En donde hubo un lago artificial y también se pretendió construir un monumento a Felipe Carrillo Puerto más grande que la Catedral de Mérida, se encuentra el Parque de Las Américas, que este 16 de septiembre cumple 79 años de vida.
Situado en el corazón de la colonia García Ginerés, el parque, cuyo diseño conjuga la riqueza de la cultura maya con el espíritu de unidad americana, es hoy uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad.

Antes de que se colocara la primera piedra, el parque fue un sitio de recreo con lago incluido para los habitantes de la colonia San Cosme, fundada en 1904 por Joaquín García Ginerés.
Tres décadas después, en la parte que hoy ocupan la fuente maya y el Centro Cultural “José Martí”, se empezó a construir un monumento a Carrillo Puerto que no pasó de la primera etapa y finalmente fue demolido en 1938 por orden del gobernador Humberto Canto Echeverría.
Según Luis A. Ramírez Aznar, en su artículo “Breve historia de la colonia García Ginerés y del parque de las Américas”, publicada por la Revista de la Universidad Autónoma de Yucatán, correspondió a Ernesto Novelo Torres, gobernador de 1942 a 1946, convertir ese espacio en el parque que es hoy.
La construcción del parque, obra de los arquitectos Manuel y Max Amábilis, se inició en 1942 con 200 hombres que trabajaron durante año y medio para concretar “la idea de rendir homenaje permanente a la unidad y cohesión entre los países del Continente Americano”, según publicó el Diario de Yucatán en su edición del 16 de septiembre de 1945, día de la inauguración.
El Parque de Las Américas, en cuatro zonas
El parque abarca cuatro manzanas que limitan las calles 18 (al Oriente), 19 (Norte), 22 (Poniente) y 23 (Sur) y tiene dos bisectrices (la avenida Colón y la calle 20).

En la manzana sureste se encuentra la fuente monumental con forma de hemiciclo enclavado entre dos muros laterales, su frontispicio está cubierto por siete serpientes de 4.70 metros de alto de cuyas fauces brotan cascadas de agua que alimentan la fuente de cinco niveles escalonados. El conjunto se completa con dos mascarones de Chaac.
La manzana suroeste alberga al Centro Cultural “José Martí”, pensado originalmente como una sala de exposiciones. El recinto, que asemeja una casa maya, recoge en su fachada elementos de la arquitectura maya, así como figuras en relieve del faisán y el venado. En la parte trasera del edificio se encuentra un claustro de lectura y una fuente longitudinal, rodeada de diferentes símbolos, entre ellas la del dios Chaac.

En la parte noroeste se encuentra el teatro al aire libre con concha acústica, lunetario (construido en el desnivel que dejó el lago) y pérgola. El diseño, según Ramírez Aznar, se inspiró en el Templo de las Mil Columnas de Chichén Itzá, mientras que los dibujos de la concha acústica hacen referencia a los murales de Bonampak.

En dicha sección, antes de la construcción del parque, había almendros y cipreses en cuyos troncos, según las crónicas, se amarraban los toros para las corridas que se realizaban en los primeros años de la colonia San Cosme.
En la cuarta sección, que en los años 30 funcionó como campo de béisbol, actualmente se encuentra un jardín de niños y un parque infantil. Es la única área cercada.
El parque está rodeado de columnas con los nombres y los escudos de las naciones de América.

