El Desarrollo Democrático de México mostró significativos avances en 2023, pero se ve amenazado por el clima de división y enfrentamiento que enmarca al proceso electoral de este año, se advirtió anoche durante la presentación de esos indicadores.
De acuerdo con el estudio, el clima político en todo el territorio mexicano empezó a tornarse más agresivo ante la cercanía del proceso de renovación de autoridades federales y locales.
En el Índice de Desarrollo Democrático de México (IDD-Mex) 2023, Yucatán aparece con la segunda calificación más alta, después de que en los tres años previos ocupó la primera posición. Solo lo supera Baja California Sur. Son las únicas entidades que rebasan los nueve mil puntos, en un rango en el cual cero es el peor desempeño y diez mil es el mejor.
El IDD-Mex es elaborado por la Fundación Konrad Adenauer con la colaboración de la consultora Polilat, el Instituto Nacional Electoral (INE), el Centro de Estudios Políticos y Sociales (Cepos) y la Confederación USEM (Unión Social de Empresarios Mexicanos).

La presentación de anoche fue auspiciada por la Confederación USEM, cuya presidenta, María de Lourdes Gómory Martínez de Menéndez, dio la bienvenida a los participantes con un mensaje en el cual habló de la importancia del diagnóstico y subrayó que la democracia es también electoral.
El trabajo de varias generaciones de mexicanas y mexicanos, indicó la presidenta nacional de USEM, tiene en el Instituto Nacional Electoral su edificio culminante.
“Un instituto electoral con firmes bases legales, servicio profesional de carrera y debidamente fondeado es indispensable para la sólida democracia que queremos”, manifestó.
María Elena Cornejo Esparza, directora ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica del INE, subrayó la participación de varias instituciones en el estudio e invitó a la sociedad a una acción decidida.
Jorge Arias, director de Polilat, se encargó de dar a conocer los resultados de la medición. Antes declaró, entre otras cosas, que persisten problemas que limitan el funcionamiento de la democracia en México, con factores que erosionan la confianza ciudadana.
También dijo que la violencia que prevalece en algunas regiones amenaza tanto a los candidatos como a las próximas elecciones y advirtió que no puede existir una democracia armónica si hay enormes diferencias territoriales y sociales.

El IDD-Mex evalúa cuatro dimensiones: Democracia de la Ciudadanía, Democracia de las Instituciones, Democracia Social y Democracia Económica.
Por primera vez después de la pandemia de Covid, el promedio nacional supera los 5,500 puntos.
Ocho entidades, entre ellas Yucatán, tienen calificación de alto desarrollo democrático. Se hace notar que si bien Yucatán lidera la dimensión de Democracia de la Ciudadanía, sigue teniendo un punto débil en Democracia Social.
En general, los indicadores son mejores que los del año anterior, pero se recalca que esta mejora corre serio riesgo de verse malograda si persiste el clima de división y enfrentamiento en el país.
Estos son los resultados del IDD-Mex 2023:
“Celebramos la presentación del IDD”
Mensaje de María de Lourdes Gómory Martínez de Menéndez, presidenta de la Confederación USEM, en el marco de la presentación del Indice de Desarrollo Democrático de México 2023:
Junto con todos y cada uno de sus promotores, celebramos la presentación de esta décimo tercera edición del Índice de Desarrollo Democrático. Un diagnóstico certero, fundado en estadística y en el compromiso ciudadano de miles de protagonistas silenciosos, que merecen nuestro reconocimiento.
A lo largo de los últimos trece años, hemos tenido importantes lecciones sobre la diversidad de la democracia, sobre cómo ésta se manifiesta en la mirada ciudadana, la institucional, la económica y la social. Y cómo una lectura más cercana nos permite percatarnos de la importancia del respeto de los derechos políticos; la inclusión de derechos y libertades de nuestra población indígena; la separación de los poderes públicos y la rendición de cuentas, sólo por mencionar algunas aristas importantes.
También nos hemos percatado de la relevancia del desarrollo local, teniendo a las entidades federativas como unidad de referencia. Entusiasma ver a ocho estados con alto nivel de desarrollo.
La democracia es también electoral. En el mundo, en México en particular, 2024 es un año de elecciones. Aquí se registrará nuevamente la mayor de nuestras jornadas electorales en la historia.
En nuestro país, la mirada del tiempo le da también un carácter particular a esta próxima etapa. Durante la segunda mitad del siglo XIX, hubo en México 66 cambios de gobierno en 55 años; de este período se desprendió uno en que el gobierno fue definitivamente centralizado en pocas manos durante otros 30 años.
Tomó a México casi doscientos años de vida independiente lograr la alternancia constitucional y pacífica del poder presidencial. Un sinnúmero de movilizaciones, luchas, denuncias y, sobre todo, acuerdos llevaron finalmente a ocho reformas políticas entre 1988 y 2014, para pasar así del presidencialismo opresivo, omnipresente y autoritario, al período de elecciones libres, disputadas y creíbles.
Este trabajo de varias generaciones de mexicanas y mexicanos tiene en el Instituto Nacional Electoral su edificio culminante. Un Instituto electoral con firmes bases legales, servicio profesional de carrera y debidamente fondeado es indispensable para la sólida democracia que queremos.
Honremos a todos estos ciudadanos que se empeñaron en “que seamos nosotros quienes, con nuestro voto libre, decidamos quiénes serán nuestros gobernantes; que nuestros derechos estén garantizados frente a los abusos del poder y que nadie sea perseguido, hostigado y señalado por pensar u opinar diferente.”
La grandeza de México radica tanto en su diversidad, como en la capacidad de sus hijos para tender puentes y labrar puntos de encuentro. Para ello, el pluralismo real en la comunicación social, pero, sobre todo, las elecciones auténticas, libres y equilibradas resultan insustituibles.
Algún día, el México de nuestros nietos mirará hacia atrás para valorar lo que en esta generación de principios del siglo XXI alcanzamos.
Verán en las memorias familiares y en los libros cómo la escucha activa, la cultura del encuentro y el diálogo nos permitieron honrar nuestra valiosa diversidad mediante un sistema político que cultivó la competencia civilizada.
Que supimos anteponer el bien común, que es mucho más que la suma de los bienes particulares o de grupo, que es indivisible, pues sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, dentro de un sano pluralismo social
Evolucionamos abiertos a incorporar al diferente, con la disposición a ser movilizados, cuestionados y enriquecidos por los otros.
Finalmente, porque ejercimos decididamente la poderosa herramienta que es el voto informado y razonado, para construir un México más justo, solidario e incluyente.
Estoy convencida que así será como conseguiremos promover la justicia, la fraternidad y, sobre todo, la PAZ que todos anhelamos como legado a las futuras generaciones.
