En el marco del Día Internacional del Socorrista, un grupo de veteranos, o como ellos se denominan, “La vieja guardia” de la Cruz Roja en Yucatán, realizó una celebración en la que recordaron su época en el servicio.

“Somos de los setentas, ochentas y noventas. Éramos gente que teníamos mucho conocimiento, pero poco material. Nuestros botiquines eran cajas hechas con madera, adentro teníamos frascos con torundas mojadas con alcohol, jaboncito líquido, dos tres vendas y jeringas esterilizadas en autoclave”, dijo el señor Manuel Jesús Solís Villamor.

“Con nuestras camisolas y dos palos de escoba hacíamos nuestras camillas”.

Acompañados de sus familiares y amigos, los técnicos en urgencias médicas recordaron el amor a la vocación y el voluntariado, uno de los principios básicos de la benemérita institución, pues aunque muchos trabajaban en otras cosas o estudiaban, siempre sacaban tiempo para cubrir su guardia voluntaria, que podía ser de una, dos, tres o cinco horas, dependiendo del tiempo que tuvieran disponible.

“La esencia de la Cruz Roja viene de su fundador (Henry Dunant), quien auxilió a los hombres caídos en la batalla de Solferino. Desde ahí viene el voluntariado. Así fue avanzando la Cruz Roja en todo el mundo y fue evolucionando”, indicó Gabriel Castro Espinosa.

“Antes las ambulancias eran un carro y una camilla. Ahora tienen que cumplir una norma”, aseveró.

Explicó que conforme fue avanzando el tiempo, la institución se fue profesionalizando.— Gabriel Chan Uicab

Añadió que esto implicó que ahora quienes cubren un turno tengan una remuneración económica, pero aún así tienen que cumplir con un horario de voluntariado para no perder la esencia.

Los socorristas recordaron que en aquellas épocas muchos compañeros suyos perdieron la vida y en esta celebración son homenajeados con especial sentimiento, pues ante la falta de tecnología usaban su ingenio para cumplir con los servicios y salvar vidas.

“Fuimos pioneros en rescate a rapel. En aquellas épocas cayó un rayo en la Catedral de Mérida y quedaron atrapados y lesionados dos albañiles. Era la única manera de bajarlos. Nosotros lo hicimos. Estuvimos la mayoría de nosotros cuando se derrumbó una parte de la Plaza de Toros”, dijo por su parte el señor Santiago Matos Caballero.

Para ellos, la Cruz Roja es la institución más importante en cuanto a atención prehospitalaria, pues no existe ninguna otra escuela que genere personas con el título de Técnico en Urgencias Médicas, además que quienes emanan de esta institución comparten un vínculo más allá del compañerismo, el cual viene en su lema “Todos somos hermanos”, que se mantiene aún con los años.

“Actualmente todos están en distintas cosas, pero mantenemos la comunicación y cuando uno necesita del otro, estamos para apoyarnos, por eso somos hermanos”, dijo Elías Vázquez Hernández.

El primer edificio de la Cruz Roja en Yucatán data del 1 de junio de 1968. “La Cruz Roja jamás va a morir, porque su principal esencia es la vocación de servicio”, concluyó Gabriel Castro.

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