Ya están por terminar las vacaciones de primavera y muchas familias aprovechan al máximo el tiempo dando un paseo en el Parque Zoológico Bicentenario Animaya, pues los fines de semana recibe a más visitantes.

“Nos despertamos desde las 8 de la mañana, preparamos el bloqueador solar, ropa de más por los niños que sudan, agua y salimos de volada”, dijo María Canul Koo, quien se encontraba haciendo fila junto con su familia para el paseo en el “Expreso”.

“Es la tercera vez que venimos, pero ya más grandecito (el niño que lo acompañaba), que ya empieza a reconocer a los animales, a los que antes solo veía pero no apreciaba”, comentó el señor Francisco Matos Domínguez.

Sea por aprendizaje o diversión, gran cantidad de familias acudió ayer desde temprano para disfrutar todas las actividades, desde entrar corriendo para hacer la enorme fila para comprar los boletos y poderse subir al “Expreso”, el cual realiza un recorrido rodeando todo el interior del zoológico, una vuelta de aproximadamente 15 minutos.

Algunas familias de la fila igual compraron boletos para las demás actividades, como el paseo en catamarán y el safari.

Una de las actividades para chicos y grandes es el viaje en catamarán, lo mismo que el safari, un recorrido guiado por trabajadores que brindan información de los animales de las praderas africanas, americanas y euroasiáticas.

Ante el intenso calor, los más pequeños, de cinco a 10 años, aprovecharon divertirse en la zona acuática, la cual hace 15 días se encontraba cerrada por manteamiento. En esta ocasión no todos los juegos de dicho espacio estaban abiertos.

“Venimos como a las 10 de la mañana, porque somos de Dzidzantún, para que ellos aprovechen el parque acuático, Trajimos algunas golosinas para pasar el rato “, indicó la señora María Manrique Pech.

“Desde ayer les dije a los niños: Vamos al Animaya. Temprano agarramos toallas, trajes de baño, una muda de ropa, chanclas, tenis y lunch, la idea era venir directo al acuático, pero desde que me estacioné no vi movimiento en una parte, solo en la piscina. Les dije creo que se nos arruinó el paseo, pero ya entramos y aquí estamos, aunque está algo sucia el agua”, expresó Georgina López Corral.

Sin importar el sol y el calor, en los juegos mecánicos no faltaron quienes disfrutaron de los carritos chocones, las tazas giratorias, el gusanito y algunos juegos como las canicas, y el tiro al blanco con rifle, entre otros.

Quienes no se daban abasto eran los vendedores de aguas y refrescos, a quienes les faltaron manos para atender los clientes. En el área de comida también hubo mucha afluencia. Era el lugar indicado para descansar y gozar los alimentos y la compañía de la familia.

Casi todas las áreas se encontraban abiertas, como el aviario, donde las aves tienen la libertad de volar y pararse donde les place, así sea un árbol o la cabeza de la gente; el área de reptiles, donde hay muchas especies de serpientes, y el de las abejas, que es visual e informativa.— VANESSA ARGÁEZ CASTILLA

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