Familiares y amigos celebraron el cumpleaños 103 de Asunción Canto Gamboa, “doña Chonita”, en la estancia para adultos mayores El Vergel. Sobre estas líneas, con su nieta Gretel Noemí Rivas Pacheco
Familiares y amigos celebraron el cumpleaños 103 de Asunción Canto Gamboa, “doña Chonita”, en la estancia para adultos mayores El Vergel. Sobre estas líneas, con su nieta Gretel Noemí Rivas Pacheco

“Mi abuelita es mi mamá, ella nos cobijó a mí y a mis tres hermanas, nos creció junto con sus hijos…, ella es mi madre”.

Estas son las palabras de agradecimiento de Martha Elena Contreras sobre la señora Asunción Canto Gamboa, “doña Chonita”, quien ayer cumplió 103 años, una edad a la que muy pocos han llegado.

Para celebrar este día tan especial la familia casi completa se reunió en la estancia El Vergel” para hacer una fiesta sorpresa la cual llamaron el “Chonitafest”.

Ahí su familia y demás personas de la tercera edad celebraron a doña Asunción, los invitados llegaron puntuales a la cita y esperaron en un salón de la estancia mientras “doña Chonita” realizaba sus actividades.

Alrededor de la una de la tarde comenzaron a organizarse para ingresar al espacio donde la cumpleañera se encontraba, la familia entró cantando “Feliz cumpleaños”, sorprendiendo a la señora, quien pidió que la acercaran a su familia.

Al finalizar el canto sus hijas fueron las primeras en entregar sus regalos y así fueron pasando los integrantes de la familia, quienes se encontraban muy emocionados. Una comentó que tenerla con ellos es una enorme bendición, razón por la que organizaron la celebración.

Una vida de dichas y tragedias

Su hija Fina contó un poco de la historia de su madre: Asunción Canto Gamboa nació en la ciudad de Izamal en 1920, fue la mayor de cuatro hijos siendo la única niña.

De joven vino a Mérida acompañando a su hermano y ambos vivieron en el barrio de San Sebastián, donde conoció a quien fue su esposo, Manuel Pacheco. Del matrimonio nacieron ocho hijos.

La vida de doña Asunción se vio nublada de algunas tragedias, entre ellas la pérdida de su hijo menor y de una de sus hijas.

Esta última, a su vez, tenía cuatro hijas que pasaron de nietas a ser hijas de “doña Chonita”, ellas le tienen mucho amor y se organizan para cuidar de ella 24/7.

En un momento de su vida mudaron a Monterrey por cuestiones laborales de su esposo, pero con el tiempo se vieron obligados a regresar a Mérida, donde la abuelita de Asunción les regaló un terreno en la colonia Madero, fueron de los primeros en poblar el fraccionamiento.

En la Madero la señora Asunción es todo un personaje, ya que se ganó el cariño de sus vecinos, sin ser enfermera aplicaba inyecciones y gente de otras colonias iba para que los inyectara, incluso a los pequeños después de aplicarles la dosis les regalaba una paleta para que olvidaran el mal rato.

Todo eso lo hacía sin cobrar un solo peso.

De acuerdo con su hija, doña Asunción a veces no salía de vacaciones por estar pendiente de sus pacientes y sus horas de aplicación de inyecciones, igual curaba a los “teporochitos” de su cuadra y les daba de comer.

Una de las cosas que llaman la atención de su familia y de sus mismos doctores es la rapidez con la que se alivia de sus heridas, fracturas y enfermedades. Su hija Fina comentó que hace poco se enfermó de rotavirus y en cuestión de días logró reponerse.— Ilse Noh Canché

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