Cuando ve sus manualidades ordenadas en su mesa, en espera de que llegue un cliente y se anime a comprarlas, la señora Luz María López Pinzón no puede evitar sentir orgullo.
Collares, servilleteros, bolsos, alfileteros con forma de cactus y lazos de diferentes tamaños y colores llaman la atención de las personas que visitan el parque Centenario los domingos.
Vecina del fraccionamiento Vergel II, Luz María empezó hace más de 30 años vendiendo lazos.
El dinero, relata, no alcanzaba para cubrir todos los gastos de la casa a pesar de que su esposo tenía un trabajo estable.
“La necesidad me obligó a hacerlo porque el dinero no alcanzaba y si te pagan quincenal es peor, aunque lo estires el sueldo no alcanza”.
Se le ocurrió entonces hacer lazos, como los modelos que veía en la página central del “Libro Sentimental”, una revista tipo historieta de la misma línea que el “Libro Vaquero”.
“Luego me enteré que vendían una revista para aprender (a hacer) lazos, pero yo no tenía dinero para comprarlo”, dice la mujer, quien también solía ir al centro de la ciudad para ver los modelos de moños que exhibían en las tiendas.
Como tampoco tenía dinero para invertir en cintas, una vecina que era modista le regalaba los retazos. “Yo los planchaba y de allí empecé a hacer los lazos que iba a vender en las puertas de las escuelas”.
Sustento
“Con eso me levanté. Con eso he salido adelante, he pagado mis deudas, he dado de comer a mis hijos. Y ya tiene rato que lo hago porque mi hija ya tiene 39 años”, comparte la mujer, quien debido a un problema en la rodilla ahora sólo vende en el Centenario.
“No puedo ir a las escuelas porque ya no puedo andar en camión, entonces ahora mi esposo me trae y me lleva”, explica. “De hecho, él también me ayuda en esto, no puedo decir que yo sola, él, mis hijos y ahora mis nietos me ayudan”.
“Siento mucho orgullo de todo lo que hacemos, pero lo importante no es sólo hacerlo, sino tener buen acabado”, dice Luz María, quien ha tenido pedidos grandes para ciudades como Valladolid, Tulum y Puebla.— IVÁN CANUL EK
Creaciones Lazos
Luz María López Pinzón ha logrado salir adelante por medio de sus manualidades.
Adversidades
La señora cuenta que desde que era niña le llamó la atención hacer manualidades y mientras estudiaba la primaria aprendió a tejer. “Pero cuando regresaba a mi casa, recibía golpes. A mi papá no le gustaba que yo aprenda. Él decía que las mujeres no teníamos derecho”.
Con motivación
Luz María no se desanimó y ahora justo eso que le impidieron hacer es lo que ha ayudado a su familia a salir adelante.
Cursos
Después de los lazos, y con su situación un tanto desahogada, tomó cursos en el Ayuntamiento para aprender otro tipo de manualidades.
