La “mona Susy” tiene 48 años de edad, siendo un ejemplar de simio en la etapa de vejez
La “mona Susy” tiene 48 años de edad, siendo un ejemplar de simio en la etapa de vejez

Aunque muchos de quienes la ven sólo la consideran un atractivo de entretenimiento por sus ocurrencias y manera de ser, en realidad la “mona Susy” es un ejemplar de una especie en peligro de extinción, ya que su hábitat está siendo destruido.

Susy, a la que correctamente se le debe decir simio, ha sido criada en cautiverio desde lo que se considera su adolescencia en el zoológico Centenario de Mérida. Actualmente tiene 48 años de edad, estando en su etapa de vejez.

“Llegó al Centenario para ser cuidada y consentida”, dijo Liliana Fernández Aguilar, bióloga que labora en el Centenario y es una de las cuidadoras de Susy.

La especialista indicó que los visitantes decían que ya estaba muerta, lo cual es falso porque varias personas tienen de anécdota lo inquieta que era y ya no lo es.

Algunos recuerdan que mostraba sus dientes, brincaba de lado a lado e incluso les tiraba excremento, lo que para los humanos era algo gracioso, aunque para ella era una muestra de invasión a su espacio, afirmó.

La bióloga Fernández Aguilar compartió aspectos que la ciudadanía debería tomar en cuenta cuando visita a estos animales, en los que sugiere ser más respetuosos con ellos.

“La gente tiende a humanizar a los animales y piensan que ciertas actitudes son porque les gusta la gente, cuando en realidad es más que estén estresados o molestos. Cuando muestra los dientes creen que sonríe, pero en realidad es un signo de agresividad como diciendo ‘quítate, mira mis colmillos, qué grandes son’”, explicó.

Liliana Fernández compartió que sus comportamientos como el conocido como “enviar besos” que hacía Susy, lejos de una muestra de cariño, en realidad es muestra de estrés, buscando que la gente se aleje.

“Por su edad, ya no tiene los mismos comportamientos de antes; sin embargo, son acciones que pueden ser recurrentes”, indicó.

Susy, tanto por su especie como su avanzada edad, es un animal que requiere mucho cuidado, aseguró.

De acuerdo con la bióloga, en cautiverio este animal puede llegar a vivir aproximadamente 60 años, considerándose un ejemplar geriátrico.

Dentro de los cuidados que tiene Susy se le brindan vitaminas y croquetas especiales que son tres tipos y sólo se surten a los zoológicos. “Estas croquetas aportan fibra y minerales”.

También se le dan “paletitas” o frutas heladas para la época de calor, hojas verdes, verduras y reciben entrenamientos de condición operante que consisten en disminuir su estrés, tales como sacar el dedo para realizarles la muestra de glucosa o abrir la boca para limpieza dental, detalló.

Liliana Fernández dijo que no todo es “miel sobre hojuelas”, ya que los cuidadores de Susy también enfrentan dificultades durante las atenciones que le dan.

Los manejos médicos son los aspectos más complicados, pues al ser una especie grande podría padecer cardiopatías y no se le puede poner cualquier anestesia para hacerle chequeos.

Entre las experiencias que han vivido los cuidadores no todas han sido agradables. Recuerdan que en una ocasión Susy se sentía tan mal que un guardia animal entraba con ella para ver la temperatura y palparla, ya que siempre está el riesgo de que algo se le complique.

Algunas de las actividades que realizan con ella es a veces ponerles un espejo por fuera para que se reconozcan, pero dejándolo fuera de su alcance para que no pueda romperlo o aventarlo.

En el área donde se encuentra está acompañada del simio Rocky, de 37 años de edad, que llegó como un préstamo reproductivo.

Nunca tuvieron atracción, por lo que no se dio el apareamiento, y pese a ello son compañeros de jaula.— VANESSA ARGÁEZ CASTILLA

Zoológico Ejemplar

La bióloga Liliana Fernández Aguilar es cuidadora de la “mona Susy” en el Centenario.

Medidas de seguridad

La especialista indicó que los visitantes no deben llamarla por su nombre para no estresarla, dejarla disfrutando su ambiente, no tirarle piedras —hay personas que lo han hecho al verla dormida— y sobre todo considerar que no es un animal de entretenimiento, sino un ejemplar que requiere calma para que realice lo propio de su especie.