Con amplia trayectoria académica que incluye permanente participación en proyectos internacionales, el doctor Guillermo Hernández Duque Delgadillo advierte: las competencias globales demandan una educación de calidad.
Ante ese escenario, subraya que México debe estar alineado a los requerimientos que involucran a toda la educación, desde el nivel básico hasta el nivel superior, porque ir en sentido contrario conducirá a niveles de mediocridad que se reflejarán en los ámbitos profesional y empresarial, en este último caso con un impacto en la productividad.
Se refiere específicamente a las dudas sobre la participación de México en la edición 2025 de la prueba PISA (siglas en inglés del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), cuyos alcances minimizó el propio presidente Andrés Manuel López Obrador al calificarla de una medición instaurada por el modelo neoliberal.
Medición necesaria en la educación
La prueba PISA, indica el doctor Hernández Duque, sí considera aspectos de la enseñanza desde la perspectiva de competencias globales y por eso es importante su aplicación, para medir las capacidades de la educación en México.
“¿Qué pasa si no tenemos educación de calidad en todos los niveles? Vamos a tener, y perdón por usar esta palabra, contadores mediocres, abogados mediocres, cirujanos mediocres, pilotos aviadores mediocres…”, añade. “Vamos a tener un Estado o un país con muy baja calidad, con muy baja competitividad…”
¿Qué es la prueba PISA?
La prueba PISA es coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a la cual está integrada México. Evalúa las habilidades y conocimientos de los estudiantes de 15 años en Matemáticas, Lectura y Ciencias, a fin de determinar en qué medida esos alumnos, que están por concluir o han concluido la educación básica, han adquirido los conocimientos y las habilidades fundamentales para participar activa y plenamente en la sociedad actual.
Después de las declaraciones del presidente López Obrador, al conocerse los bajos resultados de los estudiantes mexicanos en la más reciente edición de la prueba, no hubo señales de que ésta se fuera a aplicar en el país en 2025. Incluso, la OCDE informó que México no pagó la cuota correspondiente.
Sin embargo, en mayo pasado se conoció un fallo judicial, derivado de una demanda de amparo de la asociación civil Educación con Rumbo, que ordenó a la Secretaría de Educación Pública que aplique esa evaluación en 2025.
Hace poco más de una semana, la asociación ratificó en un comunicado que la resolución está firme y que será el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) el que coordine los trabajos de la prueba.
Hasta donde se sabe, ni la SEP ni otras autoridades se han pronunciado sobre la sentencia.
El doctor Hernández Duque manifiesta su confianza en que la próxima administración federal envíe señales positivas sobre el tema.
Autoridad en educación
El entrevistado obtuvo un doctorado en Ingeniería en Francia y cuenta con dos postdoctorados vinculados a empresas, uno en Suecia y otro en Estados Unidos.
En su extensa trayectoria asoma un doctorado Honoris Causa por la American International School of Law por su contribución al desarrollo regional de Aguascalientes. Actualmente alterna su residencia en esa entidad y en Yucatán, donde echó raíces académicas y de cooperación.
Fue director fundador de la Facultad de Ingeniería y del Departamento de Investigación y Desarrollo de la Universidad Anáhuac Mayab y también fue rector de las universidades Politécnica de Aguascalientes y Tecnológica de Aguascalientes, entre otros cargos.
Desde 1983 ha realizado investigación y desarrollo para empresas nacionales e internacionales.
En la entrevista recalca que debe verse a la educación como un esquema alineado a las competencias globales. Con base en su experiencia y su participación en acuerdos y proyectos internacionales ve con preocupación que la llamada Nueva Escuela Mexicana contenga aspectos que, paradójicamente, apuntan hacia abajo al decir no a las matemáticas y a las habilidades de pensamiento.
“Debería ser al revés, porque del otro lado lo que piden son habilidades mentales, matemáticas, ingenierías, negocios… Tiene mucho que ver incluso lo legal”, añade. “A veces se dice que hay muchos abogados, sí, pero pocos que conozcan de sistemas internacionales; que hay muchos contadores, pero muy poquitos que se sepan comunicar con sus pares en América del Norte y en el resto del mundo”.
Hace notar que el empuje hacia una educación de calidad no debe verse como un asunto que compete únicamente a la academia, pues también involucra al sector empresarial y a las autoridades.
Competencia global
“Es un tema de competitividad empresarial y competitividad para el Estado”, enfatiza. “En la medida que tengamos a nuestros jóvenes bien preparados vamos a tener una fuerza global, un estado muy fuerte y un país muy fuerte”.
“Que le pregunten a China. Tiene 50 años o más mandando sus mejores estudiantes a las mejores universidades del mundo. Y era la China pobre. Vayan a ver lo que es China ahorita, 50 años sostenidos de mandar sus mejores talentos a las mejores universidades del mundo… Es el país que más estudiantes tiene en Estados Unidos, y ya no en cualquier universidad, sino en las mejores universidades. Generó una fuerza profesional brutal global en todas las áreas”.
Reitera que el desarrollo de habilidades, derivado de una educación de calidad, no es solamente un tema académico. De hecho, insiste, los jóvenes no se quedan en las escuelas ni en las universidades sino que pasan a los sectores. “Es un tema de Estado”.
El doctor en Ingeniería señala que por eso no hay que hacer a un lado la prueba PISA y las autoridades educativas, locales y federales, tienen la responsabilidad de formar niños y jóvenes con las competencias que se requieren.
