Desde las 9 de la mañana en el mercado Lucas de Gálvez, en la entrada de la calle 56, a un costado de la zona de artesanías, hay un pequeño pasaje en el que se puede encontrar a artesanos joyeros.
En el sitio hay locatarios que llevan años trabajando con piezas de oro y plata.
Uno de ellos es José Rolando Puc, de 73 años de edad, quien junto con su hijo César tiene un puesto en el área de joyeros.
José Rolando compartió que desde los 10 años aprendió a trabajar la restauración de joyería de oro y plata, así como en la técnica para grabar nombres en las pulseras y esclavas.
El artesano, usando lentes especiales, talla los nombres solicitados en láminas de oro o plata, para después colocarlos en esclavas o en las cadenas.
En el local del señor Puc también se ofrece el servicio de limpieza de joyería, dejándolas como nuevas.
Desde 20 minutos hasta una hora puede tardar elaborar las piezas de joyería o restaurarlas, ya que dependiendo del elemento (oro o plata) y el nombre (ya sea en relieve o hecho directamente en el objeto, anillo, pulsera, etc) se determina el tiempo.
Un oficio olvidado
El artesano comentó que actualmente el oficio está un poco olvidado, ya que existe equipo tecnológico para joyería que realiza las mismas actividades. También el material actualmente es caro, aunque la labor artesanal tiene un plus: el detalle y el cariño que se pone en la pieza.
Pandemia, un golpe al oficio
En un recorrido por la zona, los locatarios externaron su molestia porque desde la pandemia ya no se les da la oportunidad de trabajar con sus horarios habituales.
Algunos que declinaron a proporcionar sus nombres dijeron que han tenido días donde no acaban el trabajo, “llegan los de seguridad del mercado y nos piden de favor cerrar y retirarnos, dejando a medias el trabajo”.
“Los clientes que nos conocen desde hace mucho tiempo, nos tienen paciencia, pero es algo indignante”.
Además, comentaron que se contrató vigilancia particular que los retira en horarios diferentes, afectando así sus ventas y originando la pérdida de clientes.
Los locatarios de la zona de joyería y artesanías esperan tener una pronta solución a este problema.— Sofía Vital Chablé


