Un especialista señala como un reto para el próximo gobierno municipal la peatonalización de las calles
Un especialista señala como un reto para el próximo gobierno municipal la peatonalización de las calles

Otro reto mayor para el actual Ayuntamiento de Mérida es la peatonalización de las calles, señaló Marco Tulio Peraza Guzmán, profesor investigador y jefe de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Arquitectura de la Uady; se le sigue teniendo temor a esta propuesta, apuntó.

Incluso, por muchas de las intervenciones urbanas que se hicieron en el corredor de las calles 60 y 47 se pensó que ampliarían los espacios de la banqueta, pero la verdad no se ampliaron tanto.

Casi quedó en la misma proporción de como estaban, aunque ahora la solución de uniformizar la altura da la impresión de que hay más espacio, pero no es tan así, indicó el doctor en Arquitectura.

¿Qué es la peatonalización de calles?

Las calles de zonas muy concurridas donde camina la gente, de uso peatonal muy intensivo, necesitan tener banquetas más anchas, al doble de lo que hoy tienen, y reducir a un solo carril para los vehículos.

De esta forma se promueve el tránsito peatonal, tal como se hacen en las grandes ciudades como Ciudad de México, San Cristóbal de las Casas, Guanajuato, San Luis Potosí, Puebla, entre otras, que optan por convertir las calles del centro para la peatonalización completa o semipeatonalización, en las cuales plantan árboles de poca altura para la mitigación del calor.

Peatonalización de calles en Mérida: ¿por qué causa “temor”?

“La transformación de calles exclusivas para peatones no tiene ningún impacto negativo en el comercio, al contrario, lo que pasa, a mi juicio, es que hay temor del sector comercial al cambio”, indicó.

“De ninguna manera les afecta negativamente que la calle sea peatonal, está comprobado que tienen mayores ventas porque la gente tiene una accesibilidad directa a los comercios”.

Hay una resistencia irracional, es simplemente no querer cambiar a la peatonalización de las calles. Es el temor al cambio, pero no hay razones de fondo, sobre todo el comercio organizado que se opone a estos cambios”, continuó Peraza Guzmán.

“Sí hacen falta calles donde prioricen el tránsito peatonal porque es en beneficio de la ciudadanía, no sólo para que mejore su calidad de vida, sino para que los ciudadanos caminen con comodidad y seguridad”.

Necesaria la participación ciudadana

El tercer punto que le parece importante entre los retos para la autoridad municipal es la participación social y ciudadana en la definición de las obras públicas.

A raíz de los cambios en las normas en la década pasada a escala nacional, casi todos los ayuntamientos y oficinas públicas ya incluyen la figura de Consejos Consultivos, el problema es que funcionen en la realidad.

Al día de hoy, el Consejo Consultivo de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento no opera con regularidad, sino un poco a discreción, opera cuando le conviene. Eso hace que no cumpla con sus funciones.

Consejo Consultivo de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento no cumple su función

Hay una especie de simulación cuando estos consejos no funcionan con regularidad, con un calendario, y no tienen una integración plural o cuando muchos de sus integrantes son funcionarios y son menos ciudadanos. Eso ocasiona un desequilibrio en las decisiones, opinó.

Además, hace falta que los Consejos Consultivos, como el del Implan y Desarrollo Urbano, tengan un comité técnico porque estos organismos no tienen tanta relación con las decisiones políticas y pueden dictaminar si se hace o no una obra según su viabilidad técnica.

También dijo que es importante el trabajo de los comités técnicos de los Consejos Consultivos porque hay mucha obra pública que se convierte en “elefantes blancos”, al ser ideas de los gobernantes que no están sustentadas adecuadamente.

Eso ocasiona que las obras no se realicen como debe ser. Por ello es clave la figura del comité técnico, pues como son independientes pueden dictaminar con imparcialidad, calidad y viabilidad si una obra o infraestructura es viable o no.

Toda obra pública o de infraestructura no sólo debe tener el consenso social, que es importante y es bueno las opiniones ciudadanas, de organizaciones sociales, vecinales y altruistas o universidades, sino que debe tener un consenso técnico.

También es importante que los comités técnicos sean legítimos y auténticos, que no sean por designación de dedazo, sino que sean propuestas por organizaciones ciudadanas.

Transparentar toda obra pública

Además, se debe transparentar toda obra pública para que lo consulten los ciudadanos para conocer si se está haciendo bien las cosas.

El especialista recordó que existen 13 organismos de profesionales que velan por el Centro Histórico de Mérida, si tuvieran cierto apoyo logístico podrían mejorar el funcionamiento de la ciudad, evaluar y supervisar si se hacen bien las obras.

Estas organizaciones independientes actúan con buenas intenciones, dan certeza y credibilidad.

Polémica Plaza Grande de Mérida, muestra que hace falta la participación social

Por ejemplo, si el gobierno del Estado hubiese recurrido a estas organizaciones civiles para justificar la tala y remoción de árboles enfermos de la Plaza Grande de Mérida, la ciudadanía hubiese creído porque tiene un aval técnico.

Pero como no tiene aval técnico ni un dictamen sustentable, aunque sea verdad lo que dice, la ciudadanía no lo cree o se crean dudas.

“Es importante que la autoridad municipal incorpore en el quehacer público a estos organismos, que no tienen mayor interés que las cosas sean mejores. Están orientados al cuidado del patrimonio histórico, al medio ambiente y a la regulación del desarrollo urbano”, señaló.— Joaquín Chan Caamal

El profesor Marco Tulio Peraza Guzmán resaltó los aportes de organizaciones en las obras.

“Es importante el trabajo del comité técnico cuando se deciden obras de alto impacto y de gran trascendencia como el parque de La Plancha, que costó mucho trabajo e intervinieron muchos organismos ciudadanos.

“Finalmente se hizo un parque, no como querían o plantearon las organizaciones, pero sí se tiene un área de recreación de gran calado y se rescató la ex estación de ferrocarril. Si no se hubiera intervenido, Mérida seguiría con ese problema del terreno abandonado”.

El doctor Peraza Guzmán reconoció que el Ayuntamiento saliente creó algunos instrumentos de participación ciudadana nuevos, como Mérida Decide, gobierno abierto, entre otros.

Ese es el camino adecuado, sólo que hay que profundizarlos con un funcionamiento auténtico de los Consejos Consultivos para que realmente hagan realidad lo que tanto presumen las autoridades: que Mérida tiene una sociedad muy participativa.

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