El senador independiente Emilio Álvarez Icaza Longoria alerta de una “narrativa de chantaje” que los Servidores de la Nación, a quienes define como promotores del gobierno y de Morena al mismo tiempo, llevan a las zonas donde habita gente pobre, con muchas carencias.

“Es decir, si no votas por Morena pierdes los programas sociales, lo cual es una mentira, porque en la oposición estuvimos dispuestos a poner en la Constitución los programas sociales justo para que no fueran tema de chantaje y engaño”, añade.

El legislador también dice que en la actualidad se observa un fenómeno de erosión de la democracia, que no es exclusivo de México.

Este fenómeno, apunta, tiene ángulos peligrosos porque da pie a liderazgos populistas y lleva a la gente a dar su voto a quienes no están comprometidos con la democracia, como ha sucedido en México.

Como ya informamos, el cofundador del Frente Cívico Nacional visitó Mérida el fin de semana pasado para sostener reuniones con integrantes de esa organización en Yucatán.

Gente vulnerable en México, víctimas de engaño

En un momento de la entrevista con el Diario, de la cual ya publicamos dos partes, se refirió a la estructura política de Morena que ahora es utilizada como promotora del gobierno, bajo el nombre de Servidores de la Nación.

Esa estructura, de acuerdo con el senador, incurre en una narrativa de chantaje con los pobres al decir a éstos que perderán los beneficios de los programas sociales si no votan por Morena.

“La gente de pocos recursos es víctima de ese engaño porque no tiene mecanismos para constatar que eso no es cierto y su precariedad le lleva a no arriesgar”, señala. “La gente acepta, ante la creencia de que puede perder los programas”.

El doctor Álvarez Icaza hace notar que ese chantaje va de la mano con los mecanismos de compra y coacción del voto, que se han superado aprovechando la tecnología, pues ahora se pide a las personas que a la hora de votar le tomen una fotografía a la boleta, con su teléfono celular, y la muestren para ver el sentido del sufragio.

“Hoy los mecanismos de coacción del voto están mucho más afinados”, recalca. “El Estado de México fue un ejercicio de una elección de Estado. No solo vimos cómo se volcó el gobierno federal (en esa entidad) sino que también vimos la llegada de brigadas del gobierno de Claudia Sheinbaum, del gobierno de Cuauhtémoc Blanco (de Morelos) y de los estados circunvecinos: Michoacán, Hidalgo, Guerrero e incluso de Veracruz, que mandaron esas brigadas para hacer operación de territorio, para generar estos mecanismos de pago por votos. Esas viejas prácticas las conocíamos de ese viejo PRI que hoy opera en Morena”.

Quistes y “corcholatas”

El expresidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, hoy Ciudad de México, manifiesta que esas estructuras son “como los quistes del autoritarismo”, un aparato político vigente, renovado y con mucho dinero.

“Lo estamos viendo con el ejercicio de las ‘corcholatas’. Todas tienen ríos de dinero y uno se pregunta: ¿de dónde viene ese dinero? ¿Viene del narco, viene de los recursos públicos, viene de la asignación anticipada de contratos y licitaciones? ¿O viene de las tres fuentes?”

“La opacidad no ha permitido conocer, pero sabemos que hay ríos de dinero. ¿Quién paga los espectaculares de las ‘corcholatas’? ¿Quién paga los eventos de las ‘corcholatas’? ¿Quién paga la movilización? En todo el país estamos viendo propaganda. ¿Quién la paga?”

Erosión democrática, un fenómeno mundial

En cuanto a su concepto de erosión de la democracia y sus consecuencias reflejadas en gobiernos populistas, el integrante del Grupo Parlamentario Plural subraya que es un fenómeno global.

“La gente pobre, la gente en condiciones de necesidad, no ha visto en la democracia formal, en la democracia electoral, una mejoría en sus condiciones de vida, en sus condiciones de salud e, incluso, en los temas de seguridad y otros tan elementales como la alimentación”, apunta. “Estamos viendo ahora un proceso de inflación muy acelerado y esto genera que la gente coma menos”.

“La democracia formal no ha resuelto las necesidades de la democracia social. Eso se ha convertido en un riesgo, porque abre la posibilidad de que la gente prefiera escuchar narrativas agresivas de liderazgos de carácter populista”.

Esto es lo que ha sucedido, agrega el entrevistado, en países como México, El Salvador y Brasil, por mencionar unos ejemplos. Se le da la confianza a un presidente que no tiene verdadero compromiso democrático.

“México es un buen ejemplo”, sostiene. “Con la mano en la cintura, López Obrador decide, por ejemplo, eliminar las normas oficiales para el tratamiento del cáncer de mama. Vemos cómo se han eliminado los mecanismos para comprar vacunas o medicamentos. Hay una crisis de abastecimiento de medicamentos y la gente tiene que pagar por ellos”.

En el caso específico de México, el senador independiente añade que los efectos de ese fenómeno se reflejan, en forma muy grave, en el manejo de dinero público.

“Todo el gasto público está puesto en las obras emblema de este gobierno”, enfatiza. “Para el Tren Maya se gasta lo que se tenga que gastar, aunque cueste más. Si hay que contratar nuevas empresas, se hace. No hay límite. Tampoco para (la refinería de) Dos Bocas.

El cofundador de Alianza Cívica indica que a ese problema se agrega la falta de contrapesos y de ataque a los que ya existen.

“El riesgo de esto es que acabamos con gobiernos profundamente autoritarios, que atacan a todo aquello que sea un contrapeso”, puntualiza. “Puede ser la prensa. Al propio Diario de Yucatán le han ‘zumbado’, porque dice temas que el presidente considera un ataque. Yo estoy a punto de pedirle un calendario a López Obrador como cliente frecuente, porque a cada rato me pone en las mañaneras”.

“Lo mismo pasa con ambientalistas, con científicos, con feministas. Aquellos que dan un punto de vista distinto son atacados. Esto pasa con la Suprema Corte. El uso perverso del clientelismo y el hecho de lucrar con la polarización se convierte en una amenaza para nuestras libertades y derechos”.

YouTube video