Funcionaria del IMDUT: Se construye en el derecho de vialidad y los árboles no eran del parque
“¿Por qué no hace dentro de su terreno la calle que solo a él le beneficiará? ¿Por qué destruir los árboles, entre ellos varios protegidos por la ley, para hacer la calle dentro del parque?”, pregunta el arquitecto César Ramírez Ortega, promotor de la reserva ecológica vecinal El Charquito del Paseo Henequenes, ubicada al final de la calle 59 del fraccionamiento Francisco de Montejo, en el Parque Lineal de Mérida, Yucatán.
“Porque como mi terreno vale mucho, pues no quiero perder ningún peso, entonces mejor le quitamos al parque los árboles, pero en este parque de árboles los vecinos invertimos nuestro tiempo y dinero para beneficio de nuestros hijos, nietos y demás generaciones”, responde el mismo vecino.
Queja ciudadana por tala de árboles para calle en El Charquito
Con indignación, el arquitecto muestra un área de unos 1,800 metros cuadrados donde se arrasó con toda la vegetación para construir una calle (el lunes 5 de agosto era una vía blanca) –de 150 m de largo por unos 12 m de ancho– justo detrás del predio que tiene el número 780 escrito en maderos clavados en la periferia del lote –ahora lleno de árboles– y cuyo frente da al Anillo Periférico.
Como un zarpazo que desgarró parte de este pulmón verde de Mérida, la nueva calle blanca corre paralela al Periférico solamente delante del lote 780, luego a un costado y después detrás del predio. En el otro lado aún es tierra, pero también ya sin árboles; ahí están tres maquinarias del Ayuntamiento de Mérida cuando visitamos el sitio en la tarde del lunes 5 de agosto bajo pertinaz lluvia.
Durante el recorrido observamos que un funcionario del Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) federal y un empleado de Izzy salían de la calle blanca frente al predio 780.
A varias preguntas, el funcionario federal, quien no aceptó decir su nombre, confirmó que el Ayuntamiento construyó las calles blancas a los lados del lote en cuestión.
Además, informó que el Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (Incay) hará también una calle, pero lateral al Periférico, y que él, a petición del Incay, solo revisaba qué postes que están a orillas del Periférico se reubicarán y determinó que solo dos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), junto con los cables de Izzy que ambos sostienen.

Cuánto se taló para calles alrededor de un lote: casi 4,000 m2
Según el Instituto de Seguridad Jurídica Patrimonial de Yucatán (Insejupy), el lote 780 de la calle 66 de Francisco de Montejo mide 118.72 m de frente, 118.98 detrás y unos 43.62 m a los lados.
Así que, para la vía, se talaron árboles en cuatro polígonos de unos 1,424.64, 1,427.76, 532.44 y 532.44 m2, o sea, unos 3,917.28 m2 en total.
“Es una barbaridad lo que hicieron con los árboles”, expresa el arquitecto Ramírez Ortega.
“Eran unos 100 árboles que los vecinos sembramos en el parque (detrás del lote), ya tenían entre cuatro y cinco años de vida, algunos incluso eran de especies protegidas por la ley federal, como el cedro y la caoba”, destaca.
“Si la calle fuera para todos la hubieran hecho detrás de todos los terrenos, pero no, claramente se ve que es para un particular; por eso el dueño del lote la debió hacer dentro de su terreno”, sostiene.
Presuntas irregularidades en la obra de una calle en El Charquito
En opinión del arquitecto, con esta obra municipal se incurren en las siguientes irregularidades:
- Con dinero y recursos públicos (las maquinarias y trabajadores del Ayuntamiento) se hace una calle para un particular.
- Se talaron unos 100 árboles en un parque público, patrimonio de los meridanos.
- El Instituto de Vivienda de Yucatán (IVEY) donó esta tierra específicamente para áreas verdes pero ahora se destina para beneficiar a un particular.
- A los vecinos ni nos informaron de la calle ni nos presentaron los permisos para esta vía dentro del parque. Mínimo son cinco licencias o documentos:
- La escritura en la que el IVEY, dueño del parque, dona al Ayuntamiento de Mérida la tierra para que haga la calle. Es el trámite antes de hacer una calle.
- De la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) estatal para talar los árboles, hasta los protegidos por la ley federal.
- De la CFE porque la calle se hizo en el derecho de vía de las torres de alta tensión.
- El de construcción de la Dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Mérida.
“Burla”: reforestan y luego talan

También destaca que el 15 de julio se sembraron arbolitos en la parte del parque, junto a la calle 21 de entrada a Chuburná con Periférico, y los funcionarios se tomaron fotos para mostrar que están reforestando, pero la ironía es que 15 días después empezaron a talar los árboles, sembrados también en campañas públicas de reforestación, en el parque El Charquito.
