Un oficio que se resiste a morir en la capital yucateca es el de reparador de zapatos y en el mercado Lucas de Gálvez quedan exponentes de esa labor.
Manuel Fabián, quien tiene 32 años siendo zapatero, comenta que empezó a los 12 años y que su padre le enseñó ese trabajo.
También sus hermanos se dedican a la reparación de calzado.
Actualmente los zapatos los hacen con malos materiales que provocan que duren menos, comenta.
Solo los pegan y ya, olvidamos que aquí con este clima muy caluroso más la humedad los zapatos se deterioran más rápido”, apunta el zapatero.
“Hacer una reparación de calzado no es nada fácil, ya que algunos zapatos llegan en muy malas condiciones y no solo con pegarlos basta”, dice.
Una de las dificultades que enfrenta actualmente en su oficio son los excesivos precios de los materiales para reparar los zapatos.
En su local en el mercado puede verse su máquina de cañón, que sirve para costurar parches, suelas, maletas, cierres y cinturones, además de las herramientas que utiliza, como tijeras, cuchillos especiales y desarmadores, entre otras.
Manuel es padre de cinco hijos, aunque dice que a ellos no les llama la atención este oficio, así que le gustaría tener algún alumno para enseñarle los secretos de esta labor.—Sofía Vital
