Finalmente, cuatro largos años de espera llegaron a término. Lo que con ansiedad aguardamos cada bloque cuatrianual, ayer se cumplió, y en qué forma.

Con el gran esplendor de la Francia deslumbrante, que lo ha sido a través de los siglos, y ese toque de innovación que caracteriza al pueblo galo, cuyo ADN lo lleva siempre a ir a contracorriente, ayer gozamos de una de las más asombrosas inauguraciones de unos Juegos Olímpicos.

Llegó el momento de demostrar de qué estamos hechos. Nunca como ahora llevamos una delegación tan nutrida y dispuesta a obtener grandes triunfos en la justa. Yucatán, el país que, como decía José Esquivel Pren, no se parece a otro, tiene una delegación que será la envidia de muchas. Nuestro estado va a competir en serio y tiene grandes posibilidades de traer medallas. Veamos en qué disciplinas participarán nuestros atletas.

Salto de longitud. En esta disciplina Yucatán tiene un viejo conocido de las justas olímpicas. Ha participado en varias sin haber conseguido hasta ahora medalla, pero nunca es tarde para lograrlo. Fiel a los vaivenes a los que nos tiene acostumbrados, cambió de disciplina como si de partido se tratara. Esta vez no asistirá por la artística y retadora rama de los clavados, donde ha sido un destacado atleta, sino por el salto de longitud. Su experiencia como chapulín nos hace vaticinar que logrará saltos tan largos y temerarios como los que ha hecho de un partido a otro. Confiamos en que nuestro atleta gane, ahora sí, esa ansiada medalla para nuestro Yucatán.

No irá sólo. Hay una intensa lista de atletas del Mayab, los Ramírez, los Camino, los Hevia, Sahuí… que se sumarán al gran Pacheco. Varios ya tienen experiencia en saltos partidistas y otros más asistirán para demostrar sus alcances por vez primera.

Maratón. Es la más demandante de todas las disciplinas. Sin embargo, para los candidatos, en especial los dos que aspiraron a la gubernatura por las alianzas, será un juego de niños. La prueba de 42.195 km resultará pepita y cacahuate para quienes corrieron esa prueba a lo largo de varios años, mostrando una resistencia que envidiarán kenianos y etíopes.

Natación. Formidable prueba que acapara la atención del mundo, pues en ella los récords olímpicos y mundiales caen por racimos. Y, desde luego, no esperamos menos de nuestros deportistas. Sin duda, aquellos candidatos que sólo se adhirieron como pega-pega a otros y nadaron de muertito durante toda la campaña nos traerán preseas doradas, con un trozo de la torre Eiffel incrustado en el anverso.

Podemos decir que no hay una medalla de oro tan segura como ésta.

Esgrima. Una de las más antiguas y finas disciplinas del olimpismo brinda la oportunidad de demostrar de qué están hechos los políticos yucatecos. Nuestra delegación participará en su totalidad en esta justa, pues todos son expertos estetas. La prueba consiste en engañar al oponente, hacerlo que se confíe y clavarle la estocada. La medalla, empero, estaría en duda si el Comité Olímpico Internacional invalida las estocadas por la espalda, maniobra donde nuestros políticos destacan por encima de las demás delegaciones.

Gimnasia. El espíritu innovador que caracteriza al yucateco permite marcar la pauta para convertirnos, por vez primera en la historia del olimpismo, en la delegación cuyos atletas participarán en más de una disciplina en los mismos juegos olímpicos.

En efecto, todos aquellos chapulines que participarán en las pruebas de salto irán bien preparados también para las de gimnasia, donde harán gala de las contorsiones que hacen para pasar de un partido a otro.

Barra libre. Esta disciplina, también parte de las milenarias pruebas gimnásticas, brinda la ocasión de mostrar los fornidos brazos de nuestros atletas, quienes se sujetan a la barra libre con la misma fuerza que se aferran a un hueso y no lo sueltan aunque lleven a su partido al abismo.

Marcha. La historia nos remite a las grandes actuaciones del sargento Pedraza en 1968, pasando por Daniel Bautista, Ernesto Canto, Raúl González, Mercenario y otros. Sin duda, hoy tenemos al mejor atleta para esta disciplina por demás extenuante y larga. Se ha preparado durante largos seis años con fatigosas mañaneras que le asegurarán el triunfo en una prueba que llega a fastidiar y es mejor que el espectador se mantenga ajeno a ella, por su sonsonete cansino que la mayoría de las veces no ofrece nada interesante. Eso sí, de vez en cuando hay que regresar a echarle un ojo.

Carrera con obstáculos. El pueblo yucateco que investiga y busca información que permita exhibir con transparencia el manejo de los recursos públicos será el encargado de representarnos. Está acostumbrado a enfrentar toda clase de obstáculos para conseguir una información que debiera fluir en forma natural y sin trabas.

Nos frotamos las manos por la emoción de que esta vez Yucatán figurará en el medallero en un lugar de orgullo. ¡Vamos equipo! Hay material suficiente para que tengamos una digna participación olímpica en tierras francesas.— Mérida, Yucatán.

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@olegariomoguel

Director de Medios Tradicionales de Grupo Megamedia

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