“Aquí, en el parque El Charquito, ocurrió al revés lo que sucedió en la Plaza Grande de Mérida, donde el gobierno estatal de Mauricio Vila primero quitó árboles y luego sembró otros”, indica el fundador de la reserva ecológica vecina.
Y como no es su terreno, pues hacen rápido la calle porque, además, ya se termina la administración (la municipal, el 31 de agosto, y la estatal, el 30 de septiembre), y ahí dejaron los “cadáveres”, expresa mientras señala los plásticos de color naranja que alguna vez rodearon los troncos de los árboles de los que no queda nada en el parque, ni los restos.
“Tienen prisa por terminar la calle, pues la semana pasada se iniciaron los trabajos y este lunes (5 de agosto) ya es una calle blanca nivelada y aplanada, solo le falta el riego de impregnación y la carpeta asfáltica”, insiste.
(¡Cuán rápidos son! Ayer martes el Ayuntamiento hizo el riego y hasta la carpeta asfáltica en dos calles, la frontal y de costado del lote; hoy harían la que está en el parque, reportó el arquitecto César en la mañana del miércoles 7).
Además, indica en el recorrido del lunes, esta calle particular está justo por el parque infantil de este espacio ecológico, así que el tránsito de vehículos será un peligro para los niños que vienen a jugar ahí o a usar la ciclovía cercana.
Un parque que pierde tierras poco a poco
Asimismo, mientras recorremos el Parque Lineal acompañados de los persistentes moscos, el arquitecto informa que es la tercera vez que funcionarios que ya están de salida le quitan tierras a este parque:
La primera fue cuando el director de la entonces Comisión Ordenadora del Uso del Suelo del Estado de Yucatán (Cousey), hoy IVEY, pidió a un subalterno localizar tierras para fraccionar y vender.
Descubrieron que aunque este terreno del ahora parque no se pueden habitar porque está prohibido construir debido al derecho de vía a ambos lados de las torres de la CFE, quedaba una franja de 5 km de largo por 50 m de ancho, entonces la dividieron en lotes de 50×50 m y los vendieron. Si no lo hubieran hecho, el parque llegaría a la orilla del Periférico.
Según el arquitecto, el entonces director de la Cousey fue detenido y hasta recluido en el penal por el lío de los terrenos del Country Club. (El aludido es José Carlos Guzmán Alcocer, quien fue funcionario en el gobierno del panista Patricio Patrón Laviada y fue acusado de daño patrimonial de $506 millones en la venta de esas tierras en 2007, aunque él se dijo víctima de “una cacería de brujas” de la entonces gobernadora Ivonne Ortega Pacheco).
Precedente: una calle solo para un lote
La segunda fue hace unos nueve años (2015, los alcaldes fueron Renán Barrera Concha y Mauricio Vila Dosal y el gobernador Rolando Zapata Bello), cuando los gobiernos municipal y estatal construyeron, como ocurre ahora, una calle para uso particular del dueño de uno de esos lotes de 50×50 m y ahora solo sus clientes usan la vía para entrar con sus autos a la agencia automotriz, narra.
En efecto, en el sitio se observa que esa calle se inicia en el Periférico, pasa a un costado del lote y termina atrás, justo en el límite de ese único predio ubicado en el lado sur de la entrada a Chenkú y a pocos pasos de una torre de la CFE.

En esta misma zona, el arquitecto señala otro lote donde, afirma, las autoridades permitieron que el dueño construya una nave que abarca todo el terreno, sin cumplir la ley que ordena que en el propio lote se debe reservar superficie para áreas verdes y construir cajones de estacionamiento.
Tres calles… para agencia automotriz
Sobre a quién beneficiará directamente la nueva calle, en el Insejupy apenas el 26 de enero de 2024 se hizo el primer registro del lote 780 de la calle 66 entre 51 y 61 de Francisco de Montejo. Seis meses después, este agosto, ya tiene calles en tres de sus cuatro costados y dos de ellas hasta pavimentadas.
Según el Insejupy, la empresa Promotora y Urbanizadora del Fraccionamiento Residencial Yucalpetén vendió este lote 780 a una agencia automotriz en $13.940,000.
El Insejupy en internet no permite ver la cédula catastral del lote, pero la plataforma GeoPortal del Ayuntamiento de Mérida, sí. El documento dice que este predio 780 ahora tiene valor catastral de $13.960,981.20.
La versión del IMDUT: es tierra de vialidad
Entrevistada el martes 6, Diana Elside González Toledo, jefa de Administración y Operatividad de Parques del Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial (IMDUT), primero precisa que el parque ya no se llama Paseo Henequenes sino Parque Lineal Los Paseos.
Seguidamente, niega que la calle se haga en terreno del parque y asegura que se construye en el derecho de vialidad.
