Mérida, Yucatán.— Es importante que los niños comiencen a valorar el territorio en que están, ya que si no lo hacen lo venderán a precio barato, porque no sabrán el privilegio de vivir en un territorio kárstico, señala Irani Vera, de Aldea Comunita.
Este es un espacio de arte y ciencias para menores, es parte de la feria itinerante que acompañó las actividades de saneamiento de las cuevas y cenotes que realiza la Secretaría de Desarrollo Sustentable.
La última de la administración estatal saliente fue la semana pasada en la gruta Chacxix de Maxcanú.
En su módulo se informaba a niños y jóvenes la importancia que tiene el suelo yucateco, cómo se forman los cenotes y grutas.
“Tenemos un paisaje muy noble, una roca que alberga agua en su interior”, resalta.
“Poseemos un acuífero privilegiado, pero con las actividades industriales se le está contaminando, se ponen en peligro los espacios no sólo para nosotros, sino también para las futuras generaciones”.
La activista indica que el acuífero de Yucatán se encuentra interconectado, por lo que al contaminar una parte tarde o temprano se afectará otra.
“En las comunidades se tira mucha basura, como envases pet, y todo se tira al interior de los cenotes, que son como un cilindro o cántaro”, precisa.
En las charlas que llevan a las escuelas usan maquetas, cine, pinturas y esculturas para concienciar sobre el cuidado del suelo y el acuífero.
“El conocimiento sólo llega a través del amor”.
Adolfo Rodríguez Cantó, integrante de Xímbal Aaktuno’ob, grupo de exploradores de grutas, recuerda que los cenotes en Yucatán son lugares muy visitados, sobre todo por los turistas.
“Algunas grutas y cenotes tienen el mismo proceso de información”, destaca en el marco de la jornada de limpieza de la gruta.
Entre la variedad de estos sitios se pueden encontrar los llamados a cielo abierto, que son aquellos que se desfondan debido al proceso de erosión interna y externa, en el caso de la cueva Chacxix en Maxcanú, cuya amplia entrada pudo deberse al desplome de su techo.
Para los mayas también fueron sitios para encontrar los materiales con los que elaboraban cerámica, pues sus condiciones de humedad ayudan en la producción de barro, incluso las cuevas se usaron como lugares de entierro, dice.
También refiere que hay evidencias de que eran sitios para ofrendas.
“Hay una cercana a Chichén Itzá donde las ofrendas se encuentran totalmente conservadas”.
Acuífero de Yucatán
Adolfo Rodríguez Cantó es integrante de un grupo de exploradores de grutas.
“Las grutas fueron refugio de los mayas en la Guerra de Castas, pero no era la única función, también se utilizan como trampas, ya que algunos animales, como el jaleb (agutí) las convierten en sus guaridas, por lo que los cazadores antiguos los esperaban en el interior de las cuevas para atraparlos”, señaló.
