Al día de hoy Mérida abarca unos 800 kilómetros cuadrados de superficie.

La urbe no sólo ha crecido en tamaño: según datos del Inegi, del año 2000 al 2020 la población creció en 41%, esto es más de 290,000 habitantes, un promedio de 14,500 nuevos residentes por año.

De estos pobladores, 96,000 (4,800 anuales en promedio) llegaron provenientes de otros estados de la República atraídos por la calidad de vida que Mérida ofrece, su baja incidencia delictiva y los altos niveles de seguridad que por años le han distinguido.

Actualmente el parque vehicular de Mérida es de unos 700,000 automotores, ha crecido mucho más rápido que la capacidad de las autoridades para adecuar y modernizar las vialidades, lo que se observa por las complicaciones de tránsito en el inicio de clases.

Tan sólo el Anillo Periférico, donde se han realizado obras de ampliación a más carriles, distribuidores viales y pasos a desnivel, está rebasado por las fuertes cargas de tránsito al que se somete todos los días, particularmente en los entronques con las salidas a las carreteras que conducen a municipio del interior del estado y desarrollos habitacionales más allá de esa vía.

Por cierto, numerosas instituciones educativas de nivel superior tienen sus campus en las inmediaciones del Periférico.

Muy difícil sería establecer los puntos más conflictivos en horas pico para el tránsito vehicular, pues el problema es una gran cadena de factores que van provocando los embotellamientos de cada día.

Principales cruces con conflictos viales

Cada sector conflictivo tiene su razón de peso para desatar el caos. Todos los entronques del Periférico tienen diversos grados de carga vehicular, aunque se acentúan más aquellos que conducen a desarrollos habitacionales densamente poblados como Las Américas, Dzityá, Temozón, Santa Gertrudis Copó, Cholul, las salidas a Motul y Cancún, Kanasín, Ciudad Caucel, Los Héroes, por citar algunos.

Esos puntos se tornan conflictivos desde las seis a nueve de la mañana y desde las 17 a 19:30 horas.

El caos vial en las inmediaciones de los centros educativos de Mérida suele darse a la hora de la entrada (7 a.m.) y a la salida (1 p.m.), de lunes a viernes.

En las universidades puede extenderse hasta las 20 horas cuando finalizan las actividades vespertinas.

Debido a que las escuelas manejan un horario fijo para el ingreso de todos sus alumnos, es precisamente este el momento en que el problema se acentúa más.

Horarios de las escuelas, factor de caos vehicular en Mérida 

Para el ingeniero vial René Flores Ayora, más allá del crecimiento de la población, de la ciudad y del parque vehicular, un factor que pesa seriamente en los problemas viales en las cercanías de las escuelas es todos los alumnos deben ingresar a la misma hora.

“Esto nos habla mucho del problema. Imaginemos una escuela donde todos sus alumnos deben entrar a las siete de la mañana, si los previsores llegan a las seis, quizá no hay problema; a las 6:30 puede que tampoco, pero conforme se acerca la hora tope el problema del tránsito va en aumento”.

“De repente ya no son uno o dos autos dejando a uno o dos niños en la puerta de la escuela, ya hay es una fila de vehículos esperando aproximarse a la puerta para dejar a los alumnos; de repente ya no es una fila, sino una doble fila en la cual los estudiantes tienen que bajarse y atravesar dos carriles de manera arriesgada”.

“Además, no es sólo llegar y bajar; es la despedida, el beso, la ‘gastada’, unas últimas indicaciones, todo esto provoca que el descenso de los estudiantes de los vehículos se torne poco ágil”, comentó.

Con el paso de los años, muchas escuelas han lidiado con este problema, por ello algunas crean una suerte de dispositivo vial que no es otra cosa que la delimitación con conos de un espacio exclusivo para el ascenso y descenso, una estrategia que en ocasiones es más una buena intención que una solución de facto al problema.

Policías apoyan al control vehicular en las escuelas 

En otros casos las escuelas cuentan con el apoyo de elementos de la SSP que se apersonan para agilizar la vialidad en las calles aledañas, casi siempre ocupadas por filas de vehículos esperando llegar hasta la puerta del plantel para bajar a sus hijos.

La presencia de los policías tiene un efecto inmediato en las intersecciones colindantes, pero no así en calles a la redonda, hasta donde el problema puede escalar dado el gran número de vehículos detenidos haciendo fila e inhabilitando uno o dos carriles.

Después de la hora de entrada a la escuela las calles de la zona quedan despejadas y permanecen libres de carga vehicular, por lo menos hasta media hora antes de la salida, cuando se repite la situación ahora para recoger a los estudiantes.

“El problema es muy complejo porque el caos vehicular no afecta únicamente a quienes van a la escuela, sino al servicio de transporte urbano de pasajeros, la libre circulación de aquellos que no van a este lugar, sino que circunstancialmente se ven obligados a pasar por ahí, así como negocios y vecinos de la zona”.

“La búsqueda de opciones para evitar las zonas de conflicto vial en las horas pico solamente traslada el flujo vehicular alto a otras partes, de modo que la afectación en un determinado punto puede tener un alcance mucho mayor en cuadras a la redonda”, explicó el especialista.

Compromiso de las escuelas de Mérida 

“Sin voluntad, compromiso, responsabilidad y esfuerzo no habrá nunca una solución, tenemos que asumir que el problema nos rebasa porque estamos haciendo las cosas a nuestra conveniencia, escuelas y padres de familia deben poner de su parte, organizarse y buscar soluciones y alternativas para evitar los conflictos viales”.

“¿Qué se puede hacer? Las instituciones educativas, dentro de su estructura organizacional, podrían establecer horarios escalonados de entrada a clases; con horarios escalonados se evita que toda la matrícula de estudiantes quiera entrar al mismo tiempo al plantel. El horario escalonado (que muchas veces se implementa a la hora de la salida) puede ser un primer paso a la solución de los conflictos viales dentro de una serie de estrategias complementarias como son las rondas o compartir los vehículos”.

“Compartir el vehículo es una práctica muy sana, ya que no es lo mismo que cuatro alumnos lleguen a la escuela en tres autos a que cuatro lo hagan en uno sólo. Esto no sólo supone un gran desahogo de la vialidad, también fortalece los lazos de comunicación entre las familias, genera ahorros en el combustible, menos contaminación, etcétera”.

“Sería deseable que las escuelas o particulares, estos últimos debidamente acreditados y calificados, pudieran ofrecer el servicio de transporte escolar, un solo vehículo para trasladar desde un determinado punto y horario a varios alumnos a la vez”.

“También es una buena estrategia estacionarse a cierta distancia de la escuela, fuera de la zona de conflicto vial, para trasladarse a pie. Esta medida permite que la entrega de los estudiantes a la escuela sea más ágil y se pierde menos tiempo que quedarse en la fila esperando turno para acercarse a la puerta, puede servir incluso para ir a buscar a los estudiantes a la hora de la salida”.

“Muchos padres de familia están acostumbrados a salir con poco tiempo de antelación del hogar, sin ponerse a ver que mientras más pegados a la hora límite más difícil será estar a tiempo para entregar a los hijos”.— Emmanuel Rincón Becerra

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.