La expropiación de seis hectáreas de un terreno colindante con la zona arqueológica de Dzibilchaltún es un expediente concluido y pagado, según informaron ejidatarios de esta población de Mérida.
Este proceso de expropiación tiene varios meses, pero en febrero de 2024 el Fondo Nacional de Fomento Turístico (Fonatur) pagó el valor de la tierra que fijó el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin), $17.056,321.88, y siguió con el procedimiento que marca la ley.
Sin embargo, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) publicó este mes de julio el decreto en el que expropia la superficie de 06-86-37 hectáreas de uso común del ejido de Dzibilchaltún.
En ese terreno, como informó el Diario, el gobierno federal por medio del Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas (Promeza) construye el Centro de Atención a Visitantes (Catvis), que incluye un edificio y un amplio estacionamiento.
Los trabajos de construcción obligaron al cierre de la zona arqueológica, por lo cual desde enero pasado y hasta nuevo aviso no recibe visitantes.
Ejidatarios de Dzibilchaltún, que solicitaron no publicar su nombre, informaron que fue un acuerdo perfecto con Fonatur, las asambleas de autorización fueron pacíficas y el acuerdo mutuo entre ambas partes facilitó el proceso de expropiación y el pago del monto que determinó el Indaabin.
“Ya concluyó y se pagó lo que se acordó”, informó uno de los ejidatarios entrevistados. “Todo estuvo bien, hubo común acuerdo y la gente estuvo conforme”.
El dinero de la venta del terreno se dividió entre los 44 ejidatarios activos de Dzibilchaltún.
Un ejidatario de Dzibilchaltún aseguró que accedieron a la expropiación de la tierra porque les informaron que en ese lugar realizarían una obra de beneficio para la población rural y para el turismo, y ven que es cierto porque el Catvis junto con su estacionamiento están muy avanzados en su construcción.
