MÉRIDA, Yucatán.— El mercado municipal Lucas de Gálvez tiene un espacio de ventas que funciona las 24 horas del día sobre la calle 56, frente al edificio del Museo de la Ciudad.
Quien desea adquirir frutas o dulces tradicionales puede hacerlo en cualquier momento, ya que la oferta de productos es permanente, según explican Julián Pérez, Alejandro López, Antonio Cruz y Óscar Trejo, quienes se dedican a atender estos puestos durante toda la noche.
En este espacio, se ofrecen a la venta frutas, verduras, condimentos y dulces tradicionales.
Los vendedores explican que la mayoría de las personas llegan a realizar sus compras alrededor de las 4 de la mañana, a esa hora acuden las amas de casa y los trabajadoras que se dirigen a sus labores; la mayoría adquiere manzanas, plátanos y frutas diversas que suelen servir en el desayuno de sus familias.
A lo largo de la jornada nocturna, los vendedores se reúnen a platicar y a compartir sus experiencias, con el fin de cuidar sus puestos de productos y evitar que el sueño los venza.
Comentaron que también acuden a realizar sus compras nocturnas algunos turistas después de acudir a alguna fiesta; suelen comprar dulces y, en ocasiones, compran diversos artículos para llevarlos a sus lugares de origen.
Las noches de lluvia es una de los situaciones a las que se tienen que enfrentar en esta temporada, explicó Julián Pérez, padre de familia, que con el fruto de su trabajo saca adelante a su hijo y busca progresar.
Alejandro, Antonio y Óscar son jóvenes y por el momento no están estudiando, sin embargo, está en sus planes hacerlo pronto, así como tener su propio negocio, y aplicar en él la experiencia que ya tienen.
Por su parte, Antonio compartió que le gusta compartir el trabajo con sus compañeros de las ventas nocturnas, y considera que en el grupo existe buena camaradería. También compartió que en una ocasión se llevó un susto, dijo que una madrugada le pareció ver una sombra pasar por el Museo de la Ciudad.
“Sabía que no había nadie ahí, pero me pareció ver una sombra que se desplazaba por el lugar; disimulé y seguí haciendo mis cosas para distraerme”, dijo el vendedor nocturno.
Óscar comentó que él tiene mucha seguridad y que no tiene miedo de estar toda la noche trabajando, y agregó que este trabajo le da la oportunidad de conocer a mucha gente, además, dijo que se ha dado cuenta de que “algunas personas necesitan un amigo en las calles”.
Para estos jóvenes vendedores del mercado Lucas de Gálvez el trabajo nocturno les brinda la oportunidad de estudiar al mismo tiempo y ese es uno de sus proyectos.
