindicato de gaseros, consideró necesario que la iniciativa privada debe colaborar para el control de precios para que no aumente la inflación ni siga minando el poder adquisitivo del salario.

Si siguen los aumentos de precios, aun con este 20% que ya autorizó el Presidente y los empresarios, tendremos que valorar pedir un incremento emergente en el primer trimestre del próximo año”, advirtió.

“Los mexicanos tenemos malas experiencias cuando se dispara la inflación, no queremos regresar a ellas”.

Se preguntó al líder sindical si las empresas están en condiciones de afrontar este costo del aumento del salario mínimo.

Él dijo que si el Consejo Coordinador Empresarial del país aceptó ese porcentaje es porque sí tienen la capacidad de pago, pero quienes tendrán problemas para cumplir son las micro, pequeñas y medianas empresas y quizá por ello el sector privado propuso que el aumento sea del 15%, pero finalmente acordaron un 20%.

“Las mipymes podrían tener problemas, pero deben hacer sus observaciones a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos para que haga las consideraciones”, señaló.

“Las mipymes son las más vigiladas para que paguen impuestos, más del 50 por ciento de sus utilidades lo destinan a las cargas tributarias, nosotros los trabajadores, como siempre lo hemos hecho, buscamos la forma de ayudar a las empresas con mayor productividad”.

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