MÉRIDA.- La protesta contra la reforma judicial obradorista es una lucha por los trabajos del personal del Poder Judicial de la Federación, por los sueños, metas y aspiraciones que generó la carrera judicial, pero sobre todas las cosas y lo más importante, es que es una lucha por México, señala Abimael Cimé Gómez, licenciado en derecho y uno de los marchistas infaltables que apoyan la protesta contra la reforma judicial que impulsa el presidente Andrés Manuel López Obrador y la 4T.
Además señaló que hay muchos jueces y magistrados federales que son inamovibles por mandato constitucional, “pero López Obrador y los legisladores que apoyan esta reforma rechazada no pretenden respetar esta protección máxima”.
¿Qué es la reforma judicial?
“Muchos se preguntarán qué es la reforma judicial. Entre algunas otras cosas, en el centro de esta reforma, está la propuesta de destituir a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a magistrados y jueces federales y locales, para someter sus cargos a elección popular”, explicó durante su intervención en el Monumento a la Patria el viernes pasado.
“Algunos dirán, pero, ¿cómo puede ser esta reforma algo malo?”, se preguntó.
“Todos sabemos cuál es el estado del sistema político en México. Todos nosotros hemos dicho alguna vez: Todos son malos, pero ni modos, votemos por el menos peor; todos roban, pero al menos este hace algo por el pueblo”, indicó.
“Dudo que exista un solo mexicano que piense que nuestros políticos son gente honesta. No lo son. El sistema no se los permite. La política ha sido y será siempre, un mal necesario”.
AMLO quiere destruir al Poder Judicial y luchan para evitarlo
Cuando los políticos actúan mal, abusan de su poder, abandonan a su electorado, oprimen a quienes votaron por ellos, cuando violan los derechos de las personas, existe un poder verdaderamente capaz de detenerlos y es el Poder Judicial de la Federación (PJF), al que quieren destruir”, señaló Abimael Cimé Gómez.
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“Los ministros, magistrados y jueces federales dedican sus vidas a luchar contra los abusos de autoridad, contra los abusos de la clase política cuando se quieren aprovechar de la gente.
“Por eso son molestos e incómodos para el gobierno, no sólo al gobierno de Morena, a cualquier gobierno, porque no los dejan salirse con la suya”, refirió.
AMLO quiere destruir a magistrados y jueces federales
Abimael Cimé destacó que precisamente por esa incomodidad y molestia, el Presidente de la República (AMLO) y su partido político mayoritario (Morena) en el Congreso de la Unión quiere destruirlos por medio de la reforma judicial.
Primero intentaron destruirlos mediante amenazas, que sin duda han pegado fuerte y aplastado los ánimos, comentó.
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A pesar de todo, estos funcionarios judiciales federales, sin color y sin partido, imparten justicia apegados a las leyes y la Constitución.
Él se preguntó: ¿Cómo es que estos funcionarios judiciales se han mantenido de pie? ¿Cómo es que no han cedido a las presiones y amedrentamientos?
Y se respondió: Porque los magistrados y jueces federales no deben sus puestos al Presidente de la República ni al Congreso. Han llegado a ocupar sus cargos por esfuerzo y mérito propio.
Ellos han dedicado sus vidas a capacitarse para darle a México lo mejor, y lo han hecho mediante la carrera judicial, un sistema que combina la capacitación continua y la experiencia práctica para garantizar que sólo lleguen a la cima los mejores, explicó.
Estrategia de AMLO para destruir a magistrados y jueces es eliminar la carrera judicial
Pero, recalcó, al Presidente no le ha bastado amenazarlos, sino que ha puesto en marcha un plan para destruirlos:
- Primero, destituyéndolos a pesar de que gozan con el derecho a la inamovilidad.
- Segundo, quiere sustituirlos por gente sin experiencia que lleguen a ser jueces y magistrados por política.
En varias partes de México continúan las actividades en contra de la reforma judicial.
“Si la política siempre ha sido sucia, ¿por qué el Presidente quiere poner políticos como jueces?”, señaló el licenciado en derecho Abimael Cimé Gómez.
“Precisamente por ello, porque siendo políticos sin experiencia se venderían al mejor postor, ya no resolverían casos con las herramientas del derecho, sino por conveniencias, por dádivas o por orden de quienes les permitieron tener sus nombres en las boletas”.
“Todo este ataque frontal a la independencia judicial es por la que luchan los trabajadores de los tribunales, los universitarios y la sociedad civil”, enfatizó.— Joaquín Chan Caamal