Cuando se le indica que hay letreros que prohíben construir por el derecho de vía de las torres de la CFE, insiste en que “es derecho de vialidad, para calle”.
También asegura que “la vegetación (que se destruyó) no corresponde a la del parque”.
Consultada sobre qué permisos tiene la obra y qué dependencias los dieron, responde que eso se debe preguntar en el Ayuntamiento, y que a ella sí le avisaron que harán una calle con banquetas.
¿Usted, como encargada de los parques, no pidió que le muestren los permisos?, se le pregunta.
Sí, pero no los tengo a mano, responde y remite de nuevo a la Comuna.
El derecho de vía de la CFE: para prevenir mortales descargas eléctricas
Al respecto, la CFE precisa que “los objetivos del derecho de vía son disponer del área de trabajo debajo de las líneas (cables), que permita su adecuada operación con la máxima confiabilidad y el menor índice de salidas, en beneficio del servicio público eléctrico, facilitar su inspección y mantenimiento con las mínimas interferencias; proporcionar la seguridad necesaria a los residentes que se ubiquen en la vecindad de los conductores (de electricidad), para evitar la posibilidad de accidentes, debido a una tensión eléctrica mortal por contacto directo, o por fenómenos de inducción”.
Dentro del área que ocupa el derecho de vía, agrega, no deben existir obstáculos ni construcciones de ningún tipo, como casas, edificios, casetas, cercas, rejas u otro… Se pueden aceptar vialidades, estacionamientos, áreas verdes y de recreación, cumpliendo lo establecido en la NOM-001-SEDE.
Esa NOM dice que los cables y conductores de electricidad deben estar mínimo a 5.50 m sobre las calles, callejones, estacionamiento con tráfico de camiones y accesos vehiculares a lugares no residenciales, a bosques o áreas de cultivos, entre otros.
Sondeo a vecinos
En un breve sondeo realizado en la noche del lunes 5 en El Charquito, una vecina expresó que no podía opinar de este asunto porque no estaba enterada de la tala de árboles.
A su vez, los jóvenes Janiz y Andrea expresaron que está mal que se destruyan árboles que se han cuidado durante años, que esta práctica ya no debe seguir y que se debe sancionar a alguien por esta tala, no solo con multa sino también que se le obligue a reforestar.
Por su parte, un vecino afirmó que no sabía de la tala de árboles y, por ende, no puede opinar de este caso en particular. “De todas formas, el 95% de las veces no es bueno cortar árboles, pero a veces hay una necesidad y si yo corto estos árboles, pero voy a reforestar, me voy a comprometer a poner otros árboles en otro lugar para la sociedad”, añadió.
Un trabajo comunitario de 22 años
El arquitecto César Ramírez recuerda que El Charquito era un basurero clandestino donde cada año había incendios hasta que, desde hace 22 años, él comenzó a promover el parque entre los vecinos.
Luego lograron que el gobierno adopte el plan, invierta en un parque infantil, un gimnasio al aire libre, canchas de baloncesto, estacionamiento y ciclovía, y lo declare parque; la administración anterior lo llamó Paseo Henequenes y la actual le dio continuidad y hasta paga vigilantes contratados por el IMDUT, relata.
“Los vecinos llevamos 22 años sembrando, regando y cuidando miles de árboles de ceibo, caoba, flamboyán…, es una tarea titánica, y no solo invertimos tiempo sino también dinero”.
¿Cuánto dinero?, se le pregunta.
En mi caso, un millón de pesos, responde.
Y explica: en materiales y renta de vehículos para limpiar el tiradero, para comprar tierra, árboles y herramientas para reforestar, para hacer actividades para que más vecinos se unan al proyecto y el gobierno nos volteara a ver y lo adopte, como eventos con payasos.., Solo en el estanque El Charquito, donde pusimos peces y tortugas para que se coman las larvas de moscos, fueron entre 90,000 y 100,000 pesos, desde la excavación y todo lo demás.
“Este parque es un pulmón y nuestra idea es convertirlo en un bosque para beneficio de nuestros hijos, nietos y demás generaciones”, comparte el arquitecto Ramírez Otega.
No es justo ni lógico que, después de que los vecinos hacemos todo esto, que no es nada fácil, y que el gobierno ya le invirtió, ahora talen árboles que ya habían crecido cuatro o cinco años, con tal de beneficiar solo a un particular, enfatiza.
Aunque reforesten en otra parte, esos arbolitos tardarán años en crecer; por ejemplo, ahora solo junto a El Charquito tenemos árboles grandes porque llevamos 22 años cuidándolos.
“Lo que hicieron al talar esos árboles es como que alguien fuera al parque central de Nueva York para quitarle árboles porque quiere poner concreto ahí”, puntualiza.



















