Incorporar todos los puntos de vista y entre todos identificar los problemas, buscar para cada uno de ellos soluciones individualizadas y validadas es parte de lo que se espera lograr en el Laboratorio de ciudadanía y cultura de paz “Violencia de género en instituciones de educación media superior y superior”, que ayer dio comienzo.
La actividad es organizada por la Universidad Autónoma de Yucatán y participan unas 50 personas entre académicos de la Uady, alumnos e invitados de otras instituciones y sectores.
Durante una semana y bajo la guía de Antonio Lafuente, integrante del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, participarán bajo una innovadora metodología para hacer preguntas y dar soluciones a los problemas de género que se viven dentro de las instituciones educativas.
La inauguración se realizó ayer por la mañana en el Instituto de Lenguas de la Universidad, con la presencia del rector Carlos Estrada Pinto y otras autoridades.
Antonio Lafuente explicó que se trata de un laboratorio organizado para explorar dentro del marco de una heterogeneidad de puntos de vista qué pueden hacer las instituciones para corregir la enorme violencia de género que hay dentro de éstas.
“Partimos de la convicción de que esto es un problema que no solamente pueden resolver los expertos, sino que también tenemos que involucrar activamente a las personas concernidas por la violencia de género”.
“Hemos organizado un dispositivo que llaman laboratorio ciudadano o cocina cívica que lo imaginamos como un dispositivo de escucha, una oportunidad de incorporar todos los puntos de vista y entre todos identificar los problemas y buscar para cada uno de ellos soluciones individualizadas y validadas; es decir, soluciones que han sido contrastadas por los propios o propias concernidas en el problema”.
Igual señaló que hay un interés genuino de la Uady por introducir en la gobernanza de la institución prácticas de escucha que incorporen en la toma de decisiones a los concernidos, a toda la comunidad universitaria, en la búsqueda de soluciones a problemas que vienen prolongándose por décadas y que “nunca acabamos de encontrar soluciones correctas, porque nunca esas soluciones están validadas por los propios concernidos, son soluciones que vienen de arriba a abajo”.
“Ahora intentaríamos estar produciendo soluciones de abajo para arriba”.
A su decir, todo el proceso se documentará adecuadamente y lo compartirán con todos los interesados.
El consejero resaltó que los participantes están configurados todos como pares, tienen los mismos derechos y obligaciones en las tomas de posesiones, “aquí todos somos iguales, pares y tenemos las mismas posibilidades”.
Es un taller de producción, no de deliberación, apuntó. “No nos reunimos para discutir acerca de lo que vamos a hacer, sino para producir soluciones que busquen respuestas a las preguntas que están vigentes y se consideran más urgentes”.
“Nadie sabe cuáles son esas preguntas. Justo hoy se inicia la sesión tratando de identificar las preguntas, todo es emergente, nadie sabe lo que pasará, no hay una agenda, lo único que tenemos es una metodología que garantiza que la diferencia que somos emerja, y en vez de vivirla como un obstáculo o problema la vivamos como un activo y una potencia”.
Asimismo, destacó que por medio de la inteligencia colectiva se buscan soluciones que representen a todos los participantes por igual, “sabemos que esas soluciones no pueden ser perfectas, serán tentativas, inacabadas, mejorables, pero cumplirán una condición: ser construidas entre todos”.
Por su parte, el rector Estrada Pinto indicó que están gratamente sorprendidos de esta metodología y todo lo que el instructor ha desarrollado mediante estos laboratorios de ciudadanía para resolver el problema de violencia de género, que “nosotros siempre hemos dicho que está ahí, que necesitamos ir abordando, que la reconocemos, a través del Programa Institucional de Igualdad de Género y otras estrategias en la Universidad”.
“Todo esto va junto con todas las personas que están acá, que podamos llegar a esa innovación social y desarrollar las mejores propuestas no solo para la universidad, sino que esto se proyecte a otros sectores de la sociedad”.
También recordó que se han tenido varias reuniones y mesas de diálogo con grupos de la propia universidad, “nos faltan algunas más”, y cuando se organizó este laboratorio de ciudadanía y cultura de paz se pensó en tomar lo que resulte de los trabajos de esta semana para incorporarlo a la agenda de la Uady.
“Por eso aquí está la gente del Programa Institucional de Igualdad de Género, la gente de la comisión del Protocolo y estaremos recogiendo las opiniones y las propuestas para mejorar el Protocolo y los mecanismos que tenemos para la atención de víctimas, pero sobre todo para la prevención de este tema relacionado con los derechos humanos”.
“Estamos revisando cómo mejorar la actuación interna a la Universidad y sobre todo la protección a las víctimas, las personas que han participado lo han puesto desde su punto de vista, autoridades, personal académico, alumnas, alumnos, y han surgido varios problemas de cómo actuar y prevenir”.
Las reuniones, puntualizó, culminarán a finales de mayo para presentar al Consejo Universitario la nueva versión del Protocolo, pero primero entrará a la revisión de la comisión permanente legislativa de la universidad y se turnará para elaborar un dictamen para la aprobación.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
Al evento también asistieron Luis Armando González Plascencia, secretario general de la Anuies, y Miguel Sabido, presidente de la Codhey.
