De los cuatro candidatos a alcaldes —tres de Morena y uno del PRI— vinculados estrechamente con la llamada “mafia inmobiliaria de la costa”, tres salieron derrotados en los comicios del 2 de junio mientras que el de Celestún, acusado de “robo en pandilla”, ganó.
También triunfó en las elecciones el candidato Géner Pech León, postulado por el partido guinda a la presidencia municipal de Ucú y sin relaciones con la mafia de la costa, sino con otra dedicada al despojo de terrenos ejidales en ese municipio.
Las derrotas de Morena en estas localidades se dieron a manos de candidatos del PAN, según los resultados del PREP que, en todos los casos, contabilizó más del 99% de los sufragios.
De acuerdo con esta información, el primer gran perdedor fue Mario Peraza Ramírez, postulado por el PRI a la alcaldía de Motul y que obtuvo el 12.1% de los sufragios, frente al 41.3% de su oponente panista, Lucio Alberto Estrella Canul.
Peraza Ramírez fue funcionario del gobierno de Rolando Zapata Bello —llegó a ser director del Catastro—, pero renunció al PRI y llegó a ser diputado federal por el Distrito II por la coalición PVEM-Morena-PT.
A fines del año pasado se salió de esos partidos y regresó al PRI, al parecer apoyado por el propio Zapata Bello.
Peraza Ramírez ha sido señalado como uno de los principales operadores de lo que se considera el mayor fraude inmobiliario conocido hasta ahora en Yucatán: la apropiación ilegal de 6,076 metros lineales de playa en Dzilam y de 4,518 en Celestún.
La mayoría, al parecer, eran terrenos nacionales con un valor mínimo calculado entonces de 2,118 millones de pesos.
Mafia inmobiliaria en la costa de Yucatán, los señalados
De acuerdo con reportajes de Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, Peraza Ramírez operó este fraude junto con los exalcaldes de Dzilam Bravo, Julio Abraham Villanueva Rivero y de Celestún, Santiago Leonel Rosado Mena, en el período 2015-2018, así como con algunos funcionarios del gobierno de Zapata Bello y notarios y escribanos públicos.
También perdió la elección la candidata de Morena a la alcaldía de Tecoh, Lilia Esther Suárez Pinto, quien obtuvo el 29.6% de los votos, frente al 42.2% de su oponente del PAN, Bethel Abdel Achach Rodríguez.
Lilia Suárez es esposa y socia de Raúl Quintal Carvajal, exintegrante del PRI, tres veces presidente municipal de ese lugar y amigo cercano de Rosado Mena.
Éste, cuando fue alcalde de Celestún en el período 2015-2018, adjudicó a título gratuito a la empresa Estructuras Metálicas y Edificaciones, S.A. de C.V., propiedad de Quintal Carbajal y de la candidata morenista, el lote catastral 3882.
Este lote tiene una superficie total de 3,351 metros cuadrados, 30 metros lineales de playa y 114 metros de fondos.
Se ubica entre la costa y la calle 12, que se junta con la carretera Celestún-Sisal.
El propio Quintal Carvajal, siguiendo un esquema parecido al de la mafia de la costa, se apoderó de 69 terrenos de ese municipio, que después “donó” a regidores, amigos y familiares, cuando fue alcalde priista de ese lugar por tercera ocasión entre 2012 y 2015.
Un caso similar a éste es el de Guadalupe del Rosario Canto Ale, quien luego de ser presidenta municipal de Chicxulub Pueblo en cuatro ocasiones por parte del PRI quiso serlo una vez más, ahora bajo las siglas de Morena.
El 2 de junio perdió a manos del abanderado del PAN, Amílcar Abricel Reyes Marín. Éste logró el 49.8% de los votos y la morenista, el 48.2%.
En su tercer período como presidenta municipal de ese lugar, entre 2015 y 2018, con la complicidad de sus regidores Guadalupe Canto entregó gratuitamente, con pleno conocimiento de causa, dos lotes catastrales con un total de 166,919 metros cuadrados, propiedad de ese municipio, a operadores de esa “mafia inmobiliaria” como Julio Presuel Moreno y Julio César López.
En el caso del candidato ganador en Celestún, el morenista Germán de Jesús Cauich Pinto, éste obtuvo 54.4% de los votos contra 27.9% de su oponente del PAN-PRI-PRD, José Asunción Ramírez Perera, actual alcalde panista que buscaba la reelección.
Propiedades a bajo precio
Cauich Pinto fue uno de los ocho regidores del Ayuntamiento de ese puerto en el período 2015-2018, que presidió Rosado Mena.
Poco antes de abandonar sus cargos, todos los regidores de ese cabildo autorizaron la venta, a precios ínfimos y en contra de la ley, de dos valiosos terrenos en la playa, propiedad del municipio, a un grupo de empresarios.
En 2021 la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción acusó a Rosado Mena y a los demás regidores, incluyendo a Cauich Pinto, de los delitos “de uso ilícito de atribuciones y facultades y peculado, cometidos en pandilla”.
Un juez de Control los vinculó a proceso, aunque finalmente todos llegaron a un acuerdo y devolvieron los terrenos. No obstante estos antecedentes de corrupción, ampliamente conocidos en Celestún, Morena insistió en postular a Cauich Pinto, quien finalmente obtuvo el triunfo.
Otro candidato de Morena relacionado con la mafia inmobiliaria de Ucú, Géner Pech León, ganó también los comicios municipales con el 31.1% de los votos. Derrotó a su oponente panista de José Ricardo Luna Can, quien logró el 30% de los sufragios.
Pech León, comisario ejidal de Ucú de 2015 a 2018, ha sido acusado por los propios ejidatarios, entre ellos Felipe Quintal Dzul, su opositor en el comisariado, de vender cientos de hectáreas de ese ejido a empresarios, de manera ilegal.
Esto lo habría hecho mediante asambleas “fantasmas” y actas falsificadas, con el contubernio de varios funcionarios y exfuncionarios del Registro Agrario Nacional y de la Procuraduría Agraria.
Gracias a eso Pech León vive hoy como millonario, denuncia Quintal Dzul. “Aquí tiene una mansión, bardeada con sistema de videovigilancia”.
Otras fuentes en Ucú señalan que los empresarios que apoyan al nuevo alcalde habrían entregado un millón de pesos al equipo de campaña de Morena en el estado para lograr su postulación.
