La magistrada presidenta del Tribunal Superior Agrario de México, Maribel Concepción Méndez de Lara, destacó que las tierras ejidales y comunales tienen hoy en día mayor relevancia como capital natural que el capital financiero en el mundo.
Con esta alta plusvalía de la tierra, la primera autoridad agraria del país hizo un llamado a los núcleos ejidales y comunales de que no vendan sus tierras, sino que se asocien, que lo renten a valores comerciales actuales, que realicen emprendimientos de proyectos turísticos, servicios ambientales y participen como asociados en proyectos de desarrollo urbanos o industriales.
“Los núcleos ejidales y comunales tienen un tesoro y no lo saben”, recalcó la magistrada presidenta en entrevista con el Diario.
“En las audiencias escucho que me dicen los ejidatarios: ‘Es que somos muy pobres’. Yo les digo: ‘No son pobres, tienen capital que es la tierra, que es insustituible porque no hay más. Tienen capital natural, tienen los bosques, esas mariposas, esas aves y la naturaleza que viene a ver todo el mundo. No tienen pobreza, les falta liquidez, les falta proyectos rentables, los ejidatarios en este país y de Yucatán tienen un tesoro en su tierra y por ello les recomiendo que no lo vendan. Que se asocien y desarrollen proyectos amigables con el medio ambiente como los servicios turísticos’”.
“No vendan la tierra”
La tierra se está convirtiendo en el más importante capital natural y de servicios ambientales por el aire, el oxígeno y el agua.
La funcionaria realizó recientemente una supervisión del trabajo del Tribunal Unitario Agrario No. 34, que está a cargo del magistrado José Lenin Rivera Uribe.
“México y Yucatán tienen la mayor biodiversidad que se está concentrando en los ejidos y las comunidades. Me acuerdo del puerto de Celestún, que tiene tantas reservas naturales y culturales. Hay que conservarlas, hay que asociarse en proyectos que sean amigables con el medio ambiente y con la naturaleza.
“Que conserven la propiedad los núcleos agrarios para ellos y para las generaciones futuras, es un mensaje que les doy: no vendan la tierra, que se asocien, que aprovechen de forma sostenible esa gran riqueza que hace que México sea el quinto país más megadiverso en el mundo”, recalcó.
Hizo una invitación a los empresarios para que en vez de que compren las tierras, que conviertan a los ejidatarios con toda ética como sus socios estratégicos porque han pasado 30 años de la reforma agraria de 1992, donde la exposición de motivos fue que deberían de buscar la asociación capital-tierra para beneficio de ambos.
“Lo que generalmente busca el empresario o la empresaria es que el ejido cambie de régimen para comprar la tierra”, dijo. “Se ha tratado de mostrar la bondad de la asociación, porque el ejido aporta la tierra, tiene una acción y es un capital menos que se puede usar para otros conceptos, pero el empresario cree que el ejido por naturaleza es conflictivo y falta mucha información”, dijo.
Relaciones económicas exitosas
“Pueden construirse relaciones económicas exitosas, tenemos muchos casos donde los ejidos en sociedad con empresarios desarrollan inmobiliarias ejidales, proyectos de producción de alimentos y agropecuarios”.
“En México, no es el caso de Yucatán, el aguacate, del que somos grandes productores, se cultiva en ejidos y comunidades”.
“Es cierto que necesitan mejorar su organización los núcleos ejidales, pero un llamado a los empresarios es que se asocien, que vean al ejido y la comunidad como un sinónimo de desarrollo, de progreso, de fortaleza y potencial en la tierra y sus recursos naturales”.
Ejidos en Yucatán
“Yucatán tiene cerca de 760 núcleos agrarios, todos ejidos, salvo una comunidad, pero la superficie ejidal representa el 55% del territorio yucateco. Esto significa que el desarrollo urbano, la producción de alimentos y el turismo requieren de tierras ejidales y comunales. En este caso, es muy importante que todos los tratos que se celebren con los ejidos y ejidatarios sean equitativos, legales y se respeten los derechos agrarios y humanos”, indicó.
La magistrada Méndez de Lara, quien estuvo acompañada de su homólogo José Lenin Rivera, informó que visita Mérida como parte de la inspección reglamentaria que realiza el pleno del Tribunal Superior Agrario.
Es una visita oficial que se realiza dos veces al año en cada Tribunal Unitario Agrario y el propósito es ver cómo funciona, revisar que se cumplan los principios de la justicia agraria, que son la oralidad, celeridad, amigable composición, resolución de los juicios a través de la conciliación, y que se imparta una justicia completa, con respeto a la autonomía jurisdiccional.
La funcionaria judicial dijo que al tribunal superior le interesa que la justicia agraria tenga estándares de protección de derechos humanos, así como identificar problemáticas si las hubiera y coadyuvar a resolver requerimientos en materia de recursos humanos, materiales y financieros.
“Lo central de estas visitas es estar cerca de la gente, atenderlos en audiencia de manera personal. Ya atendimos a las personas que tienen juicios agrarios en trámite, escuchamos sus planteamientos y atendimos sus solicitudes”, enfatizó.
“Los tribunales agrarios queremos estar cerca de la gente, estar cerca de la gente es atenderlos en las visitas de inspección, es aplicar el instrumento muy importante que es la justicia itinerante. El tribunal se traslada a los lugares donde están las controversias y los juicios y allí desahoga la audiencia, se fija la contienda, se ofrecen, admiten y desahogan pruebas y se dicta la sentencia en el lugar”, explicó.
“Yucatán es un estado muy importante en términos de la justicia agraria. Es uno de los 54 tribunales y tres subsedes que tiene mayor número de asuntos y destaco el buen desempeño de este tribunal”, subrayó.
“Siempre teníamos más de 1,000 asuntos en trámite. El magistrado Rivera Uribe ahora les da mayor impulso procesal y con la intervención de las partes los juicios bajaron en alrededor de 850 que están en trámite”, dijo
